Curtidores de Hongos, notable, salvó la noche
La etapa se inició con la presencia de Los Paseanderos con su habitual espectáculo de humor picaresco, actuando como invitados fuera de concurso y que se ha constituido por años en uno de los grupos más taquillero del Carnaval.
A segunda hora actuó murga La Clarinada, de excelente primera rueda, realizó una presentación atractiva en cuanto a su propuesta escénica, aun cuando su coro, con ser bueno, no dejó la sensación de solidez que nos transmitió en su primera oportunidad. Entiendo que La Clarinada pagó tributo a su asumida responsabilidad de brindar un espectáculo contundente para jugar sus posibilidades de liguilla y eso mismo le restó posibilidades y claridad.
De todas formas es una murga con garra, que tiene solistas de jerarquía y particularmente un gran texto de Tabaré Cardozo.
Varias presencias importantes tales como Alvaro Borsalino, Tomás Vera, Aldo Suárez o Diego López, resultaron un aporte significativo a la actuación de la murga.
Hugo Brocos se jugó una importante parada con La Clarinada que resultó altamente positiva, más allá de los resultados puntuales en el concurso de agrupaciones.
Logró conjuntar un grupo humano y artísticamente de primer nivel que ojalá se logre consolidar para satisfacción propia y en beneficio del Carnaval.
A tercera hora estuvo nuevamente Grupo Terapia concursando en la categoría de humoristas.
Habida cuenta del plantel, de los apoyos técnicos, todos de primer nivel con que contó, esperábamos que en esta segunda ronda las falencias constatadas durante la primera rueda se superaran y Terapia diera un espectáculo acorde a sus expectativas y al esfuerzo realizado para concretarlo.
Lamentablemente no se dio. Nuevamente el público siguió casi sin respuesta en cuanto a risas y aplausos su actuación, la que se fue desdibujando a medida que transcurría.
Como en la primera vez nos quedamos sin explicación a esta realidad, ya que del análisis punto a punto, rubro a rubro, fácil es constatar cuidados muy especiales y experiencia para cubrirlos con solvencia.
No obstante, el objetivo de Mauro Ibáñez y su Terapia, entiendo, quedó muy lejos de cumplirse.
El cierre fue verdaderamente espectacular con la presencia de Curtidores de Hongos.
La murga tuvo todo para deleitar al público, basando su actuación en muy buenas voces solistas, y un coro que funcionó espectacularmente, con una cuerda de segundos notable.
Tuvo por sobre todo y para lograr este lucimiento, un Rafael Antognazza como director escénico y arreglador, siempre atento al funcionamiento de cada cuerda y presto a rápidamente actuar (como aconteció) para evitar distorsiones, ajustando tonos sobre la marcha y en definitiva buscando y logrando la excelencia en el rendimiento colectivo.
Tuvo además la murga dos figuras descollantes por su actuación y por el aporte al lucimiento del espectáculo.
Hugo Giachino y Emilia Díaz fueron estos pilares fundamentales.
Ambos subiendo por primera vez al «tablado», pero demostrando una solvencia, una veta murguera que impactó y ganó al público. En el caso concreto de Emilia Díaz, su movilidad, su entrega al trabajo en la murga, su notable dicción y expresividad, hizo que su presencia fuese por momentos avasallante, agigantándose con el transcurso de la actuación, ganándose con justicia una cerrada ovación, con cada uno de los personajes que interpretó.
Lo de Curtidores, además de estas presencias descollantes, tuvo para plasmar la gran actuación de la noche del miércoles, todo un plantel estupendo donde se destacan Julio Pérez, un fenómeno, Gustavo Chato Ambrosio, el «Pela» Núñez, «Pucho» Pérez (siempre preocupado de mantener bien informada a la prensa, cosa que agradecemos) y Hebert «Tiburón» Martínez, un impresionante aporte de vitalidad y entrega, además de excelente libretista, por sólo nombrar algunos, en un plantel de notables figuras.
Complementa el espectáculo de Curtidores un atractivo vestuario de Soledad Capurro y Hugo Millán, sombreros de Néstor Morán y un maquillaje fuera de serie de Adriana y Fernando Aguiar.
En definitiva, Curtidores justificó sobradamente, no solamente su inclusión en la liguilla, que descartamos, sino dar batalla por los estamentos más destacados de la categoría.
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