El anuncio empresarial repercutirá en los puestos de trabajo

La construcción entrará en receso

Las perspectivas para la industria de la construcción durante el 2000 no son nada alentadoras, según se desprende de estimaciones realizadas ayer durante el seminario «Perspectivas para el año 2000 en la industria inmobilaria uruguaya», que contó con la presencia del presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, Ignacio Otegui; el director de la revista especializada «Propiedades», Julio Villamide; el presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción, Samuel Feder y el economista Horacio Moreno en representación de Tea, Deloitte & Touche.

En ese sentido, los disertantes afirmaron que la actual coyuntura muestra un sector privado en «franco retroceso» y que «actúa sólo en el marco de obras con el Banco Hipotecario del Uruguay por lo que realizó en 1999 su menor nivel de compras publicitarias de los últimos doce años, una banca privada cuyos créditos hipotecarios, gravados con IVA e Imaba se colocan parcialmente fuera del mercado al que deberían atender, una demanda de viviendas en las franjas de ingresos más altos, cubierta en exceso, e importantes demandas no satisfechas».

La fuerte recesión que atravesará la construcción muestra otros signos preocupantes como la posibilidad de que aumente el índice de desempleo –actualmente situado en el 11.3%– como consecuencia directa de la pérdida de miles de puestos de trabajo en el sector , así como también el índice de desalojos.

En cambio, a mediano y largo plazo, las perspectivas parecen ser más alentadoras, estimándose un repunte en la industria.

Por su parte, Moreno dijo que la situación fiscal del Uruguay, sin ser extremadamente complicada «es una situación que ya no deja margen de maniobra para muchas cosas, si es que queremos mantener la buena imagen internacional que tenemos y que es necesario mantener para que el gobierno pueda seguir emitiendo deuda a tasas sustancialmente menores a las que paga Argentina y Brasil».

Asimismo, recordó que el déficit fiscal terminó en 1999 en 3.5 puntos del producto, equivalente a más de 700 millones de dólares. «Una cifra relativamente elevada que no daña la imagen del Uruguay, siempre y cuando este año se tomen medidas para que esta situación sea revertida», expresó.

En cuanto a las exportaciones, el año pasado se registró un descenso del 20% a nivel general y una pérdida del 40% del mercado brasileño.

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