Tienen la palabra…

A los lectores

1. Toda carta deberá presentar nombre y apellido, número de Cédula de Identidad, firma de su autor y dirección y un teléfono para poder contactarse en caso necesario.

2. El autor deberá indicar expresamente que no desea identificarse ante el público, aportando en su caso un seudónimo, que será el único elemento identificatorio a publicar.

Si no solicitare el anonimato, será publicado su nombre completo y su Cédula de Identidad, no así su dirección y teléfono.

3. Ninguna carta deberá tener una extensión mayor de 40 líneas de 60 espacios cada una.

Si excediere ese límite la dirección se reserva el derecho a resumirla respetando su línea argumental y su estilo.

¡Chau Fredy!

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El domingo último, se fue para los «hipódromos de donde no se vuelve», Fredy Trías, un profesional hípico de vastísima trayectoria. Tan vastísima, que desde arriesgado jockey de los tiempos «heroicos» del Hipódromo de Las Piedras, llegó luego a destacarse en el circo de Ituzaingó y, colgada la fusta y dedicado a «trainer», lograr infinidad de triunfos con sus pupilos, alguno de los cuales, la estupenda Kumis por poner un ejemplo, supo lucirse también en circos de allende el río.

Fredy se inició como jockey en tiempos bravos del escenario canario, cuando también tallaban jinetes avezados como: Félix Lancaster, Damián Da Silva, Alvaro Perdomo, los Robert, Pepe Lein y otros muchos que por momentos, no vienen a mi memoria. Y cuando cuidadores como: el «Lito» Rodríguez, el Paisano Lopardo, Cachila Ferrero, Don Luis Segredo, Guichón y muchos más, mostraban un dominio del arte de entrenar puros, ¡que daba que hablar! Tiempos de inolvidables pingos como: Tornadito, Olvidado, Juanchino, Tobo, Rencoroso y aquellos penqueros de nota, entre ellos uno que otro «tapado» de origen argentino, como aquel famoso «No tiene nombre» que resultó ser el gran Vitelio y cuando un personaje siempre recordado, Darío Castello, ponía en circulación una revista que como «La Verde», marcó toda una época a nivel de periodistas en el hipódromo pedrense.

Fredy Trías brilló como jinete en esos tiempos difíciles, donde no sólo había que ser muy «de a caballo» para alternar en una pista difícil, sino además, guapo como las armas para sobrellevar pechazos y encerronas que hacía muy pero muy complicado el ejercicio de la profesión de la fusta.

De aquel piloto guapo y vivaz como pocos, surgió luego un entrenador supereficaz, que no sólo se aburrió de ganar carreras con sus pupilos, sino que además dictó cátedra en el arte de la convivencia entre profesionales, trato con la prensa y relacionamiento con sus colegas. ¡Qué caballero siempre fue Fredy! ¡Siempre! Como una vez lo vivimos de cerca, cuando con un pensionista de un cuidador amigo le «arrancamos» la cabeza a un caballo a su cuidado en el último salto, y a pesar de su enorme bronca se arrimó a nosotros y estrechándonos en un abrazo nos dijo: ¡no tienen perdón con lo que me hicieron!, y esbozando una sonrisa amiga de oreja a oreja agregó: ¡los felicito sinceramente!

Es que así fue siempre Fredy Trías, ese maravilloso hombre de turf y amigo que el domingo pasado se nos fue para siempre, mientras… ¡vaya cosas de la vida!… un pensionista suyo ganaba en Las Piedras como una despedida simbólica y eterna para quien, a lo largo de toda la vida, fue un triunfador en las lides hípicas.

No nos gustan los discursos largos para despedir a las grandes personas. A veces, cuando las palabras salen del corazón, bastan sólo dos: ¡Chau Fredy!

Marcelo Tito – Periodista de Turf    

Filantropía «ma non troppo»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hoy 20 de febrero/2001, con sorpresa, veo publicada una respuesta del señor Miguel Fernández, a una carta mía de hace varios meses.

Ante todo, siento un enorme respeto por el caso de su hijo, que relata en su misiva. Y me pongo en su lugar, señor Fernández, porque yo también soy padre y abuelo. Me emociona y alegra sinceramente la solución de su problema familiar; me alegra, además, que la gente de Tenfield haya sido solidaria, y más me alegra la colaboración del «Pato», de Ruben Sosa y Fonseca, a los cuales aplaudí mucho cuando defendían a mi Nacional. Al último nombrado iba siempre a verlo jugar desde la 5» división.

Justifico sus discrepancias conmigo, pero sigo pensando que se podría hacer más, muchísimo más y con más modestia, por este país y su deporte.

Si el señor Casal se volvió rico en el fútbol, fue porque tenía indudable capacidad negociadora.

Pero eso no significa que sea el amo absoluto del fútbol. No debería mandar más que el presidente de la AUF; nombrar técnicos a su antojo, manejar a su gusto hasta las finanzas de los clubes.

Si el novel Ministerio de Deporte no estuviera «pintado» debería hacerle pagar un impuesto, que ya mencionó en carta anterior, y que constituye el único punto de coincidencia con usted, señor Fernández.

Me parece muy bien que se transfiera jugadores, cambiándole la vida a una cantidad grande de jugadores uruguayos. Pero brasileños, argentinos, y de todas las nacionalidades, tienen similar beneficio, y «no hay Paco»…

Usted pone como ejemplo de prosperidad a Bella Vista y Danubio. En el primer caso, recuerdo que la venta de cinco jugadores, le salió buen negocio, gracias al tesón del señor Echinope, presidente de Bella Vista, que logró cobrar cinco millones «verdes» cuando la oferta era mucho menor… ¿recuerda?Danubio ya estaba saneado cuando se transfirió al Chino Recoba. Defensor no le dio participación en la venta de Nico Olivera, y «embolsicó» cuatro palos «verdes»; además, sus finanzas estaban bien ordenadas desde antes.

