Investigan dos fallecimientos por omisión de asistencia, entre otras irregularidades

Graves denuncias en el Hospital de Melo

La aparente falta de asistencia que llevó al fallecimiento de dos personas se encuentra en la órbita del Ministerio de Salud Pública (MSP), donde se procede actualmente a una investigación interna para determinar eventuales responsabilidades.

Según denuncia presentada por Daniel Yáñez, su esposa, Mariela Eva Fernández Villa, falleció el pasado 13 de diciembre como consecuencia de «claras y evidentes omisiones de una debida asistencia». Yáñez afirmó que su mujer el día 11 presentó un dolor agudo en el pecho, dificultades respiratorias y otros síntomas, por lo cual fue trasladada a una mutualista local. Allí el médico de guardia ordenó el traslado inmediato e internación en el Hospital de Melo, ya que existe un convenio con el citado nosocomio. En emergencia del Hospital el médico de guardia manifestó a Yáñez que no se encontraba el cardiólogo y dispuso que la mujer permaneciera en una camilla con suero. Horas después el esposo de la internada habla con uno de los directores, quien le manifiesta que el problema de su señora «no era de gravedad y se pondría bien». Sin embargo, ante el estancamiento del estado de su mujer, Yáñez solicita al director que esta sea trasladada al sanatorio local o a Montevideo, para lo cual ofrece incluso pagar el combustible de la ambulancia. La respuesta fue negativa ya que «no era necesario». A las 18.30 la cardióloga ordena un electrocardiograma y contrariamente a la opinión anterior comienzan los movimientos para trasladar a la enferma, solo que el destino es el CTI de Tacuarembó. Cruzando el límite departamental se constata que la mujer había fallecido. Llamativamente el certificado de defunción establece que la señora fallece en el Hospital de Melo, cuando en realidad dejó de existir en el departamento de Tacuarembó. «Volvimos al hospital con mi esposa muerta luego de estar internada más de 15 horas sin recibir una adecuada asistencia y atención», dice la denuncia de Yáñez. Por su parte, el ex senador Juan Carlos Rondán opina que hubo dos delitos: «Omisión de asistencia y falsificación ideológica», en el caso del certificado de defunción.

El ex legislador y abogado Rondán agrega que otro de los casos que maneja legalmente tiene que ver con un hombre de 36 años que también fallece por un paro cardiorrespiratorio el año pasado. «Lo curioso del caso es que esta persona venía caminando por el centro de Melo y de repente dice que tiene una visión. Lo llevan al Hospital, donde lo atienden en Psiquiatría. Lo empiezan a tratar por un problema psíquico pero un día comienza a tener vómitos, lo internan, lo llevan a Tacuarembó y muere en el viaje», asegura Rondán.

«Ahora hay una persona que tuvo un accidente de trabajo, lo trasladan a Montevideo, contrae un virus, lo medican con un poderoso inyectable pero resulta que en Melo no puede continuar el tratamiento porque el hospital no tiene la medicación. Hoy la infección ha avanzado y esta persona corre riesgo de que le sea amputada una pierna».

A trompada limpia en Emergencia

El último e insólito hecho denunciado, que cobró gran difusión por sus características, tiene que ver con un incidente en el que fueron protagonistas tres o cuatro jóvenes que trasladaron a un accidentado a Emergencia del hospital y un médico que, sin ser del cuadro de profesionales que revista en el nosocomio, suplía a un colega en la guardia.

Aparentemente los jóvenes increparon al galeno por la demora en la atención, lo que originó un violento altercado que epilogó con una verdadera pelea callejera, a raíz de la cual fueron detenidos dos de los protagonistas. Este hecho fue confirmado a LA REPUBLICA por el propio director del Hospital, doctor Felipe Ricagni, quien ordenó una investigación, de la que surge que el médico tuvo una actitud que no condice con su profesión. «Le dijeron ‘sos un banana’ y el médico reaccionó a golpes en plena guardia. Es una cosa de locos», admite Ricagni.

Rondán culmina: «Esos son algunos de los hechos que han pasado. Hay otros pero la gente se ha quedado quieta. Yo no estoy contra nadie, lo que me interesa es que el pobrerío, que cada día está más acogotado, tenga derecho a una atención digna de un ser humano».

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