Tiene la palabra
Carta abierta al ministro Alberto Bensión
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Quizás usted no se acuerde de mí (cosa factible y aceptable dado el tiempo y los acontecimientos transcurridos), por lo que yo le voy a refrescar la memoria.
Eran los años duros de la dictadura, donde hacer lo que se me ocurrió era temerario, tanto para mí como para quienes me acompañaran. Usted fue uno de los decididos a correr el riesgo.
Cayó la tablita. Un grupo de comerciantes, adheridos al sistema de créditos del cual yo era el director, que habían creído la afirmación del presidente de facto que: «era de marcianos pensar en tal situación», vinieron a mí en busca de soluciones. Fue entonces que se me ocurrió hacer «una cena, de información económica», a la que fueron invitados (además de un grupo selecto de comerciantes amigos) el contador Daniel Azzini, el doctor Guillermo García Costa, el periodista Germán Araújo y, por supuesto, usted, el contador Alberto Bensión, la estrella del grupo.
De los panelistas invitados usted fue el primero en llegar, lo que nos permitió a los dos (a solas) hablar de hombre a hombre y, como se dice vulgarmente, «a calzón quitado».
La única solución que usted veía para sacar al país de la crisis en la que se encontraba empantanado era que: «Por quince años se cerraran los liceos y las escuelas militares». «No hay otra». Terminó diciéndome.
Pasan los años y por fin usted está en el Gobierno… y nada más ni nada menos que al frente de las finanzas del país.
Como era de imaginar yo suponía (y creía suponer bien) que teniendo usted desde hace años la solución a nuestros problemas (solución que yo acompaño desde aquellos tiempos) y ahora «el poder para llevarla adelante», el país iba, como el Ave Fénix, a renacer desde sus propias cenizas.
Craso error el mío. Está pasando todo lo contrario. Ahora en lo económico, tenemos más, mucho más… de lo mismo. Lo lamento por el Uruguay, por nuestros compatriotas, por mis hijos, por mis nietas y… por usted, contador Bensión, que pudo haber quedado para la historia grande de nuestro país, por «quien hizo lo que se debía hacer». Ahora (como tantos otros) seguramente pasará al ignominioso olvido. Y por favor no me diga «que no pudo», porque de ser así, debería haber renunciado.
Junto a la presente, ponga las pruebas de la reunión de la que hablo, y en su honorabilidad, la seguridad que no va a desmentirme.
De usted recabarla, la dirección de LA REPUBLICA está autorizada a proporcionarle ampliación de esta información.
Walter Iriondo – C.I. 510.318-4
Parque del Plata norte: paraíso o zona de desastre
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Los vecinos de esta zona tras años de reclamos documentados (año 95) y presentados ante la Intendencia de Canelones, los cuales cuentan con las firmas de muchos vecinos y el trato de muchos funcionarios de ella pensamos que llegó la hora de hacer público el manoseo y el engaño con que nos ha tratado dicha Intendencia.
El abandono de esta zona es total, no contamos con alumbrado público, refugios de ómnibus y tampoco un recorrido y horario que se respete por la empresa Cutcsa, calles en buen estado y la limpieza que se supone que la Intendencia nos debe proporcionar.
En el anterior gobierno del señor Hackenbruch, fuimos recibidos por su secretario el señor Nery Fernández, quien escuchó nuestros pedidos y prometió venir a visitarnos y ver qué se podía hacer ya que la Intendencia estaba escasa de recursos, jamás recibimos esa visita. Ante un nuevo reclamo pasados dos meses de esa espera, nos visitaron en la casa de un vecino dos funcionarios de esa Intendencia quienes recorrieron las calles, tomaron nota de los lugares a reparar, sin contar con el alumbrado porque eso desde un vamos estaba descartado, se fueron y tampoco llegó el arreglo. La zona en cuestión está delimitada por la calle 41, vías de ferrocarril y Arroyo Solís Chico, en el cual además contamos con camiones de barométricas que desagotan la materia fecal en él (ya visualizados por la Intendencia) y un par de vecinos que también tienen sus desagües de aguas servidas a escasos centímetros donde los vecinos de la zona nos bañamos.
A todo lo antes dicho agregamos el temporal del pasado 26 de diciembre del 2000, donde cayeron árboles destrozando todo lo que a su paso encontró. Estamos peor, calles totalmente destruidas e intransitables llenas de agua empozada desde esa fecha, metros y metros de cables desperdiciados en la calle, toneladas de hojas, pequeños troncos y árboles a medio caer, nadie apareció a excepción del Ejército que cortó árboles para poder abrir las calles y permitir a UTE y Antel reinstalar tansitoriamente (pero al fin definitivo) servicio y los camiones de algunos aserraderos que aprovecharon la situación cargaron los troncos más gruesos.
Lo bello que nos quedaba se fue a la basura, nuestro dinero también porque me pregunto los metros de cables desperdiciados por UTE y Antel ¿a quién se los cobran? ¿Con qué derecho se llevaron toneladas de madera de parcelas privadas? ¿Quién se las vendió? O debemos pensar que también nos robaron.
