Un año de maltratos
Desde comienzos de 1999, el Instituto Nacional del Menor (Iname) ha recibido alrededor de 3.200 denuncias de maltrato contra niños a través de la Línea Azul (que funciona con el número telefónico 0800 5050).
Tres de cada cuatro llamadas corresponde a casos registrados en Montevideo.
Durante el recientemente culminado año 2000, ese servicio del Iname recogió 1.486 llamadas, lo que da un promedio de cuatro comunicaciones por día denunciando casos de maltrato infantil.
Las evaluaciones mensuales del departamento Línea Azul, han sido publicadas por LA REPUBLICA desde el mes de enero de 1999, fecha en que fue inaugurado el servicio.
El estudio de cada denuncia y su cotejo posterior con el resto ha desprendido varias tendencias, en los dos primeros años de funcionamiento.
Como primer aspecto de relevancia, se denuncian más casos de madres que maltratan a sus hijos, que de padres que caen en esta conducta.
Los números del año 2000 demuestran que el grupo etario «más maltratado» es el que abarca a los niños de entre 3 y 5 años, que alcanza a la mitad de los casos denunciados (743 denuncias corresponden a este grupo de niños). Un 21 % de los casos denunciados abarca a la población infantil menor de 2 años, mientras que los comprendidos entre 6 y 12 años ocupan el 20% del total de llamadas. La décima parte de las llamadas son denuncias que involucran víctimas mayores de 12 años.
También es importante destacar que la diferenciación por sexo indica que la población masculina es más maltradada que la femenina, ocupando el 53% de los casos. Alrededor de 790 llamados denuncian malos tratos contra varones.
Formas de maltrato contra menores
La tercera parte de las llamadas se realiza para avisar sobre situaciones en la que hay violencia física.
El tipo de maltrato que más se registra en el 0800 5050 es la negligencia que representa el 39% de las denuncias, traducidos en casos en los que se constata algún tipo de omisión a los deberes inherentes a la patria potestad. No se descarta que ante la presencia de algún tipo de negligencia pueda existir violencia física o situaciones de calle, que no han podido constatarse en las intervenciones del instituto.
El 22% de los casos denunciados trata de niños en situación de calle (cifra que creció un 10% respecto a 1999), sin embargo no en todos los casos se registran situaciones de desamparo total sino que en la mayoría de las intervenciones se concluye en que se trata de niños que pasan gran parte del día fuera de sus domicilios pero que pernoctan en ellos, siendo ellos los «niños en riesgo de calle».
A su vez se registran otros tipos de maltratos, de denuncias menos frecuentes pero no de menor importancia, ya que se trata de las que involucran abusos sexuales y psicológicos, situaciones que dejan grandes secuelas en la víctima y que deben ser intervenidas a tiempo para, mediante un trabajo psicológico completo, lograr la mejor superación posible. Este tipo de maltrato psicológico involucra al 6% del total (2% menos que el año anterior), lo que se traduce en 90 casos durante 2000.
En lo que refiere a los abusos sexuales, la cantidad de denuncias abarca el 3% del universo denunciado. Esta cifra, si bien representa los casos en los que únicamente es constatado ese tipo de violencia, no abarcaría a la totalidad de la víctimas sexuales, debido a que muchas veces es ocultado por los propios niños debido a amenzas de los mayores que abusan de ellos, o incluso al pudor que provoca este tipo de maltrato. Un razonamiento similar se registra para casos de adultos.
Cabe resaltar que gran parte de los niños que sufren malos tratos –ya sean físicos, sexuales, situaciones de calle, negligencia–, han atravesado también procesos de violencia psicológica que va desde el trabajo de inducción previo a los abusos, hasta las posteriores amenazas para evitar la divulgación del hecho de maltrato.
También se registra un 4% de denuncias que presentan situaciones de explotación infantil, casos en los que se utiliza a niños y adolescentes para realizar trabajos para los cuales, o no están capacitados, o no tienen el permiso correspondiente para realizar.
Un gran porcentaje de estas situaciones obedecería a casos en los que los menores ni siquiera reciben alguna remuneración por la tarea que desempeñan.
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