La realidad y la televisión

* Los programadores y jefes de marketing de las cadenas de televisión norteamericanas están como locos con la «nueva» onda de «televisión realidad». Que no es otra cosa que el suplantar la basura totalmente producida, de plástico y final feliz, por basura producida-sin-que-se-note con gente real pero de plástico que no tengan escrúpulos para hacer cualquier cosa con tal de que el final sea feliz para ellos. Son esas cosas tipo Gran Hermano (ese programa español que termina ganando Ismael).

La CBS largó el primer episodio de «Survivor II» después de la final de fútbol americano y la vieron 42 millones de espectadores de los 135 millones que vieron el partido.

La diferencia con la anterior es que no se realiza en una isla sino en la selva australiana donde no faltan cocodrilos, serpientes, insectos y plantas venenosas. Pero lo que más cambió fue el aspecto de los participantes, que ahora son chicos y chicas que parecen salidos de Playboy. Porque está fenómeno eso de la «realidad», pero tampoco la pavada, ¿no?

La que no marcha muy bien es aquella de la FOX, donde las parejas tienen que mantener su fidelidad frente a muy especiales tentaciones sexuales. Parece que algunos anunciantes han demostrado su rechazo al asunto.

* La cadena ABC no podía ser menos y entonces anunció que en su programa matutino «Good Morning America» («Buenos días, América». No bastó que Gestoso en la CNN le robara a Traverso su reflexión final «Así marcha el mundo, amigos», que ahora estos de ABC copian el original nombre de Canal 4 «Buen día, Uruguay»), en fin, ABC anunció que mostrará el nacimiento de un niño en vivo y en directo. «Elegimos el martes, dijeron, porque estadísticamente es el día que hay más nacimientos». Por aquello de que ¡Ojo con la realidad, eh!, enviarán cámaras a varios hospitales de distintos estados, para asegurarse del final feliz. Uno de los jefes de marketing dijo, muy excitado: «Â¡Será la primera vez que se muestra un nacimiento en el horario matutino!». ¡De mañana, qué osados¡

Supongo que se estaran preguntando lo mismo que yo: ¿conseguirán madres dispuestas a que millones de personas vean su trabajo de parto? Conseguirán, sí… tate tranqui que las consiguen.

* Claro que en Guatemala agarraron para el otro lado. Transmitieron por televisión la ejecución de dos secuestradores. Su agonía fue vista en directo por toda la población. Allí estaban en sus camillas mientras un primer plano mostraba la inyección que introducía la muerte en sus venas.

Cuando los monitores que marcaban rítmicamente la vida de Tomás Cerrate y Amílcar Cetino callaron sus ¡bip, bip!, una enfermera los desconectó. Fin de la ejecución, vamos a comerciales.

* Pero en Atlanta (EEUU) fue más «interesante» la realidad con unos videos donde se veía a 23 madres envenenando a sus hijos. Las escenas fueron grabadas con cámaras ocultas en un hospital infantil. Unas les inyectaban su propia orina, otras cambiaban sus medicamentos y algunas trataron de ahogarlos.

* Ayer se publicaba en LA REPUBLICA la información sobre la ejecución del responsable de la matanza de Oklahoma City. Como son tantos los familiares de los muertos, parece que la pasaran por televisión para que todos puedan verla. De paso les cuento que la posibilidad de que Bush suspenda la ejecución son mínimas, ya que en sus 6 años como gobernador de Texas autorizó 152 ejecuciones.

* En Boston un niño se prendió fuego tratando de copiar un episodio difundido por un popular programa de la MTV.

Miré por la ventanilla del ómnibus, que parece una pantalla de TV, y me alegré de ver tan real y uruguaya realidad.

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