Ahora estamos en espera del invierno, las ratas, alimañas y otros insectos que aporte este gran basural. Con qué fin se hace más de una hora de cola a pleno rayo del sol en la Junta de Parque del Plata para pagar la Contribución Inmobiliaria, ¿es para la limpieza y mantenimiento solamente de Atlántida? a la que al otro día del temporal limpiaron en menos que canta un gallo cientos de obreros de la Intendencia. Atlántida cuenta con un Teatro de verano donde cada verano los visitantes se deleitan con la presencia de artistas y grupos musicales, nosotros también tenemos uno igual pero lo explota un particular a su propio beneficio, está parado y esto es la fiel prueba de que esta zona es tierra de nadie. Para disfrutar del carnaval debemos gastar $ 54 de boleto mínimo por persona para llegar a Montevideo y la gran mayoría no los tiene.
Yo creo que la Intendencia espera realmente que se tomen otras medidas para así poder tomar seriamente nuestros reclamos y nos proporcione un ambiente digno de seres humanos y no de chanchos.
Señor director, los vecinos cansados de mendigar lo que por derecho nos corresponde buscamos por su intermedio una respuesta y una solución verdadera del señor Tabaré Hackenbruch, aclarando que siempre ofrecimos a la Intendencia nuestra colaboración personal en todo lo pedido y aún más se habían conseguido barracas que donaban el material para las obras y tampoco así dio resultado.
Desde ya muy agradecida lo saluda muy atentamente.
Mary Patricia Sosa — C. I. 1.753.511/7
El alto costo social del actual modelo económico empezaron a pagarlo los jóvenes que deben emigrar
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
No podemos dejar de considerar el lamento inútil que se da en muchos casos, «cuando las papas queman» y ante un sinnúmero de dificultades que terminan por ahogar las últimas esperanzas.
Cuando se ha llegado a una situación de crisis como la que actualmente está viviendo nuestro país, estamos obligados a pensar, porque el propio sentido común así lo indica, y a decidir después, optando por lo mejor, por lo que es justo y a todos nos conviene, por el bien de la gente, del pueblo que trabaja y lucha, por el futuro de tantos jóvenes que, a pesar de todo, no quieren irse del país
.
El descontento, el malestar que sentimos, es plenamente justificado, porque no buscamos sino aquello que constituye la pública felicidad.
El Presidente (don Jorge) ha dicho que está bien que los jóvenes vayan a buscar en otro país las oportunidades que aquí no les podemos dar.
Estas palabras son un reconocimiento de que aquí, en Uruguay, los caminos se han cerrado y no tenemos gobernantes capaces de abrir nuevos caminos.
Parece que muchos tampoco tienen memoria, es lamentable, pero siempre, por esta causa, es muy elevado el costo que se tiene que pagar.
Este modelo económico y social que nos quieren imponer, aplasta a la inmensa mayoría; va dejando el país en manos del mejor postor y sume en la pobreza extrema, en la angustia y en la desesperación a cada vez mayor número de familias.
Como decía el senador Fernández Huidobro, «este modelo económico y social aplicado a nivel mundial, lleva al mundo a la muerte, por agotamiento de los recursos naturales y por la creación de dos realidades, donde una disfruta hasta el hartazgo y la otra no cubre necesidades mínimas».
La tragedia cotidiana a que están condenados tantos seres humanos, es forzosamente un llamado, un alerta, una señal que debe romper la fría indiferencia en que se encuentran quienes sólo se preocupan por satisfacer sus necesidades personales.
Este es un barco en el que todos navegamos. No da para pensar que si el barco se hunde, hay quienes, sin embargo, conservarán sus encumbradas posiciones.
Hay un ideario del prócer José Artigas, que todos debemos respetar, sobre lo cual mucho se escribe y se habla. Hay una Declaración Universal de los Derechos Humanos que fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 1948.
Hay un clamor que surgiendo en todas partes, reclama justicia y paz; reclama que se respete el derecho a pensar libremente, analizando punto por punto cada una de las argumentaciones ya planteadas y todo proyecto que interese a la ciudadanía, porque el pueblo es siempre el soberano.
Para que lo sea realmente, más que en un papel, y para que pueda cumplir con su alto y promisor destino, es necesario unir a todos, con la verdad, en un propósito común, con el que podamos estar plenametne identificados.
Nadie vive exclusivamente para sí. Todos necesitamos de todos. La situación de crisis tan grave que hoy se está viviendo, obliga a pensar, a decidir, a aunar esfuerzos y a defender, con uñas y dientes, nuestra soberanía.
Por eso es bueno reiterar que un pueblo unido jamás será vencido.
El prócer José Artigas dijo que «todo debe esperarse de la energía y del denuedo de los orientales por el sostén de su libertad».
No somos dignos de él, de su legado, si traicionamos lo mejor de nuestra historia.
José H. Baseti – C. I. 648.405-4
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