Desde el asiento de los bobos

Tevé or not tevé

Por Horacio Buscaglia

Sí, sí, sí… ya sé: lo que mata es «la calor». Y ni le cuento la humedad.

Y si ya es bravo andar en ómnibus en días normales, en estos bochornosos días es imbancable.

Pero dos fotos aparecidas en LA REPUBLICA me permiten tocar por arribita aunque sea un tema que para mí es un sarpullido, un forœnculo (que a pesar de su nombre pueden salir en cualquier parte del cuerpo). Y es el asunto de la tele.

Y estas son las fotos. Una del domingo donde vemos a un chino en las recientes protestas por los hechos sucedidos en Tiananmen. El hombre muestra un cartel con la famosa foto del muchacho parado frente a los tanques con la leyenda: «Forget? Forgive? NO WAY».

La otra foto es de ayer lunes e ilustra una nota sobre los frustrados intentos de acercar a judíos y palestinos. En ella se ve a una mujer judía con un cartel que dice: «It`s not peace, it`s piece by piece.»

¿Que tienen en comœn estos dos lejanos habitantes de nuestro planeta?

Tienen que: ninguno de ellos está «militando» para ser visto o escuchado por sus compatriotas sino que estan «manifestando» para la CNN y otras cadenas de TV. Por eso sus carteles no estan escritos en sus propios idiomas sino en inglés. Y no es que sean manifestantes truchos, sino que cada uno de ellos aprovecha la oportunidad mediática para sus fines. El chino para sortear la censura de su país, la israelí para hacer saber al resto del mundo, que clama por la paz en Medio Oriente, la opinión contraria de la extrema derecha de Israel.

No hay duda que esta manera de utilizar la globalización de la información puede tener sus ventajas, saca del aislamiento a ciertos conflictos y puede provocar posibles presiones internacionales.

Se busca la legitimización de esos temás a partir de su aparición en la «realidad» televisiva.

Cuando yo era niño se decía: «¿Quién sos que la radio no te nombra?,

hoy se dice: «¿Qué sos que no aparecés en TV?». Sí, «qué». Porque si no estás en la tele, no existís, no sos nada.

Y aquí es donde la cosa se complica porque cada vez más la tele es la «realidad».

Así la guerra del Golfo no fue sangrienta para la mayoría de la gente porque la tele no mostró a los iraquíes quemados y enterrados vivos, ni a los tanques norteamericanos destrozados por sus propios compatriotas.

Porque la pregunta para reflexionar es ¿qué pasa cuando las cadenas de TV entienden que el tema se ha agotado y llevan sus cámaras a otro lugar (otro conflicto) para que vuelva a subir el rating?

Porque los canales de noticias son un negocio igual que los de chismes o de modas.

Kosovo ya no se ve tanto, sin embargo los conflictos continœan.

Aunque las cámaras de CNN dejen de mostrar a los niños hambrientos, ellos siguen muriéndose de hambre.

Yo a veces siento que estas cadenas, como la CNN, deciden por qué cosas nos vamos a doler o indignar la semana próxima. Por qué asuntos vamos a llorar el mes que viene.

Y también deciden, claro, cuándo vamos a dejar de hacerlo.

Y no me gusta.

Pero capaz que son cosas mías, nada más, por aquello del forœnculo.

No me haga tanto caso, mejor piénselo.

De cualquier manera yo con esto de la tele, voy a insistir.

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