Tiene la palabra

Carta abierta al Sr. Antonio Iglesias

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Días atrás leyendo tu carta a Juan María Vanrell me dio mucha tristeza, todo este culebrón originado por un mal periodista como Daniel Porciúncula que intenta endiosarte y te declara referente de carnaval ¿referente de qué? Pongamos las cosas en su lugar el pueblo debe saber: 1) intentas dejar a tu amigo Vanrell (cosa que dudo que lo seas) como culpable de una situación, en que los parodistas se terminarían si él no autorizaba la obra a parodiar. Error, el carnaval andaría mejor si se lograra una decantación en quienes lo dirigen, sobre todo a los viejos zorros y mañosos. 2) El estilo que utilizas en tu carta tipo pastor Márquez, no se lo traga nadie, para hablar de compañerismo y solidaridad hay que empezar por casa, me viene a la mente años atrás en un espectáculo en La Teja, cuando por única vez en 22 años que llevo cantando a mi pueblo, tuve que desenchufar mi guitarra y no cantar, ante tu intolerancia y falta de respeto a un compañero de canción, ya que llegabas tarde a un ensayo, y que quede claro que quiero muchísimo a los integrantes de Diablos Verdes, compañeros que aprecio hace muchos años, compartiendo el hermoso camino de cantarle al pueblo.

En definitiva, a mirarse hacia adentro y no pedirle a los demás lo que no se encuentra dentro de uno mismo.

Omar Molina – Cantautor popular uruguayo / CI 1.641.299-0

 

Reprogramar las mentes al 2001 y al topless

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Asombrado, azorado, entretenido, de todo lo concerniente sobre este tema ¡cuánta controversia!, ¡cuánta polvareda! Ni qué decir o pensar cuando se inicie la temporada playera, a fondo. Fines de enero, todo febrero. Que topless sí, que topless no.

Que en tal lugar… que en tal otro.

Que es moral… que no es moral.

Que es conveniente… que no lo es.

¡Vamos, arriba corazones!

Estamos bien adentrados en el año 2001 (dos mil uno).

No nos llamemos a falsos pudores ni nos escandalicemos con cosas que son absolutamente normales.

Nuestras mentes están programadas muy atrás. Debemos reprogramarnos, actualizarnos.

¿Se acuerdan unos añitos atrás? Cuando nació y apareció el «bikini». El común «dos piezas» también hubo mucho revuelo pero fue y es aceptado porque es normal. Y… hay bikinis que son micros. Unas tiritas… y a disfrutar del sol, se ha dicho.

Nadie pensó en algo que faltaba. Nos olvidamos, que en esta sociedad nuestra, donde apuntamos a la igualdad de sexos (no machismo feminismo) y buscamos la no discriminación, los caballeros todos usamos en la playa un traje de baño de una sola pieza. O sea topless, y nadie se horroriza… lucimos con el pecho al aire acabo de mirar (casualidad) unas postales de Pocitos y Ramírez de las primeras décadas del siglo pasado.

Veo a los caballeros con traje de baño completo.

Veo a bonitas damas totalmente vestidas (hasta sombreros anchos, mojarse los pies en el agua…

¡¡Qué tiempos…!! Lindos… pero remotos.

Vivamos el hoy. Hoy nació el topless. Enhorabuena.

Más comodidad, más salud, más sol, más libertad (de movimiento y de elección).

¡¡Viva la vida!!

Atentos saludos.

Carmi Rauch – C.I. 866.784-6

 

Salto Grande cortó el diálogo con los trabajadores

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La comisión Técnica Mixta de Salto Grande por nota SGCTM/52991 de 10 de enero/2001, ha cerrado la comunicación con esta Mesa Coordinadora de los Trabajadores de Salto Grande, debido a que en su opinión «no conduce a resolver problemas sino a exacerbarlos».

Esta posición es adoptada sin responder a los numerosos planteos que hemos formulado, excepto para ratificar las decisiones del CTM, que diseñadas y propuestas por los tecnócratas de siempre deben ser acatadas; entendiendo la CTM que no debe dar ninguna clase de explicación sobre sus actos, ni pedir la opinión de los trabajadores ni de quienes los representan; pese a que su decisión desconoce flagrantemente el Acta sobre Reglamento de Turnos Rotativos, firmada el 11 de junio de 1991 y avalada posteriormente por la misma CTM entre el representante de la empresa ingeniero Victorio A. De Nuccio y la Mesa Coordinadora de los Trabajadores de Salto Grande.

En nuestra nota MC/001/01 dirigida a CTM decimos:

«La actitud e la CTM ha sido agraviante para todos los trabajadores, pues se nos ha mentido a los representantes de los trabajadores y como consecuencia de ello, a todos los trabajadores», sic.

«Ello resulta intolerable e inaceptable y constituye una afrenta que ninguna delegación había tenido para con los trabajadores de Salto Grande», sic.

«Resulta inconcebible que un organismo internacional se maneje con tanta ligereza e irresponsabilidad para con sus trabajadores, al punto de llegar al engaño, y afirmar (verbalmente y por escrito) la inexistencia de resoluciones cuando estas ya han sido tomadas», sic.

