Notables ajustes en busca del título
A primera hora actuó murga La Camaronera, una agrupación de un promedio de edad no mayor a los 22 años, con el entusiasmo propio de quienes a costa de un gran sacrificio y mucho entusiasmo, por el Carnaval mismo, preparan un espectáculo y lo brindan con absoluta frescura.
No estamos hablando de un conjunto que definirá puestos de vanguardia ni mucho menos. Entiendo que ellos claramente lo saben y arriesgan no obstante compitiendo.
De todas formas hay en su propuesta muchos elementos valiosos y no solamente los anímicos. Hay solistas que se expresan con acierto, hay textos interesantes, hay creatividad. En definitiva, La Camaronera asume por sobre todo un compromiso con el Carnaval y su gente que de capitalizar las experiencias recogidas, darán mérito a futuras presentaciones, más sólidas y con mayores aciertos.
El esfuerzo fue valioso y el público del Ramón Collazo lo respetó y aplaudió.
A segunda hora se presentó Serenata Africana
La comparsa vuelve a ser un espectáculo visualmente excepcional, por sus vestuarios, por la composición de sus cuadros sobre un buen trabajo coreográfico a cargo de Anabella Consonni y con la presencia de solistas de alta calidad interpretativa que defienden muy bien la propuesta. Esta no se basa en un libreto hilvanado tal como ha sucedido en la mayoría de las comparsas, sino en un collar de canciones glosadas para marcar su enganche y de temas bailados, a la vieja usanza comparsera, sin que ello implique una vuelta atrás en el tiempo, ya que si un creador ha innovado en materia de comparsas ha sido José de Lima.
Hay lucimientos importantes en las actuaciones individuales y colectivas. Hubo importantes ajustes con relación a la primera oportunidad que hicieron la actuación mucho más dinámica, logrando en definitiva mayor lucimiento, sobre todo, en ese cuadro final donde sin apuros, Serenata pudo exponer todo su potencial, cautivando al público con su bello despliegue.
Me gustó mucho la participación de Mónica Ramos por su calidad interpretativa en todas las oportunidades que le cupo cantar. Es una figura que adquiere un brillo especial y muy atractivo sobre el escenario. También la señorial presencia de Mara Lúa y lo de Lágrima Ríos, defendiendo con una prestancia incomparable un tema difícil, que sinceramente ni musicalmente ni en texto hubiera trascendido con otra intérprete que no fuera la Dama del Candombe. Heber Piíriz, musicalmente impecable en sus interpretaciones, completando un notable plantel de cantantes con Germán Rolin y Jaime Esquivel. Un destaque especial para la orquesta que acompañó muy bien y desde luego, otra vez para la belleza y prestancia de Lola Acosta una vedette con mayúscula.
A tercera hora
La vuelta al escenario mayor del Carnaval de Nazarenos fue coronada con una de las mayores ovaciones de la noche, apenas Servando Ruiz anunció su presentación. Nazarenos se constituyó en uno de los platos fuertes de la noche dando cuenta con argumentos importantes, el porqué ha logrado constituirse en apenas dos años en uno de los mimados de la categoría en materia de hinchada.
Su trabajo rindió mucho más que en la primera rueda. Hizo parodismo de buen nivel, interpretó, cantó excelentemente y bailó con absoluta corrección y en los momentos justos, luciéndose el elenco.
Plásticamente el trabajo de Nazarenos lució impecable, notándose la experiencia y capacidad de Luis Trochón para sacar partido de todas las posibilidades que el elenco le ofrecía, componiendo cuadros excelentes como ese cerebro al comienzo y en especial dando forma y sentido a una segunda parodia que, entiendo, pudo ser disfrutada en mejor forma que en la primera ronda, del elenco comandado por Miguel Villalba.
Los cantos obviamente fueron un punto altísimo con presencias excluyentes como las de Miguel y Fabián Villalba, los trabajos escénicos de Gustavo Maritato excelente, así como los de Teddy Faus, Tino Ceballos o Leonardo Villalba.
En definitiva, Nazarenos cumplió. La conformidad por el rendimiento del grupo fue notoria, tanto en componentes como en hinchas y los aplausos cerrados de la despedida fueron un justo premio a lo expuesto sobre el escenario.
El cierre
A cargo de Colombina Ché, también tuvo características de fervor a partir de una hinchada consecuente y que vino a participar directamente del espectáculo, haciéndose sentir y alentando permanentemente a la murga.
Esta se paró otra vez con firmeza, con algunos cambios en el ordenamiento de los cuplés que le dieron más soltura y la agilitaron.
Buen trabajo de Eduardo Rigaud en textos(sin dudas es de los mejores letristas de la actualidad) y también en la puesta en escena que funcionó muy correctamente.
Jorge Velando imprimió a la murga un ritmo febril, cantando muy alto, arriesgando mucho por momentos, exigiendo al máximo a los sobreprimos y a la tercia, que de todas formas cumplieron su papel a satisfacción para deleite de una hinchada que gusta de esas demostraciones de fuerza y potencia.
Colombina cuenta con figuras relevantes y que cumplieron excelente labor como Claudio Rojo, nuevamente un pilar en la actuación, Carlos Braida, murguero de ley, notable, lo mismo que Daniel Lorenzón, Javier Modernell, Carlos Origüela y Daniel Chiribao.
Un apunte especial para Roberto García, un cupletero fenomenal, con un gran dominio de la escena, con una dicción notable que por momentos se «come la cancha».
En suma, Colombina Ché fue otra vez un gran espectáculo y su ubicación en los lugares más encumbrados de la categoría, que nunca abandonó desde su creación, a nadie cabe dudas que la tiene nuevamente asegurada. Hasta dónde trepará en el marcador no lo sabemos, pero que está muy arriba peleando la primera ubicación, lo tenemos claro.
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