En Uruguay se colocan más marcapasos que en Japón o Brasil
El Fondo Nacional de Recursos (FNR) paga por cada procedimiento que involucre la implantación de marcapasos $ 9.598, mientras que cada dispositivo asciende a más de U$S 2.000.
El Ministerio de Salud Pública (MSP) realizó en abril del año anterior un análisis sobre «usos alternativos de financiamiento en salud. Estudio sobre puntos críticos para su reasignación en base al criterio de coste efectividad».
El informe realizado por Jorge Aguila indica que «en cuanto al costo utilización, los marcapasos cumplen parcialmente el criterio de costo catastrófico, la utilización es relativamente alta y el costo comparado con otros procedimientos financiados es intermedio».
El presidente del FNR, Homero Bagnulo, dijo que le llama «poderosamente la atención el número de marcapasos que se coloca en Uruguay», lo que lo convierte «en el primer país en implantación de marcapasos, con 380 por millón de habitantes, superando a Japón, donde se insertan 320 y a Brasil, que coloca 120″.
Fuentes médicas especializadas en el tema cardiovascular consultadas por LA REPUBLICA relataron que «empresas proveedoras otorgan comisiones o beneficios a algunos cardiólogos para que indiquen e implanten marcapasos». Consultados acerca de la posibilidad de que se haya implantado el dispositivo a pacientes que en realidad no lo requerían, las fuentes dijeron que «en medicina todo es opinable», dejando entrever la realización de prácticas médicas no éticas y deshonestas.
Los informantes precisaron que algunos especialistas son «incentivados» con dinero, o también con viajes o tecnología como grabadores de Holter de uso para la actividad de los especialistas. En caso que los profesionales sean pagos, las fuentes estimaron que «se abona entre U$S 150 y U$S 200 por cada marcapaso indicado y también implantado, y se paga tanto al cardiólogo que indica como al que coloca el aparato».
Respuesta
Por su parte, el presidente de la Comisión de electrofisiología y marcapasos de la Sociedad Uruguaya de Cardiología, Tabaré Arbiza, señaló a LA REPUBLICA que no niega que existan estas irregularidades: «Depende de cada médico, pero creo que no influye en el número total de implantes». Arbiza entiende que la explicación acerca del alto número de marcapasos implantados en relación a otros países se encuentra en «la estructura etaria de la población uruguaya, que es vieja» y además, «debido al acceso que existe por parte de todos los habitantes a las técnicas cubiertas por el Fondo Nacional de Recursos, modelo que no existe en otros países».
Arbiza acotó que «la Comisión ha dado pasos junto al FNR para solucionar el creciente número de solicitudes de marcapasos». Hace dos años –continuó– se elaboró un formulario para que no fuera el médico general el que indicara el dispositivo sino que «la responsabilidad de su implantación recayera en el electrofisiólogo, que es quien coloca efectivamente el marcapaso».
Los mismos se emplean cuando se notifican bloqueos a nivel aurículo-ventricular. El aparato vigila, entonces, la frencuencia del ritmo cardíaco y si este es lento, se activa.
Deuda y amenazas
El Fondo Nacional de Recursos adeuda el 30% del mes de julio de 2000 y la totalidad de los cinco meses restantes de ese año a los Institutos de Medicina Altamente Especializada. La deuda asciende a más de U$S 60 millones. El presidente del FNR, entrevistado el pasado jueves en el canal cable Señal 1, dijo haber recibido amenazas por parte de algunos representantes de centros de diálisis, sobre que dejarían de atender a pacientes si persiste la deuda.
Bagnulo relató estar dispuesto a presentar denuncia penal en caso que esto se concrete.
El presidente del organismo, creado en 1980, subrayó que su desfinanciamiento se explica, en parte, en el aumento de la tecnología y en los altos costos que imponen los proveedores. Un sten (especie de resorte que se coloca en el momento de la angioplastia, para pacientes cardíacos) equivalía a U$S 1.970. Ahora, tras las negociaciones realizadas desde el año anterior por el Fondo con los proveedores, el instrumento bajó su precio a U$S 900.
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