Competitivas etapas se desarrollan en el Teatro de Verano

Brillaron "Los Carlitos"

A primera hora muga La Mojigata nuevamente fue una ráfaga de frescura, de desenfado y alegría. También tuvo calidad y jerarquía murguera, cautivando al público que siguió, en algunos casos con sorpresa, cómo estos jóvenes irrumpían en escena con gran prestancia, con un excelente texto, sin triunfalismos, sin envanecimientos pero también sin inhibiciones, tan frecuentes en debutantes.

Hay esencia, hay pasta de murgueros en La Mojigata y el público se deleitó con una estupenda demostración, superando limitaciones propias de una murga hecha «a pulmón», que ojalá pudiésemos ver nuevamente.

Los textos, todo un acierto, pertenecen a Pablo Aguirrezábal, Ann-Marie Almada, Ignacio Alonso y Andrés Prieto, y representan una sólida base de trabajo para la murga que los disfruta y los hace disfrutar al público.

Además de una muy buena murga, irrumpe junto a ella un gran director y arreglador como Darío Prieto, con mucha personalidad y un seguro candidato a incluir su nombre entre los aspirantes a la mención al director de murgas. La Mojigata cumplió sobradamente su cometido, fue un notable espectáculo y la platea de pie (no sólo su bullanguera hinchada), saludó con una ovación esta avasallante demostración murguera.

A segunda hora

La comparsa de Waldemar Silva, C 1080 cumplió también una actuación destacada, con muchos puntos altos en su repertorio, contando con la presencia de solistas importantes como Tamma Ríos, Marilyn Devita, Javier González, Waldemar Silva, Ernesto Recayte y Mario Alonso.

En esta segunda actuación la comparsa de Cuareim logró un mayor lucimiento que en la primera ronda, con una coreografía más ajustada, manteniendo la vitalidad. Su cuerpo de vedettes lució espectacularmente, dando también presencia y atractivo a la comparsa. Lo integran Laura Méndez, Andrea Bravo, Lorena Giménez, Gabriela Fernández y Jacqueline Martirena. Varios de sus temas debemos destacarlos tales como «Candombe de la Alpargata», «Viene del Sur», «No se Puede Vivir sin Tambor».

Dentro de una categoría harto difícil, con excelentes propuestas, la de C 1080 está dentro de las que procuran con argumentos valederos, una posición de vanguardia.

A tercera hora Humoristas

Los Carlitos no hizo más que confirmar el gran momento de esta agrupación, la jerarquía y validez de su espectáculo y por qué es candidato a retener el título al mejor en su categoría. Lo de Carlitos resultó una notable demostración colectiva, donde todos los actores sin fallas dieron vida a un libreto muy ágil, muy dinámico, con un hilo argumental basado en el Hotel Uruguay, pero donde se van enlazando situaciones muy bien resueltas. Recordamos precisamente por creativo, por oportuno y al pasar, entre otros muchos momentos notables, el remate humorístico del Semáforo, con la desopilante aparición de un ex jerarca de gobierno con su chofer, ambos desocupados, quebrando con muchísimas risas, una situación ciertamente emotiva, generada cuando uno de los protagonistas, se entera de la pérdida de su trabajo y los compañeros de infortunio le dan la bienvenida al «Semáforo».

Lo de Carlitos fue brillante, el público así lo entendió y otra ovación coronó su actuación.

El cierre

Estuvo a cargo de la murga A Contramano que también voló muy alto. Creo que este es uno de los mejores años de A Contramano consolidando todo lo mucho y bueno hecho desde su creación, corriendo siempre sus actuaciones por andariveles de creatividad y buen gusto.

Buenos textos donde participan Gustavo Cabrera, Pablo Pereiro, Leonardo Pereyra y Pablo Routin. Excelencias corales tanto por las figuras que lo integran como por la eficaz dirección y arreglos de Pablo Pereyro.

Hay en la murga grandes presencias individuales que funcionan como cronómetros, absolutamente ajustados a las exigencias del espectáculo y al servicio de la murga, aun cuando no tengan de pronto papeles protagónicos. Tiene A Contramano además a dos fenómenos del género como Pablo Barrios y Pinocho Routin, que actúan a destajo tanto en la «cuerda» como encarnando los diferentes personajes asignados.

A Contramano, actuando en una ubicación nada favorable, a última hora, detrás de uno de los monstruos del humorismo, con un espectáculo donde si bien hay humor, no se basa en él, logró pese a ello, que el público siguiera atentamente su actuación, la disfrutase y los despidiese con el calor y el entusiasmo que despiertan las grandes actuaciones. Es que la de A Contramano fue a todas luces una de las grandes actuaciones murgueras del presente carnaval y a esta altura sólo les resta esperar el sorteo del jueves 8 para saber qué día y junto a quiénes retornan al Ramón Collazo.

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