"Representamos lo que la sociedad no quiere ver"
A través de una dura carta dirigida a los «señores del gobierno», los habitantes del asentamiento ubicado en Neptunia al margen del Arroyo Tropa Vieja reclamaron por sus «derechos humanos» y lamentaron que «la realidad es manejada por hombres que con poder ven crecer sus intereses económicos». «Duele que te marginen porque representamos lo que la sociedad no quiere ver», señalan.
Este asentamiento es uno de los tantos que actualmente enfrenta serios problemas. La empresa Neptunia S.A, propietaria original del predio y cuyo representante más notorio ha sido Conrado Hughes, ex director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle, denunció semanas atrás la ocupación realizada por sesenta familias, entre la cuales hay unos 50 niños.
Como consecuencia de ello, la Jueza Letrada de la Ciudad de la Costa decretó el procesamiento sin prisión de un hombre de iniciales R.E.D.T. de 25 años y su compañera, R.C.Z.M. de 37 años, imputados del delito de «usurpación». Tras la denuncia de la empresa, efectivos de la Seccional 22ª de Salinas vigilan que en el terreno no ocurran desórdenes.
En la tarde del pasado domingo, por causas aún no aclaradas se produjo un voraz incendio que destruyó por completo una de las precarias viviendas y amenazó con propagarse a las restantes, lo que no sucedió gracias a la rápida intervención de vecinos y bomberos. Esa noche, tres familias debieron dormir en una pequeña casa de chapas.
A nivel judicial, en una primera instancia la Jueza de Paz de Atlántida fue quien intervino en este asunto. Luego de realizar una serie de interrogatorios, dejó el caso y dio cuenta al Juzgado Letrado de la Costa.
Actualmente, la situación es por demás confusa: La Justicia resolvió que no pueden ingresar nuevas personas al disputado terreno, mientras que quienes ya estaban habitando fueron autorizados a continuar construyendo. Sin embargo, la Policía impide que en determinados lugares prosigan las obras que ya habían sido iniciadas.
«¿Tenemos derechos?»
En la víspera, los integrantes de la Comisión Pro Barrio «Milagro» de Neptunia difundieron una carta dirigida a los «señores del Gobierno, señores de la Iglesia, vecinos y de todos los lugares en que todavía queda un gramo de solidaridad y un gesto de humanidad».
En la misiva preguntan «cómo hacer de nuestros hijos personas responsables, seres humanos completos con más posibilidades de futuro, con ganas de crecer, cuando vivimos en una sociedad inestable en lo que todos estamos ajenos a los problemas de los otros, porque ni siquiera tenemos tiempo de solucionar los nuestros».
Destacan que «quienes tienen trabajo deben por lo menos dedicarse 24 horas para más o menos sobrevivir», remarcando que «apenas queda tiempo para ver qué sucede con nuestros hijos». «Ni hablar de los problemas que surgen de los que no tienen más que algunas changas y al llegar a su casa no tienen ánimo para compartir con su familia», apuntan.
Los vecinos aseguran que en esos casos predomina «una sensación de frustración y de que, hagas lo que hagas, todo será insuficiente para poder soñar con una vida un poco más llevadera».
«Nosotros preguntamos: ¿acaso no existen derechos humanos que dicen que tenemos derecho a una vivienda digna y decorosa, a la salud y a la educación? Cuando escuchamos esto nos da por creer que sí tenemos esos derechos, pero vemos que la realidad es manejada por hombres que con poder ven crecer sus intereses económicos y sus grandes ganancias», afirman.
Al referirse a la polémica sobre la «legalidad» de las ocupaciones, preguntan: «¿acaso están los derechos de propiedades ‘abandonadas’ por encima de los derechos humanos?». Tras recordar que «somos nosotros los responsables de nuestros hijos», interrogan respecto a «¿quiénes son los responsables de hacer que todos los ciudadanos, los más humildes y los que no son tanto, tengamos algún derecho?». «No pedimos una solución personal, somos familias que vivimos de nuestro trabajo, no pedimos limosna. Queremos mantener nuestra dignidad aunque nuestros recursos sean limitados, y de acuerdo a ellos poder acceder a nuestra vivienda. Ese es un problema social que nadie quiere ver porque duele», expresan.
Resaltan que «duele ver a los gurises en la calle, duele ver a los jóvenes sin ánimo ni posibilidades de futuro y prácticamente abandonados. Duele ver a nuestros viejos, a los que también abandonamos. Duele soñar y no tener una realidad que te ampare y te respete como persona completa. Duele que te marginen porque representamos lo que la sociedad no quiere ver». «¿Tenemos acaso derechos? Queremos una respuesta clara y por los caminos del respeto», concluyen los vecinos del asentamiento de Neptunia en su llamado a la solidaridad.
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