«Lo que estamos solicitando es ser escuchados para exponer con detalle y frente a frente cuáles son tales problemas», sic

«Una vez más, queremos ser escuchados y participar de aquellos temas que afectan a todos los trabajadores», sic.

Pero con anterioridad a ello la Gerencia General (integrada por los ingenieros Fernando Wald y Crlos Mascimo); en las pocas ocasiones que se reunió con los representantes de los trabajadores, dio muestras de que nuestra participación en una negociación pasa exclusivametne por aceptar su opinión, demostrando una soberbia que condice con su condición de tecnócratas sin patria y sin partido.

Desarrollamos nuestra labor en una empresa distinta, dado que pese a más de 20 años de esfuerzos gremiales:

1) No se evalúan las tareas, ni se califica al personal.

2) No existen formas establecidas de ascenso o traslado de sector, quedando todo a la discrecionalidad de quienes tienen el poder para hacerlo.

3) Se eliminan (a iniciativa de la Gerencia General) cargos que entendemos que es vital se mantengan, como posibilidad en algún momento de atenuar la desocupación en la zona y brindar acceso principalmente a todos los jóvenes que se capacitan en los institutos tecnológicos de Salto y Concordia. No olvidemos que integramos una empresa envejecida cuyo promedio de edad oscila en los 47 años.

4) Traslada, quita beneficios, y perjudica o beneficia al personal con total arbitrariedad.

5) Mantiene vigente el mismo Estatuto de Personal implementado durante la dictadura, con normas tan repulsivas como el Despido sin Causa, que nos recuerda como «Espada de Damocles» la fragilidad de nuestra situación.

Hoy, pese a todos los problemas vigentes, la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande ha tomado el camino de prescindir de la opinión de los trabajadores, ingresando de esta manera en lo que podemos denominar «La cara oscura de la democracia». Expresamos por lo tanto nuestro formal rechazo ante tal forma de actuar y deslindamos por la presente toda responsabilidad, por los problemas que seguramente se han de plantear como consecuencia de este accionar unilateral de la empresa.

 

Mesa Coordinadora de los Trabajadores de Salto Grande

Asociación Uruguaya de los Trabajadores de Salto Grande

Sindicato Argentino de los Trabajadores de Salto Grande

 

Los que «mataron» Maroñas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

A punto de reabrirse el Hipódromo de Maroñas, voces a favor y en contra se oyen por doquier. Algunas contra el gobierno, otras contra la Intendencia, algunas constructivas y otras francamente negativas. Ninguna, no obstante, desconoce que el turf, es una de las fuentes de trabajo más importantes del país. Una industria sin chimeneas, como suele llamarle un conocido periodista de turf. Una fuente importante de divisas, si se quiera también, dado que a nivel de la cría nacional otrora muchos ejemplares fueron exportados a Venezuela y Estados Unidos, con buen suceso.

Un artículo aparecido hoy en LA REPUBLICA, atribuye a la edila Cristina Ferro, duras expresiones contra el intendente Arana (¿cuándo no?) al que poco menos que atribuye condiciones golpistas (¡mira quién habla!) con motivo del artículo 63º del presupuesto quinquenal de la Intendencia capitalina, que grava en un 10% a los espectáculos hípicos. Sin dejar de desconocer que la edila de marras conoce de la actividad hípica (su padre don «Tito» fue uno de los más exitosos cuidadores de purasangres en la historia de Maroñas), sus expresiones hacia el arquitecto Mariano Arana parecen algo destempladas.

Primero porque Arana, ganando «por varios cuerpos» ya que estamos en el tema del turf, fue ungido por la mayoría de la población montevideana, en elecciones limpias donde el sector al que pertenece la edila, sacó muy pocos votos.

O dicho en términos burreros, «llegó entre los del montón»… Segundo, porque si antes no se gravaba al Jockey Club (entidad sin fines de lucro) y ahora se grava a una multinacional que dirigirá la actividad hípica, salta a la vista que las cosas han cambiado y mucho en la explotación de «industria del turf».

Lo del descuento del 35% en las apuestas, todos sabemos que casi nunca se cumple. El mismo llega a veces al 40 o 42% y en el caso de dividendos abultados, puede a veces superar el 50%, lo mismo que en algunas apuestas especiales.

Pensamos que la ruina del turf, nunca estuvo del lado de la Intendencia de Montevideo. Ni que en ella mediaron como causa fundamental, los gravámenes municipales o de otro tipo.

La decadencia y estrepitosa caída del hipismo uruguayo, se debió a dirigentes pésimos que en las últimas décadas tuvo el Jockey Club, algunos de ellos colorados y blancos muy allegados a la dictadura, y fundamentalmente (que debe saberlo la edila Cristina Ferro) a funcionarios de la principal entidad del turf, que en el ámbito administrativo, debieron afrontar juicios por presunta malversación de fondos, de los que algunos salieron «ilesos» vaya a saber por qué ocasional «milagro», incluyendo el insólito caso de uno que tras presentar cuentas voluminosas por gastos de nafta de los vehículos del hipódromo, se las vio en figurillas para explicar ante un juez tamaño «desliz», al comprobarse que todas las unidades de transporte del principal circo hípico, funcionaban a… ¡gas oil!

Omar – CI 896.576-7

 

A los lectores

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