Noticias que dan miedo
Para el 40% de los menores, el principal generador de angustia es la violencia doméstica, seguido del secuestro con un 26%; en tercer lugar se ubica el robo con un 19%, mientras que la droga va en cuarto lugar con un 15%.
La investigación del Celade abordó la actitud de los adolescentes frente a los informativos de televisión, señalando que los hechos de violencia ocurridos en la «vida real» generan en los menores ansiedad, angustia y depresión y que, en la percepción, «actúan en consecuencia con las mismas actitudes y conductas, al considerar que si es real lo que ven, es posible que ellos también puedan ser protagonistas activos de dichas secuencias.
Del estudio, también se desprende que la dificultad de los padres para comunicarse con sus hijos redunda en un mayor lapso de los menores frente a la pantalla de TV.
La investigación da cuenta que apenas un 10% de la televisión nacional posee programas para esta franja etaria, mientras que el resto está dirigido exclusivamente al sector adulto.
Miedos latentes
El director del Centro Latinoamericano de Desarrollo, Mario Marenco, dijo a LA REPUBLICA que el análisis realizado representa un hecho simple y directo como el «crecimiento de la delincuencia y la pérdida de vivir en convivencia en una sociedad libre».
«Si los niños y adolescentes –sostuvo– se adaptan a esta situación y, en forma constante, están expuestos a hechos de violencia, el resultado lógico es que quieran participar de esta nueva realidad.
La encuesta fue realizada al azar entre centanares de adolescentes de diferentes zonas de Montevideo. Entre los testimonios recabados se expresa que a través de las noticias que ven, la atención se centra en «la agresión, la violencia, la droga» dejando planteadas interrogantes que los hace víctimas de estos temores.
«Entre los principales miedos –señala el informe– se encuentra el rapto, la separación de sus padres, lo que refleja esa percepción orientada hacia factores de riesgos, dejando en ellos rasgos para sentirse en algunos casos identificados cuando la situación de pobreza o marginalidad los invade por las circunstancias en que viven, sin un control determinado».
La violenta seducción
El debate en torno a la «adicción» que podría generar la televisión y los consiguientes efectos negativos en niños y adolescentes, constituye un tema de debate en varios países, especialmente en la última década. En Estados Unidos, una investigación realizada durante el año pasado concluyó que la exposición repetida a niveles altos de violencia en los medios de comunicación les enseña a algunos niños y adolescentes a resolver los conflictos interpersonales con violencia y que, bajo la tutela de los medios de comunicación, y a una edad cada vez más temprana, recurren a la violencia, no como último, sino como primer recurso para resolver los conflictos.
«Hay una relación de causalidad entre la violencia en la televisión y los comportamientos o conductas agresivas –sostiene el estudio– ya que la exposición repetida a la violencia en televisión es una de las causas del comportamiento agresivo. La violencia en televisión afecta a niños de ambos sexos, de todas las edades y de todos los niveles socioeconómicos y de inteligencia». Según la investigación, ver televisión muchas veces al día intensifica los temores y la inseguridad tanto de los adultos como de los niños y lleva a conductas como comprar armas «para protegerse», las cuales tienen el potencial de causar todavía más violencia, y peor aún, las familias buscan protegerse y aumentan sus probabilidades de convertirse en víctimas de sus propias armas.
Se estima que los menores de 12 años pasan un promedio de 5 a 6 horas diarias frente a la pantalla, lo que convierte a este grupo etario en el más vulnerable al efecto de la violencia en la sociedad. El documento indica, además, que la televisión «es la actividad a la que los niños le dedican más tiempo. Lo único que hacen más que ver televisión es dormir» concluye el trabajo realizado en Estados Unidos.
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