El reglamento de Carnaval estimula la creatividad en la categoría revistas

Libertad para crecer

Daniel Porciúncula

Esta es una de las categorías que ha sufrido más altibajos en los últimos años, con inflexiones notorias, tanto en la calidad de los espectáculos como en la cantidad de conjuntos inscriptos. Es, por otra parte, dentro de los carnavaleros y en virtud de estas variables tan notorias, la categoría que más cuestionamientos ha despertado y la única sobre la que se analiza, cada tanto, su razón de ser.

Dejó de ser, salvo excepciones individuales, una categoría requerida por los escenarios y subsiste particularmente por el sacrificio de algunos directores empecinados en su defensa, pero que no siempre han logrado plasmar su esfuerzo en espectáculos de real jerarquía.

Es, no obstante, desde el punto de vista reglamentario, la categoría que ofrece mayores posibilidades para la creatividad y el ingenio.

De lograrse aunar agilidad interpretativa, libretos chispeantes y alegres, buenas interpretaciones musicales, buenos bailes y un vestuario acorde, sin necesidad de lujos o fastuosidades, puede lograrse un espectáculo de calidad,

No tiene y eso es lo más destacable, que regirse por reglamentaciones que constriñan y obliguen a limitar el vuelo creativo de directores y libretistas. Por el contrario, este aspecto está estimulado en las reglamentaciones.

Lamentablemente, ha sucedido a lo largo de los años, que aparece una fórmula original que logra aceptación y esa fórmula pasa a ser la dominante, tornándose recurrente.

El capítulo siete del reglamento general del Carnaval referido a definiciones y características de las categorías en su artículo treinta y nueve, marca para esta categoría lo siguiente: la categoría Revista, debe constituir una expresión artística integral, de libre creación, conceptualmente imaginativa, tendiente a la diversión. Sin perjuicio de su libre creación, se entiende que una revista prioriza la alegría, su música y su baile como así también el destaque de la figura femenina.

Podrán utilizarse músicas grabadas siempre que estas contribuyan a enriquecer la ejecución en vivo.

Armonizará coreografía, vestimenta, baile, música, orquestaciones, canciones y parlamentos con marcada alegoría, en una sucesión de cuadros enlazados que eviten la interrupción del espectáculo, dotándolo de continuidad y dinamismo.

Estos cuadros alternarán lo artístico con lo divertido dentro de un clima alegre y colorido, así como una fina técnica revisteril.

Las letras serán inéditas. Las melodías musicales podrán ser inéditas. Se deja expresa constancia de que los temas que participen en el concurso Víctor Soliño serán considerados inéditos y por lo tanto podrán integrar el repertorio de los conjuntos.

El cuerpo de baile estará integrado por bailarines de ambos sexos y no será obligatorio el cambio de vestimenta para los integrantes de los coros.

Los conjuntos deberán contar con un mínimo de 18 y un máximo de 28 componentes».

 

Cómo juzga cada rubro

Con excepción del rubro 1 voces, arreglos corales y musicalidad, donde se especifica a los efectos de la evaluación, que deberán tomarse en cuenta los arreglos orquestales, para los demás rubros no se establecen especificaciones particulares.

Tomando lo que el propio reglamento marca puntual y deliberadamente, resulta claro establecer, tal como expresamos al comienzo, las enormes posibilidades que plantea en materia de espectáculo, la categoría de revistas que es, tal vez, la más rica y libre de las concursantes, limitada solamente por la capacidad e imaginación de sus creadores.

De ellos depende el reverdecer de una categoría, que aparenta estar creciendo.

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