Tienen la Palabra…
Peligrosa asociación: violencia y desempleo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
De mi consideración:
Los medios de comunicación son una de las formas en que se expresa la cultura. En nuestro país, ellos nos permiten dar cuenta de la interpretación masculina sobre la violencia. Como ejemplo transcribo las palabras del periodista Monteagudo (17/1/2001 en LA REPUBLICA) sobre los fenómenos de violencia ocurridos en la ciudad de Rosario, una de las ciudades del departamento de Colonia.
«Violencia familiar sacude a Rosario», es el título de la noticia y sigue así: «Consecuencia directa de la desocupación y la desesperanza, la violencia doméstica muestra su rostro más crudo en los últimos días en la ciudad de Rosario, en donde es frecuente la intervención de la Justicia por hechos relacionados con esta problemática. Ya es el segundo procesamiento que la Justicia rosarina dicta durante esta semana y se elevan a más de 30 en los últimos meses: ‘Es demasiado para una ciudad tan pequeña'», afirmó una fuente policial consultada.
«En esta oportunidad fue procesado XXX, de XX años de edad, quien tomó a golpes de puño a su esposa luego de una discusión, por la que tuvo que ser asistida en un sanatorio particular.
XX ya había sido procesado por el mismo delito en setiembre del año pasado y pese a encontrarse separado de su esposa, reincidió en la golpiza. Luego de reponerse de sus heridas, la mujer hizo la denuncia ante la Policía local y fue derivado por la Justicia a la cárcel departamental». Hasta aquí la noticia transcripta que asocia la violencia masculina con la desocupación y la desesperanza. Si hacemos una lectura crítica de esa noticia, creemos que no puede asociarse, ni sacar en conclusión que la falta de trabajo de XX justifique «la golpiza» a su esposa, de quien además ya estaba separado, o sea que no convivía con la misma. No sabemos si la asociación que hace el periodista le corresponde a él o a la Justicia, pero lo que destacamos es que eso está impreso, que la gente lo lee, y que en el simbolismo social se junta una justificación de la agresión masculina, vinculándola con problemas económicos. Si nos consideramos formando parte del reino animal, y observamos a las diferentes especies animales, ningún macho maltrata a la hembra; de lo que sacamos en consecuencia que tan solo en la especie humana suceden estos hechos agresivos hacia la mujer. Discrepamos con la asociación sobre la agresión masculina que hace la noticia en cuestión ya que una agresión de este estilo alude al conflicto entre los géneros, es cultural e independiente de lo económico, va más allá de ello. La misma entra en un contexto social en donde se intenta justificar algo que es injustificable: la agresión del hombre hacia la mujer.
Nota: Omito expresamente los nombres de las personas involucradas por considerar que ese dato no es relevante para el tema en cuestión.
Dra. Rosa Zarina Loureiro – CI 1.046.467-4
La reconciliación nacional llegará de la mano del perdón y este implica que se juzgue a criminales
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Estimado amigo:
Mi nombre es Mario E. Delgado Butturini, uruguayo, de 55 años, licenciado en Ciencias Históricas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de Montevideo, habiendo proseguido luego mis estudios en Birbeck College, Universidad de Londres, bajo la dirección del profesor Eric Hobsbawm y actualmente con el profesor Eric Hobsbawm codirector del Groupe de Etudes sur le Nationalisme Contemporaine, en la Maison des Sciences de l’Homme en París, grupo integrado por 120 investigadores de los cinco continentes.
Políticamente, desde los 16 años siempre estuve en el Partido Socialista Uruguayo, con entradas y salidas según se fueran produciendo las crisis internas propias a un partido que es un fermentario permanente de ideas, pero, que como fermentario, provoca choques saludables.
Hasta 1977 permanecí en Uruguay, en donde me encargué de la prensa clandestina socialista, un delicioso folleto que publicábamos a mimeógrafo llamado Patria Socialista y que distribuíamos de madrugada puerta a puerta, arriesgando cárcel, tortura y hasta la muerte, como le sucedió a Guillermo Sobrino y luego empujado por la dictadura me tuve que exiliar en Londres.
Espero que estos datos sucintos le sirvan para situarme.
Vayamos ahora al asunto que nos ocupa.
Como usted recordará, ante la noticia de la muerte de la señora Quinteros, reaccioné un poco de manera impulsiva y le envié una carta en la cual retaba a duelo a los dos asesinos intelectuales de su hija, de Guillermo Sobrino, mi entrañable amigo, del senador Zelmar Michelini, del diputado Gutiérrez Ruiz, para mencionar a los más nombrados, que son respectivamente los canallas Juan Carlos Blanco, ministro de Relaciones Exteriores de la dictadura y Alvaro Vargas Garmendia, secretario de presidencia de la dictadura.
Me alegro que no la haya publicado, era un error. Un caballero como yo soy, no se bate con canallas, asesinos o ladrones.
Hoy me entero que ha fallecido otro de los nuestros, Perico Pérez Aguirre, gran amigo y mi dolor se aúna una vez más con una justa indignación.
El tiempo pasa y la justicia no llega.
Los asesinos pudieron seguir viviendo impunemente en Uruguay gracias a la complicidad de los corruptos. Me explico.
