Uruguay monitorea la radiación ultravioleta B
Rosana Gómez
La experta de la Dirección Nacional de Meteorología, Mercedes Ocampo, señaló a LA REPUBLICA que la estación de monitoreo de Salto controla en forma permanente tanto los niveles de ozono como los de radiación ultravioleta B, causante de daños en la piel. Los ultravioletas de tipo A son los que permiten el bronceado mientras que los C son filtrados totalmente por el ozono de la atmósfera.
Ocampo recordó que desde hace más de veinte años la Organización Meteorológica Mundial incorporó en sus estudios la química de la atmósfera, la medición del ozono, la de la radiación, la química de la precipitación y el dióxido de carbono.
Dicha organización exhortó a los países miembro, entre ellos Uruguay, a medir, además de los tradicionales parámetros, los de ozono total y radiación, índices que están cambiando a raíz de la incidencia del hombre.
La estación de Salto pertenece a la de vigilancia mundial, si bien los principales puntos de investigación están ubicados en lugares donde no existe contaminación local, como islas, montañas y zonas aisladas. En la región se destacan los centros de monitoreo ubicados en Ushuaia, isla de Natal en Brasil y Tenerife.
La estación uruguaya está midiendo desde 1996 ozono total, y a partir de 1997 incorporó el estudio de la radiación ultravioleta B, la radiación global difusa y neta y el ozono superficial, pero solo como parámetros de investigación.
«El desafío es tener la estación operativa10 años para ver las tendencias», dijo Ocampo.
La experta recordó, en tal sentido, que el llamado «agujero» de ozono se detectó precisamente porque existían mediciones en la Antártida desde los años 50 que determinaron a principios de los 80 una fuerte reducción del espesor de la capa durante la primavera austral.
Ocampo consideró conveniente aclarar que el agujero de ozono es un «fenómeno localizado» que se da en la primavera tanto en el hemisferio sur como en el norte, en la zona polar, luego del cual la capa se restituye. El llamado «agujero de ozono» es el empobrecimiento de la atmósfera en una importante molécula formada espontáneamente, que ocurre en las zonas más frías del planeta durante los meses de primavera y verano, debido a la acción destructora de los átomos de cloro y bromo provenientes de la acción humana (refrigerantes, algunos aerosoles y fumigación de suelos).
No obstante, se observó que a partir de los 90, año a año en cada primavera la zona afectada crece, la reducción del espesor de la capa es cada vez más intensa y a su vez el período en que dura el fenómeno se extiende. Es así que tuvo su pico máximo en el año 99, cuando comenzó en agosto y culminó el 15 de diciembre.
«Como el ozono es el filtro de la capa ultravioleta B, se creó la red de monitoreo para concretar una base de datos y ver cómo evoluciona».
Hoy en sí, agregó, la reducción del espesor de la capa de ozono en todo el año es menor de un 10% mientras que el episodio del agujero puede llegar hasta 70%.
En verano, esa reducción afecta latitudes medias (como es el caso de Uruguay) y altas, hacia los polos.
En el ámbito de la Organización Meteorológica Mundial se acordó una forma de cálculo de índice ultravioleta B que da como referencia el espesor de la capa de ozono y radiación, con lo que se intenta predecir cuál será la incidencia de la radiación para dar idea en el pronóstico, entre otras cosas, sobre las precauciones que se deben tomar en las exposiciones al sol.
Uruguay no padece el «agujero de ozono»
La disminución del espesor de la capa de ozono estratosférica contribuye al aumento de radiación solar ultravioleta de tipo B (UV-B), lo cual conlleva asociados importantes impactos en la salud humana, en la vida vegetal, en la cadena alimenticia marina, así como en el aumento de la contaminación del aire.
Desde octubre hasta fines de marzo, se registran los valores máximos de radiación UV-B, por lo cual la precaución de no exponerse al sol durante las horas del mediodía surge del comportamiento diario de la radiación solar en nuestro país durante los días despejados.
LA REPUBLICA consultó también a la ingeniera Miriam Vega, asesora en Asuntos Ambientales Internacionales de la Dirección Nacional de Medio Ambiente del ministerio competente (Mvotma), quien informó que el valor promedio para Uruguay de la capa de ozono se sitúa en 280 unidades dobson, por lo cual nuestro país no padece del episodio «agujero de ozono».
Los valores normales de ozono en la estratósfera sobre la Antártida son del orden de las 350 unidades dobson (UD). Cuando la cantidad de ozono disminuye a valores de 220 se considera que es crítico por los consiguientes aumentos de radiación UV-B que lleva asociados, implicando serios riesgos para la salud humana.
Vega recordó que desde octubre a marzo se tienen los valores más altos de incidencia de radiación ultravioleta de tipo B, por ende surge la necesidad de no exponerse al sol durante las horas del mediodía (de 11 a 16 horas).
La experta hizo hincapié en recordar que las estadísticas internacionlaes elaboradas por Naciones Unidas indican que cada 1% de disminución de la capa de ozono implica un aumento del riesgo de contraer cataratas del 0,5% y un 2% de aumento de la probabilidad de adquirir cáncer de piel.
La técnica recordó que desde 1993 el Ministerio de Medio Ambiente se encuentra desarrollando un «Plan Nacional de Reducción Gradual del Uso de Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono». Como resultado de dicho plan, el consumo nacional de los CFC (clorofluocarbonos) ha disminuido en un 45% con respecto a 1992.
El plan comprende acciones de diversas índole, tanto en el campo industrial como en el institucional o regulatorio. En una primera fase se trabajó apoyando la reconversión y la capacitación de los sectores industriales consumidores de CFC. Actualmente, informó Vega, se está desarrollando la normativa pertinente que apoye los logros obtenidos y permita a su vez que el país cumpla con las obligaciones emergentes del Protocolo de Montreal; el congelamiento del consumpo de CFC al nivel promedio del trienio 1995-1997, una reducción del 50% de dicho consumo para el año 2005 y la eliminación total para el 1º de enero del año 2008.
El Mvtoma, sostuvo la experta, está trabajando conjuntamente con ONGs ambientalistas, la Comisión Honoraria de Lucha Contra el Cáncer y el Instituto de la Juventud, para la difusión del tema a nivel de toda la población.
Precisamente este mes se inició una campaña de difusión ambiental a través de la cual se distribuyen folletos informativos en peajes, playas y lugares públicos en Montevideo y todo el interior del país.
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