El humor carnavalero
Daniel Porciúncula
Esta categoría tiene muchos puntos de contactos con la de parodistas. Incluso, en el pasado, ambas fueron una sola.
Desde el punto de vista reglamentario, no obstante algunas similitudes, tiene particularidades que las diferencian, esencialmente en lo que atañe al motivo de sus propuestas, que deben ser creaciones y no representaciones.
Esta categoría, por su parte, ha tenido –como ha sucedido con otras– algunos altibajos con relación al número de componentes para competir. No obstante, sin que pueda asegurarse que se está en franco desarrollo, aunque lo aparenta, es cierto que la aparición de nuevas expresiones humorísticas, sumadas a la tradicional jerarquía que mayoritariamente plantean los espectáculos de la categoría, han hecho de ella una expresión atractiva del carnaval, siendo frecuentes sus actuaciones en los escenarios.
Si bien a esa altura faltan inscribirse conjuntos cuya participación se descuenta, puede asegurarse que serán finalmente siete, incluyéndose dos del interior del país, los que participarán en este Carnaval, lo que significa un aumento considerable con relación a la edición anterior, superando en número a los parodistas, algo no muy frecuente.
Definición de la categoría
El reglamento municipal de Carnaval establece que esta categoría se sustentará en la libre comicidad de escena, situaciones o personajes, no pudiendo inspirarse en argumentos de una obra literaria, hecho o suceso real.
Podrá utilizarse una creación jocosa o plantearse varios cuadros con pequeños intervalos muy ágiles, enmarcados siempre en una faz cómica.
Los conjuntos estarán integrados con un mínimo de doce y un máximo de dieciséis componentes.
Por su parte, el acompañamiento musical podrá ser con orquesta o pistas secuenciadas, no teniéndose en cuenta –en ninguno de los casos– para estimar el valor del puntaje que será otorgado. Tal como en el caso de los parodistas, en la hipótesis de utilizarse pistas grabadas, no podrá incluirse en ellas voces humanas.
Puntaje por rubro
Para el rubro 1, voces, arreglos corales y musicalidad, debe tomarse en cuenta el rendimiento, claridad y afinación del coro así como las voces solistas, prevaleciendo el trabajo colectivo sobre los individuales.
En los arreglos corales deberá primar la creatividad, tomándose en cuenta, a su vez, la variedad.
En la musicalidad se tendrá en cuenta todo el entorno musical que rodea el espectáculo, conformado por la variedad musical y rítmica. El rubro 2, alegría de conjunto, comicidad y comunicación, es por reglamento el que tendrá mayor incidencia en esta categoría. Se considerará particularmente el dinamismo, la simpatía, la apuesta al humor y la convocatoria a la risa, así como la respuesta del público a la propuesta.
El rubro 3, texto e interpretación, establece que se deberá tener en cuenta tanto el elemento literario como el cómico, debiendo prevalecer éste último. Se priorizará la sutileza, la picardía y el doble sentido sobre lo grosero y lo soez. En cuanto a interpretación, se valorará la calidad interpretativa, evaluándose tanto los valores grupales como los individuales.
El rubro 4, movimiento escénico, coreografía, bailes y puesta en escena, calificará teniendo en cuenta los bailes en conjuntos y los movimientos coreográficos grupales homogéneos, donde serán validados todos los estilos basándose en la creatividad y originalidad.
Finalmente, el rubro 5, vestuario, maquillaje y escenografía, establece que en este rubro no deberá prevalecer necesariamente el lujo y tanto la vestimenta como el maquillaje y la escenografía, deberán estar acorde con el espectáculo planteado.
En definitiva, se trata de otra categoría donde esencialmente la creatividad juega una papel fundamental, en este caso en la formulación misma del espectáculo.
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