Vibrante etapa en el Ramón Collazo

Yambo, Diablos y Momos atraparon al público

A primera hora actuó la murga Nunca Más, proveniente de la ciudad de Colonia, una agrupación muy joven en su integración pero con larga trayectoria en Carnaval. La murga, se superó con relación a la primera ronda, particularmente en su arranque, que resultó con más fuerza, luciendo las muy buenas cualidades de un coro, potente y claro.

Hay mucha risa, gran movilidad y actuaciones individuales destacadas, que arrancan de continuo los aplausos del público. También hubo ciertos altibajos en el desarrollo de sus cuplés que no empañaron la buena labor general de la murga, que concluye con una estupenda y muy bien cantada retirada, con el público de pie para saludar su final.

Para destacar nuevamente la voz y presencia de Daniela Rodas, en especial en el brillante solo, previo a la despedida y que el público ovacionó.

Gamal Ale, Alejandro Romero, Mauricio Romero entre otros, resultan piezas muy importantes en el andamiaje de Nunca Más. También adquiere relevancia un excelente vestuario creado y realizado por Luis Martínez, responsable a su vez de la puesta en escena.

A segunda hora se repitió uno de los mejores espectáculos del Carnaval 2001, protagonizado por Yambo Kenia.

La presencia de Yambo impacta al público, por su estupenda concepción estética, por su excelencia en temas, en interpretaciones, en bailes y coreografías.

Todo lo de Yambo se disfruta a pleno y deslumbra por momentos, con cuadros bien presentados y donde el público se siente partícipe. Musicalmente la comparsa luce a gran nivel, al igual que en las interpretaciones individuales, notándose en el coro algunos desajustes que de todas formas no incidieron en las posibilidades de disfrutar el todo armónico de la comparsa.

Analizar pormenorizadamente lo de Yambo Kenia nos llevaría a repetir los elogios de la primera rueda.

Su plantilla de solistas es de excepción con un gran rendimiento. Allí están Eduardo Da Luz, además compositor, que sigue teniendo un gancho muy especial en sus temas que cautiva.

Adriana La Palma, Edelweiss, Ernesto González, Mónica Luz, olvido imperdonable al no mencionarla en la primera actuación, que pese a no tener más que un tema y compartir otros, lo hace con gran solvencia. Se destacan además Pedro Díaz, Julio Di Bartolomeo «Meneíto», imponiendo su simpatía y prestancia, y Nino Ibáñez, una de las mejores voces por años de nuestro Carnaval.

Luego de la pausa, se disfrutó de otra de las grandes presencias de la noche: Diablos Verdes.

La suya fue nuevamente una actuación memorable.

Andrés Atay, un brillante arreglador y director escénico, saca partido de las grandes voces de una plantilla excepcional, para alcanzar una de las mejores armonizaciones apreciadas en esta temporada, donde alternan acompasados los «pianíssimos con los molto forte», a los que se recurre en varios pasajes de la actuación, sin estridencias, sin gritos, todo absolutamente afinado.

El libreto de Leonardo Preciosi es estupendo, de los mejores de su propia producción, donde la crítica y la sátira están absolutamente priorizadas.

La risa, tan poco frecuente en este Carnaval, también lo es en Diablos, no obstante su libreto no es un «bajón» sino todo lo contrario, planteada la denuncia, la crítica, la murga apunta hacia arriba, busca caminos de esperanza, culminando con optimismo, jugándose a la gente.

Hay también mucha poesía en los textos de Preciosi, quien también propone una cuidada puesta en escena, otro de los puntos altos.

Difícil encontrar fallas o rubros donde Diablos no haya estado al tope. Todo funcionó perfectamente y los aplausos del final a los cuales nos sumamos con entusiasmo, son producto no solamente de una gran actuación, sino del reconocimiento para quienes, con estas apuestas al Carnaval, mantienen viva nuestra máxima fiesta popular, pese a todas las contrariedades.

Por ello y por la soberbia demostración murguera que presenciamos, Diablos Verdes, ¡salud!

Al cierre, por si poco hubiésemos disfrutado al final llegó el espléndido espectáculo de parodistas Momosapiens.

Con su primera actuación, se constituyó en uno de los favoritos de la categoría. En esta segunda oportunidad lo refrenda con holgura, estableciendo la valía de sus argumentos para tentar nuevamente este año alcanzar el podio del mejor.

Reúne Momosapiens tal vez la plantilla más calificada en materia de parodismo, contando con la presencia excluyente de Pendota Meneses, fenomenal como siempre en sus dos personajes, en uno apostando al humor y el otro pleno de ternura.

Junto a él, Pichu Straneo, avasallante, también componiendo personajes absolutamente disímiles.

Roberto Romero es otra de las grandes presencias de los Momos, responsable además, de la excelente puesta en escena.

También Horacio Rubino, director, actor, cantante y excelente libretista. Aldo Martínez vuelve a ser el gran parodista de los últimos años. Javier Fernández la voz de Momosapiens y uno de los mayores aportes al carnaval también resultó altamente destacado.

Marcos Cabrera, creador de notables coreografías que el grupo interpreta con gran ductilidad, teniendo a su lado nada menos que a Juan Campo otro excelente bailarín o a José Morgade, cantando en su mejor nivel. Momosapiens tiene en su elenco además de los mencionados, muy buenos integrantes que se amoldan a perfección al trabajo colectivo, siendo todos y cada uno, fundamentales a la hora de la realización.

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