Laboratorio flotante
Ruben Borrazás
En un encuentro con la prensa realizado a bordo de la embarcación, su capitán, Stefan Bülow, el profesor geocientífico Volkhard Spieb y la geofísica Mónica Breitzke, única mujer que integra la tripulación, abundaron en detalles sobre las diversas tareas que vienen realizando desde hace cuatro meses en esta zona del Atlántico Sur.
El equipo científico navegó por aguas territoriales uruguayas y argentinas, con la intención de investigar los denominados sedimentos, materiales procedentes de la descomposición de rocas y terrenos que son arrastrados por el viento y el agua y que se encuentran depositados en el fondo del mar. Según estos técnicos, esta actividad nunca fue realizada en esta zona del mundo.
«Estamos desde hace cuatro meses en el sur del Atlántico y son tiempos de cambio de tripulación, ya que al llegar los ciento veinte días, debemos relevar a los integrantes del barco. No sucede lo mismo con los científicos, ya que éstos se manejan con otra elasticidad. Estos especialistas, que por lo general son relevados cada cuatro semanas, a veces debido a los objetivos que se plantean, están más de este tiempo», manifestó el capitán Bülow en un perfecto inglés.
Toda la conferencia fue realizada en idioma anglosajón, con escasas intervenciones de traductores.
Los responsables de esta tarea señalaron que esta es la cuarta vez que el «Meteor» llega a nuestras costas. El viaje inaugural a estos lares fue 1994 y, en un futuro inmediato, esperan invitar a científicos y hombres de mar de nuestro país, para que los acompañen en varias de estas incursiones.
Informaron que en la cubierta principal existen 20 laboratorios que ocupan un radio de 400 metros cuadrados de superficie de trabajo. «De esta forma se puede trabajar en forma óptima las diversas disciplinas de exploración de la física y de la química en la atmósfera del océano, junto con todo lo referente a la biología marina, la geología y la geofísica», sostuvieron.
Datos relevantes
El «Meteor» fue construido entre los años 1985 y 1986 en los astilleros alemanes Schilichting, Travemunde y se puso en servicio en marzo de 1986, sustituyendo a su predecesor, el «Be Meteor», que desde 1964 había cumplido tareas científicas a nivel oceanográfico.
El organismo que coordina sus viajes es el Centro Directivo Meteor de la Universidad de Hamburgo, que es responsable por el manejo científico, técnico y logístico del barco, así como de su preparación financiera, desarrollo y cuidado. Además, es utilizado por la Sociedad Alemana de Investigación, por lo que denominan «mecanismo auxiliar de exploraciones».
La embarcación tiene un largo de 97,50 metros., ancho 16.50 m un calado máximo de 5.60 y una velocidad de viaje de 12 nudos y su propulsión es diesel-eléctrica. La tripulación está compuesta por 32 integrantes del personal marino, alrededor de 28 científicos y 2 integrantes del Servicio Meteorológico.
De las instalaciones a las que tuvo acceso la prensa se destacan la grúa principal, las dos grúas auxiliares, la grúa giratoria, todo el equipamiento náutico, el sistema de recepción de satélites y el sistema computarizado y de procesamiento de datos, que contiene información sobre todo el proceso de navegación.
También se puede observar los sistemas de medición acústica para la determinación de las profundidades marítimas, junto con el laboratorio de química aérea sobre el puente y la timonera con vista a la redonda, «con los espacios de trabajo distribuidos», según nuestros anfitriones, «con los más modernos conceptos para maniobras y servicios, con visibilidad libre hacia todos los lugares de trabajo de la cubierta principal».
Todo parece indicar que estamos en presencia de un barco equipado con los medios tecnológicos más sofisticados.
El asombro ante tanto despliegue técnico y científico se observa durante todo el recorrido.
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