Carlos Soto, letrista de Carnaval

Detrás de la máscara

Esta es una de las múltiples facetas de Carlos Soto, también reconocido periodista deportivo con pasaje por varios diarios de Montevideo y destacado jugador de fútbol en sus años juveniles, integrando los planteles de las divisiones inferiores de River Plate, incluyendo algunos amistosos en el primero. Participante de la tercera del Club Nacional de Football donde fue llevado por un crack de aquellos años, Aníbal Ciocca, y permanente animador de los torneos de la Liga Guruyú, su barrio entrañable.

«Mis inicios en Carnaval son del año1946 integrando el coro de La Milonga Nacional y después Los Asaltantes con Patente. Recién empecé a escribir en 1952 para La Milonga Nacional, cuando el Huesito Pérez estaba muy enfermo y le pidieron al porteño Nogara, un viejo carnavalero, que escribiera y finalmente trajo unas letras que no conformaron. Allí agarré yo.

Hicimos una cantidad de cambios en presentación, la ropa, los coros y ganamos el primer premio en un fallo muy discutido que aún muchos viejos carnavaleros recuerdan. Estuvieron quince días para dar el resultado del concurso, hicimos tantos cambios que sorprendimos a muchos, esta fue una de las razones de tanta dilatoria, estaba el jurado dividido entre los que consideraban murga-murga y la propuesta nuestra.

El segundo premio lo obtuvo La Nueva Milonga y Tito Pastrana, en gran gesto vino con toda la murga a saludarnos el día del fallo, cuando festejabamos en la esquina de Reconquista y Colón».

Es el comienzo de una carrera dentro del Carnaval que lo tendrá como uno de sus más eficaces y festejados colaboradores en letras para murgas, humoristas, parodistas y conjuntos lubolos. Pero quien lea atentamente lo hecho por Carlos Soto en sus trabajos para diferentes conjuntos de Carnaval llegará a la conclusión que decir «letrista de Carnaval» es minimizar una tarea que tiene el vuelo de un poeta de la ciudad, como lo fueron en otras expresiones ciudadanas, el caso del tango, el Tito Cabano y Humberto Correa.

Nos citó en un bar del Mercado Central, tal vez para sentirse cómodo y estar cerca de la zona donde correteó su infancia.

«En 1964 me convertí en el único letrista de Carnaval que obtuvo el primer premio en tres categorías, humoristas, parodistas y murga, fue una de las más grandes satisfacciones que tuve en una carrera de letrista que culminó en 1998″.

Cuando se le pregunta sobre la mejor despedida, el mejor cuplé y la mejor voz, parece tenerlo todo claro, por haber sido un protagonista de primera y un agudo observador de lo que hacían los diversos conjuntos.

«Me inclino por la retirada de Los patos cabreros de 1953 hecha por Eduardo ‘Tornillo’ Gamero, un letrista que era una especie de cronista de la ciudad.

Pero también me gusta una que hizo el ‘Judío’ Martínez para La Nueva Milonga.

En los cuplés elijo, con toda modestia, uno que hice y que denominé ‘El fotoreto’ y con el que obtuve el primer premio y otro que en 1944 compuso el ‘Hueso’ Pérez en base a títulos de tango satirizando la soberbia guerrerista de Mussolini. Voces hubo muchas, Vicente Martínez que cantaba como Gardel, también el ‘Indio’ Pedreita y Ruben Molina. De los actuales me gusta Tabaré Cardozo y la del Canario Luna, pero este es un caso especial, es ‘la voz’ de la murga, trazando un paralelismo es como lo que significó Carlos Solé para relatar un partido de fútbol. Son inimitables.

El premio Víctor Soliño

Carlos Soto colabora actualmente con la organización del premio Víctor Soliño que desde hace siete carnavales otorga la Asociación General de Autores del Uruguay (Agadu) y que fuera una idea de Angela Farías y Fernando Couto, dos directivos de la gremial de autores.

«Por lo general y a excepción de los conjuntos lubolos y las llamadas revistas musicales, las agrupaciones carnavaleras tomaban la música de canciones populares que habían tenido fuerte penetración en la gente, aún cuando siempre se pagó los derechos de autor.

La idea es que también los músicos hagan tareas creativas para todos los conjuntos, incluso con la irrupción de otros instrumentos musicales ajenos a los tradicionales» comenta.

El primer premio para este año consiste en U$S 2.500 y el jurado estará integrado por Eduardo Da Luz, Fernando Yáñez y Ricardo Giordano.

Las vivencias, los recuerdos por momentos se le amontonan en esta mesa de café. Sus inicios vocacionales de periodista cuando cursaba el liceo. Sus primeros pasos en la redacción del diario La Mañana con su primer nota pedida.

Luego de la jornada en el diario, tomar el rumbo que lo llevaba hasta el café Victoria lugar de naipes o al recientemente desaparecido bar El Hacha en la esquina de Buenos Aires y Maciel, centro de convocatoria de los carnavaleros del barrio Guruyú y de otros.

De sus palabras se desprende que Carlos Soto fue paladeando, sorbo a sorbo, todo lo que le importó: el barrio, la esquina, la calle, el café, la amistad, la ansiedad de la noticia, la madrugada, el tango, el fútbol, el Carnaval con su burla y su sarcasmo. Capítulos que arman la historia de una vida.

De su vida.

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