Tiene la palabra
El Poder Judicial en medio del conflicto
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Hemos leído en LA REPUBLICA del 2 de enero pasado un reportaje al señor ministro de la Suprema Corte de Justicia, doctor Alonso Demarco. Como abogados de pueblo del Interior, que servimos a nuestras comunidades desde hace muchos años y que vivimos de nuestro trabajo profesional, nos sentimos en la obligación de hacer algunas puntualizaciones y con el derecho a formular algunas preguntas. En el reportaje se trata, según un subtítulo, del «trabajo a reglamento» que, como dice el cronista, «desde mediados de setiembre» realizan los funcionarios judiciales.
El 30 de noviembre de 2001, el doctor Alonso dice que «sobre el trabajo a reglamento la Corte no tenía noticias concretas porque no conocemos cuál es el tal reglamento».
Cabe puntualizar que:
a) el «trabajo a reglamento» en la práctica significó que las oficinas judiciales se hayan ido paralizando y que todos los juzgados tengan regímenes diferentes para su muy limitado funcionamiento;
b) a ello se sumó que la Corte dispuso que desde el 21 de noviembre del 2000 esas oficinas «no funcionarán», lo que significa que no corren los plazos procesales. Eso provoca, a modo de ejemplo, que si un juez dictó una sentencia de divorcio el 20 de noviembre no corren los quince días hábiles que la ley establece para que la misma quede firme y, lo más grave, que no se sabe cuándo comenzarán a correr y por lo tanto, cuándo tendrá vigencia el divorcio. Transcurridos cuatro meses, habiendo anunciado los funcionarios judiciales que continuarán con el «trabajo a reglamento» por lo menos hasta la asamblea convocada para el 6 de febrero de 2001, cabe preguntarse: ¿hasta cuándo durará esta situación?, ¿por cuánto tiempo seguirán suspendidos los plazos procesales? Ya ha transcurrido demasiado tiempo y existe el peligro de que nos acostumbremos a que el país funcione sin Poder Judicial, es decir, fuera del Estado de Derecho.
Como operadores principales del derecho y defensores de que el Poder Judicial debe administrar sus propios recursos y personal sin interferencias de otros poderes, debemos reconocer, no sin dolor, que es la única entidad del Estado que se paraliza por meses y meses sin que a nadie le importe, por lo que aspiramos a que nuestra voz genere otras voces y acciones para que la situación cambie en aras de la vigencia efectiva del Estado de Derecho y la paz social.
Dr. Jorge Abramo Vairo – C. I. 1.612.382-2
Dra. Hebe Castro – C. I. 677.551-2
Dr. Alberto Giugou Klüver – C. I. 3.755.673-7
Dra. Ana Cheret – C. I. 3.550.381-3
Juntos contra la Ley de Urgencia
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Cada vez que un uruguayo baja los brazos estamos perdiendo todos una parte de nosotros mismos.
Cada vez que se nos cruza un uruguayo con problemas de todos los colores y miramos para otro lado, estamos entregando un poco más de nuestro «ser uruguayo» al sistema del egoísmo generalizado.
Cada vez que priorizamos nuestras urgencias con respecto a las del vecino, estamos ayudando a la instauración definitiva del modelo al cual criticamos tanto, pero ante el cual nos rendimos cada vez más. ¿Por qué nacieron los sindicatos? ¿No habrá sido porque juntos tenemos fuerza, pero solos no somos nada? ¿Por qué la gente se reúne en gremios, o clubes, o asociaciones de fomento, o comisiones barriales, etc.? ¿No será porque así se logran objetivos comunes, que no se pueden lograr individualmente?
Colectivamente nada es imposible. Por eso es que el sistema que gobierna al mundo ha tratado de formar seres individualistas, porque es más fácil someterlos. La economía que se aplica en el Uruguay, el neoliberalismo, no es un invento nuevo. Viene de afuera. Y los mejores beneficios que genera también se van para afuera. A algunos les ha dado muy buen resultado, y a muchos les ha hecho un daño irreparable. ¿Usted sabía que mientras el Uruguay duplicó su economía, increíblemente también duplicó la gente que vive por debajo de la línea de pobreza? ¿Que cada vez son más los que se quedan con la parte más chica de la torta? ¿Y que cada vez esa parte se achica más? ¿Y que cada vez son menos los que se quedan con la parte grande de la torta? ¿Y que cada vez esa parte se agranda más? ¿Y que si los uruguayos nos ponemos los pantalones somos capaces de terminar con esta sangría? El 18 de febrero empieza esta historia… Si usted quiere. Sin insultos. Sin agravios. Sin ofensas. Pero con convicción debemos abordar a cuanto vecino, familiar o conocido tengamos, y explicarle los artículos de la ley de urgencia que queremos derogar.
