"Milagro" de la Virgen del Rosario con secuelas políticas

Colonia

La Junta Departamental de Colonia reclamó al intendente Carlos Moreira que aplique todas las ordenanzas municipales vigentes para impedir que se instalen puestos de vendedores en las cercanías de la ermita que guarda la imagen de la Virgen del Rosario, protagonista de un extraño episodio que muchos fieles calificaron de milagro.

La iniciativa fue planteada por el edil naconalista Jorge Gómez, vecino de ese lugar, quien se mostró preocupado por el «giro comercial que algunos pretenden darle a la expresión de la fe».

Gómez hizo referencia a la proliferación de vendedores de velas, fotos y otros elementos alusivos, fundamentando su pedido en la necesidad de que «un lugar rde recogimiento y oración no se termine convirtiendo en una romería».

Este problema deriva de la masiva afluencia de visitantes –creyentes o no– que desde todos los rincones del país llegan diariamente a Rosario, a contemplar la «lágrima» que surca el rostro de Nuestra Señora del Rosario. El fenómeno viene siendo analizado por una comisión especial que podría expedirse este jueves.

En relación al resunto milagro, provocó hondo malestar en la Iglesia Católica coloniense una carta del dirigente local de la lista 15 Roberto Grandich. Bajo el título «La virgen del Rosario cumple en favor del puente Colonia -Buenos Aires», Grandich atribuye a un «milagro» de la Inmaculada algunos recientes anuncios formulados por el presidente argentino, Fernando de la Rúa, respecto a la voluntad de su administración de reflotar el polémico puente sobre el Río de la Plata.

Cuenta el representante colorado en su misiva que «antes de fin de año, al salir a la venta las fotos del milagro de la Virgen, adquirí varias copias para enviar a familiares y amigos y también al señor presidente argentino».

«Hoy he recibido la inmensa alegría que el presidente De la Rúa confió a nuestro canciller, que incluiría el puente dentro del plan de obras públicas para reactivar la economía», destacó el dirigente en su carta.

Grandich dijo que «la Virgen del Rosario, sin dudas, llegó al corazón del señor presidente». Jerarquías religiosas consultadas por LA REPUBLICA manifestaron su malestar por lo sucedido y señalaron que «no se puede mezclar asuntos del más estricto orden político-económico regional con una formidable expresión de fe como la que desde el 8 de diciembre de 2000 ha generado Nuestra Señora del Rosario.

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