La revancha salió repartida entre 100
Con un alto porcentaje de devoluciones de enteros y fracciones estimado en un 47%, superando incluso las bajas ventas acontecidas con el «Gordo de fin de año» que rondó en el 70%, se sorteó la Revancha de Reyes, primera del siglo XXI. Cuando muchos todavía se acomodaban en los asientos de la Dirección de Loterías y Quinielas de la calle Cerrito e intercambiaban opiniones, salió el primer premio sin hacerse esperar.
El niño cantor fue Martín Carbajal, de 21 años, quien ya conoce los menesteres de alegrar la vida a los uruguayos por haber anunciado desde 1995 tres grandes premios (dos gordos de fin de año y la revancha de reyes de anoche).
Casualmente, no pudo participar del pasado sorteo de fin de año, ya que el 24 de diciembre fue operado de apendicitis.
El primer premio de ayer (20.145) –cuyos tres últimos números no salían en un sorteo de estas características desde abril de1971– había sido adquirido por la agencia Nº 128 de Las Piedras, perteneciente a Marcelo Dotti, quien a su vez lo comercializó a una subagencia.
Este comerciante vendió la «grande» de 1997, cuyos destinatarios fueron modestos habitantes de Los Cerrillos y dos años más tarde hizo lo mismo con la mitad de un entero, con pobladores de Santa Rosa y San Antonio.
El segundo premio de anoche (12.323) fue vendido todo el entero en la ciudad de Florida por la Banca de Quinielas, Agencia Nº 122 y repartió $ 1,5 millones. Mientras tanto, el Premio Extra –fracción 15 del número 11.745– se vendió en Montevideo por parte de la agencia Vítola de la Ciudad Vieja. Este premio también otorga $ 1,5 millones, al igual que el segundo premio, pero sin el 10% de descuentos por impuestos.
Pasadas las 21 horas de anoche, un equipo de LA REPUBLICA se trasladó hacia Las Piedras buscando a los afortunados que resultaron ser un centenar de modestos pobladores del barrio San Francisco. Agrupados en las veredas, los ganadores se abrazaban, intercambiaban saludos y felicitaciones, y próximo a las 10 de la noche comenzaron a levantar los vasos con vino y a dar rienda suelta a una algarabía popular.
Una multitud de vecinos rodearon la carnicería San Francisco, donde compraron el entero.
La encargada del establecimiento cárnico, América Romano, visiblemente emocionada explicó a LA REPUBLICA cómo fue que llegaron a ganarse la Revancha de Reyes.
Es costumbre en la carnicería desde hace seis años comprar un entero y luego dar la oportunidad a todos los clientes a ingresar al sorteo pagando por su participación. En la Lotería de fin de año, 100 modestos clientes pusieron $ 25 cada uno por el entero 17.164. En esa oportunidad, estos pedrenses ganaron con la terminación, por lo cual doña América decidió comprar con el dinero obtenido dos enteros para la Lotería de Reyes: un billete, fue nuevamente el 17.164 y el otro el 20.145, que finalmente resultó el número ganador.
En medio de festejos, unos felicitaban a la carnicera, y otros decían que el dinero obtenido –que serán unos U$S 10 mil por apostador– lo destinarían a ponerle el techo a su precaria casa. Otros gritaban: «Â¡Ese bebé trajo un pan debajo del brazo!», haciendo referencia al recién nacido que era llevado en brazos por su madre ganadora del sorteo. Conscientes de que el premio no les cambiará la vida, igualmente manifestaban su gratitud por un dinero que en muchos casos puede servir para pagar deudas y salir de la asfixia económica por algún tiempo.
Los ganadores son personas pobres, y algunos de ellos muy pobres. En su mayoría son trabajadores que desempeñan sus tareas en la propia ciudad de Las Piedras, haciendo changas, en la construcción o en pequeños comercios.
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