Nacional agarró diez millones por seis o siete jugadores; estimo que sólo Regueiro vale más de eso. Ligüera se formó en el club, y a los 20 años, lo disfrutaban Cerro y Defensor. Es muy bueno, pero Nacional no lo utiliza, y ¿no lo cobra? ¿Qué negociado habrá?

Los clubes, a excepción de los grandes, y los que ya mencionó, tienen que «vivir» con 20 mil dólares al mes. O sea que sus planteles tendrán un salario de doscientos o trescientos dólares mensuales «per cápita»… algo así, como un sueldo que cobra un trabajador de 8 horas, en este país de gobierno «colorado moderno» o derechista. O mejor dicho, algunos trabajadores.

Además, los traumas abundan. Para el récord de Guinness, en el inicio del campeoanto, tres clubes, unos días antes, no se presentaban; uno faltando ¡una hora y media! estaba en duda. Y al final, se presentó… consiguiendo plata de aquí y de allá.

El hombre que «corta el bacalao» en toda la «desorganización» del fútbol hace sin embargo otras cosas a lo grande, y no mira en gastos; por ejemplo: un técnico que, con sus colaboradores cobran sólo de sueldo mensual, cien mil dólares, y concentraciones en Punta del Este, etc., etc., etc.

Como ve, estimado don Miguel Fernández, yo valoro mucho que esos hombres poderosos económicamente hayan hecho filantropía en los casos que usted menciona. Pero sigo discrepando con otras actitudes.

Luis Carlos Piedra Buena – C.I. 3.400.065-0   

UCOT 370 Nº 101 ¿con los pasajeros enfermos se pierde tiempo?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

¿Qué camino tomar? Sube una señora al 370 a la altura de Avda. Italia y Comercio con destin
o a Portones. Pide para pagar con $ 100, el guarda que empezó a trabajar alrededor de las 13.25, subióndose en el Estadio Centenario empieza a maltratar a la señora diciéndole que no tiene cambio, que no le acepta de nuevo el boleto y que tampoco la va a dejar descender. La pobre mujer trata de buscar la solución pidiendo cambio bajo los insultos del guarda y como nadie tenía cambio, una persona se le acercó y le pagó el boleto.

Reclamando que le devolvieran los cien pesos, la mujer se fue llorando al fondo del ómnibus y en un momento un pasajero ex alumno mío escuchó que se sentía mal. Con dos chicos más la ayudaron pues estaba teniendo un ataque al corazón.

Una parada después se sube un profesor de la Facultad y vio que la mujer tenía una cadena que decía que era alérgica y cardíaca. Lograron reanimarla, y dijo que se operaba del corazón en cinco días. El personal del ómnibus ni se inmutó y sólo gracias a las exigencias de los pasajeros la trasladaron a la Policlínica 92 de Euskal Erría, quedándose a cargo dos personas que bajaban allí.

El colmo vino a continuación, cuando el guarda dijo: «Alguien tiene que bajar por la calle Iguá porque si no seguimos por Cno. Carrasco pues ya perdimos mucho tiempo ¡¡El ómnibus no cambió su marcha en ningún momento, al contrario, la disminuyó!!

El coche era Nº 101 (el número de coche coincide con las últimas tres cifras de la Matrícula).

¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar todo esto?

Prof. Dr. F. Zinola  

Pasajero protesta contra el personal de un ómnibus del recorrido «21» de la empresa Raincoop

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El sábado 17 de febrero, hora 10.30, abordó un ómnibus de recorrido «21» de la empresa Raincoop, matrícula 41609, coche 9, de la esquina de Av. 18 de Julio y Convención.

Grande fue nuestra indignación, lo mismo que la de otros pasajeros, cuando habiendo subido el último usuario, y habiendo luz verde en los semáforos, el largador que siempre está ubicado en esa esquina, subió y desde el estribo, se puso a conversar animadamente con el conductor y el guarda, lo que se prolongó por espacio de casi 5 (cinco minutos) mientras el semáforo seguía cambiando de luces y detrás de este vehículo, debían esperar un «62» , un «60» y un «180» de la empresa Cutcsa, cuyos ocupantes suponemos también se quejaban por tanta demora.

Yo que soy usuario habitual de este servicio de Raincoop, vivo este problema casi todos los días, llegando a veces tarde a mi trabajo en comercio cercano al Hospital de Clínicas, con el consiguiente perjuicio laboral.

Frente a las quejas ante el largador, «sacaron pecho» tanto él como el guarda y el conductor, intentando agredir (por lo menos lo hicieron de palabra) a varios de los que nos quejábamos. Más aun, cuando le advertimos de quejarnos ante la empresa, la Intendencia y LA REPUBLICA nos replicaron que ellos «a los comunistas se los pasan por…» (irreproducible).

¿Es posible que suceda todo esto? ¿Lo merecen quienes contribuyen pagando boleto a dicha cooperativa? ¿Nadie les enseñó cómo se trabaja a esta gente y que el público paga para viajar cómoda y rápidamente?

Para «castigo» de la gente, cuando el largador se bajó el conductor puso la radio en forma estridente.

Preguntamos: ¿quién le pone coto a tanto atropello?

Gustavo Leira – C.I. 2.345.678-5   

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