Recordemos que el primer gobierno posdictatorial fue presidido por el doctor Sanguinetti, hombre que fue ministro de la represión pachequista, íntimo amigo del jefe del escuadrón de la muerte, Acosta y Lara (dime con quién andas y te diré quién eres), y abogado de las patronales más represivas durante el período dictatorial. Servicios estos que le permitieron amasar una importante fortuna, en particular una «Pinacometa» y digo bien, «Pinacometa» y no Pinacoteca, estimada en 7 millones de dólares.
En los países en que vivo o viví, Inglaterra y Francia, un hombre político o mismo un ciudadano común, tiene que justificar de dónde viene su fortuna, en Uruguay por lo visto no es así.
Otros corruptos hubo que habiendo sido encargados de prensa de la dictadura hoy se ven recompensados como representantes de «la prensa libre».
Y esa comandita se encargó de cubrir con un manto de silencio «jurídico» los peores criminales del proceso, haciendo cargar toda la responsabilidad al brazo ejecutor, el ejército y dejando pasar a través de la malla a la canalla civil, los responsables intelectuales.
Pero no contaron con la persistencia de hombres como Juan Gelman, Perico Pérez Aguirre o yo mismo, que como usted sabe estamos luchando para que se sepa la verdad y se juzgue a los responsables. Esta medida no implicaría una simple venganza, no es venganza lo que buscamos, sino justicia y también queremos que se cierre de una vez por todas este ciclo que mantiene dividido al país. Me explico aun mejor. Hasta el presente se sigue considerando al ejército como el único responsable de los crímenes. Responsabilidades tuvieron muchos, mcuhísimos oficiales y responsabilidades horribles, pero no eran más que unos mandaderos de criminales peores. Hoy gran parte de nuestra ciudadanía sigue mirando torcido a cualquier uniforme que ve en la calle, debemos tener en cuenta que un capitán o hasta un teniente coronel actual, apenas era un cadete o un alférez al fin de la dictadura y además, que un país sin ejército o sin policía sería un sueño, pero tenemos que vivir de realidades. El país debe reconciliarse, debe perdonar, pero no olvidar, pero el perdón implica la pena y sólo habrá perdón cuando hayan sido juzgados y condenados
los peores criminales que tuvo la dictadura, los corruptos y los asesinos, los criminales intelectuales.
Hoy en Francia se está pudriendo en prisión Maurice Papon, Bosquet fue ajusticiado por un justiciero un tanto desequilibrado y Touvier murió en la cárcel. Francia es una de las grandes democracias del mundo, el país de los derechos humanos, y Francia no olvidó, llevó años, pero al fin los criminales pagaron. Los ejemplos que debemos retener son los de los juicios de Touvier y Papon, la grandeza de Serge y Bette Klarsfeld, el tesón de los viejos resistentes que no cejaron en sus empeños hasta que justicia fuese hecha. El Uruguay siempre tuvo un Poder Judicial digno, hoy tenemos también un Poder Ejecutivo digno, con un presidente, el doctor Jorge Batlle, al cual le legaron un gran nombre, un nombre que tiene que proteger y sinceramente esperamos que así lo haga. Con el deseo de que estas pocas líneas sirvan para el largo sendero hacia la reconciliación que indudablemente tendremos que recorrer. Le ruego que las publique y le saludo muy atentamente afirmando que me hago totalmente responsable de mis dichos y que estoy dispuesto a sostenerlos y defenderlos en cualquier circunstancia.
Dr. Mario E. Delgado Butturini – CI 1.013.474
Carta al doctor Federico Fasano Mertens: pido disculpas como mortal por haberte prejuzgado
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El motivo de esta es el simple y puro hecho de pedirte disculpas. Espero que me puedas conceder esa gracia, ya que si es cierto lo que dijiste hoy en la «36», no sos envidioso, supongo que quizás seas rencoroso, pero igualmente con hidalguía te pido disculpas.
Tengo un profundo aprecio por ti, hemos conversado muchísimo pero siempre en forma telefónica, no he tenido el gusto de apretarnos con fuerza nuestras manos.
El motivo de las disculpas que espero recibas es porque te prejuzgué, no es mi costumbre prejuzgar y menos, muchísimo menos, por comentarios (como es el caso). La ira contra ti fue tan feroz que no quería renovar la mensual suscripción. Lo que el tirano dijo de ti (según me hicieron saber) me dolió tanto que no quería ensuciar mi vista con tu tinta.
Por eso te pido, de mortal a mortal, que aceptes como humano mi error.
Sin desviar el motivo de esta, digo que seguiré leyendo el Diario Plural, y en definitiva, creo que al lacayo inmundo se le terminaron de cerrar las pocas puertas (que ya estaban entornadas), pues, como tú dijiste, golpeó hasta en las puertas de los cárteles y no se la abrieron, ni siquiera de servil. Hay una diferencia con Amodio. Este se vendió por miedo y consiguió una beca en el extranjero, se salvó de la tortura, etcétera, y quien lo quiso emular, lo hizo gratis, por envidia y con rencor.
El peor castigo para él sería verlo de canillita vendiendo «…diarioooooo, LA REPUBLICA, El País, La Mañana, diario…
¿LA REPUBLICA? Sí señor $ 20. Graciaaaaas».
Dr. Gerardo Irazoqui Dántaz
A los lectores
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