Si logramos que 620.000 compatriotas vayan a las urnas se habilitará el referéndum, y entonces sí, como en el 92, con voto obligatorio, los uruguayos le daremos al mundo entero otro ejemplo de civismo. Si no somos los uruguayos los que les cambiamos el rumbo a la cosa, entonces no será nadie. Solo nuestro pueblo es capaz de tanto. Pero ojo. Miren que el pueblo uruguayo somos todos. Encuentristas, frenteamplistas, blancos, colorados y nuevoespacistas. Como dijo el Pepe Mujica: «No miremos a los demás como adversarios, son los compañeros que han quedado rezagados en la fila». Para lograr el objetivo nos precisamos todos, como en la comisión del barrio, ¿vio?
Cuando se quiere se puede. Todo depende de cuántos seamos los que ya nos dimos cuenta. ¿Y usted?
Cr. Raúl Castro – Alianza Progresista Maldonado
Turismo en Soriano
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Le escribo desde Dolores, departamento de Soriano, y lo quiero invitar a que nos visite en cualquier momento en que su abultada agenda se lo permita. Es de público conocimiento que nuestro benemérito Estado hace ya cuestión de cinco años está muy preocupado por el tema Turismo en nuestro país, y que las respectivas intendencias han llevado a cabo diversos contactos y planes para reactivar esta «milagrosa fuente de ingresos a nuestra zona»; nuestro intendente, por ejemplo, mantuvo reuniones con el señor Volonté, embajador uruguayo en la vecina orilla, a fin de «incentivar» el turismo en Soriano. Ahora bien, le paso a explicar el motivo de mi invitación a su persona, como se dice habitualmente. Usted debería comprobar «in situ» el estado de nuestras rutas y accesos a los pueblos, poblados, carreteras, caminos, etc.; me gustaría saber además cómo hacen 2 (sí dos) funcionarios municipales nada más en nuestro balneario La Concordia para:
* Limpiar baños,
* Cobrar diariamente a las casi 500 carpas,
* Recolectar la basura que se produce en los campings,
* Atender la Oficina de Información de la IMS.
* Llevar una minicontabilidad de los ingresos,
* Y otras tareas que ahora no recuerdo…
En fin, por una parte hablamos de atraer turistas y por la otra nos encontramos con los costos, entiéndase U$S 35 por día por un motel tipo cabaña, donde están medianamente atendidos los requerimientos básicos, hay que llevar ropa de cama y otros elementos que en zonas de Río Negro están ya incluidas; nos encontramos con instalaciones sanitarias que se han visto sobrepasadas en su capacidad y nadie se dio cuenta, los pastizales, por ejemplo, se cortan uno o dos días antes de la confluencia masiva de gente, y demás detalles; pero no me quiero olvidar de la Ruta de acceso al balneario, nuestra popular «21», trampa mortal a conductores que no la conocen, lugar que en temporada de zafra ve a c
ircular constantemente pesados rodados cargados y a alta velocidad pese a su estado, ruta en cuyos costados gozan de buena vida enormes pastizales donde no quiera imaginar la fauna que puede habitar, además de dificultar la visibilidad, en fin, podríamos que en Soriano somos los «grandes olvidados» por parte del MTOP y nuestra Intendencia.
Creo que a todos los sorianenses nos gustaría ver nuestro balneario lleno de turistas y con comodidades para todos, la pregunta es: ¿llegaremos a verlo en un 100% en 2001, aguardamos dos años más, esperamos otro período de elecciones?
El Monje
La globalidad no llega a Juan Pueblo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El año que terminó ha sido para Uruguay uno de los períodos más difíciles en democracia ya que las políticas neoliberales han logrado que la economía haya caído a niveles por debajo del fondo.
El desempleo, el hambre, la pobreza, la desesperanza no se pueden adornar. Claro que para quienes ostentan poder, el dinero sobra y el confort asfixia. Pero no son ellos el objeto de nuestro análisis pues hieren nuestra sensibilidad y la de nuestras familias.
Y lo más inmoral de todo es que cada cinco años nos acordamos que la peste se encuentra entre nosotros y las prioridades cambian su estructura. Comenzamos a elaborar toda suerte de fórmulas en las que trabajan técnicos de la fantasía, agencias publicitarias, técnicos de imagen, técnicos de marketing y un sinnúmero de especialistas que convierten la necesidad de nuestro pueblo en promesas plasmadas en las campañas electorales con el único fin de conseguir votos para que se beneficie el reducido grupo que se mantiene prendido a la torta, cambiando nada más que la cabeza visible.
2001 será un año más, con mucho menos expectativa que el anterior desde el punto de vista histórico, social y económico. La única apuesta de los gobernantes es a la recuperación de nuestros vecinos. Por nosotros mismos no tenemos posibilidades por nuestro tamaño, y los chicos no están contemplados en la globalización que tanto defendemos y hemos tomado como culto hasta internamente. ¿O no se globalizó la 15 con el Herrerismo? ¿La venta de las empresas públicas no es una vieja aspiración de Lacalle y hoy la recoge Batlle y la defiende como propia? Lástima que no se globalicen con Juan Pueblo, que tantos aliados necesita para poder pasar un poco mejor.
Que un milagro nos salve del apocalipsis para poder augurar como antaño, ¡Muchas felicidades!
Juan A. Amaro – C.I. 3.641.444-3
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