El desafío es recuperar al turista con poder de compra
Podría admitirse que sí. Porque las promociones previas y la estrategia publicitaria golpearon en el blanco, desde luego, pero trajeron afluencia de veraneantes de capacidad reducida en términos de gasto, que básicamente optaron por los hipermercados (otro año los grandes focos de consumo).
La adecuación de precios o tarifas le otorgó equilibrio a la hotelería y a la gastronomía, pero echó por tierra las pretensiones del área inmobiliria que padece su peor crisis, prácticamente un 50 por ciento menos de rentabilidad, lo que evidentemente llamará a toma de decisiones rápidas para revertir semejante situación.
Se perdió el público de gran poder adquisitivo. Se perdió competitividad en todos los mercados posibles: la marca Uruguay, si la hay, la pasan por alto. Un cinco por ciento menos de argentinos. Suba notable de uruguayos que fueron los que sostuvieron la temporada estival. Baja de ingreso de brasileños.
Eventos varios que desaparecieron porque fue muy difícil para todos encontrar sponsors. ÃHacia dónde se dirige Punta del Este? Por lo pronto, hacia una temporada baja con aumento de cierre de locales y aumento del desempleo. Hacia una idea de desestacionalización, algo ya vaciado de contenido. ÃHacia reuniones donde prevalecerán discursividades retóricas, repetitivas, sofocantes, porque la canción siempre es la misma?
Habrá, de una vez por todas, que ocurra el milagro de democratizar el debate, no hacerlo dentro de pequeños capillas y guetos y ensayar ideas que apunten a mejorar la oferta y sobre todo a recuperar la competitividad y ese público de alto poder adquisitivo. De no ser así, se tendrá en la próxima temporada estival pérdida o en las mismas condiciones que las de 2001, lo que ya no se toleraría por parte de los operadores privados. Habrá que analizar y trabajar duro.
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