Aunque se pretenda ignorar, el año pasado 60 personas se autoeliminaron en Maldonado

Más de un suicidio por semana

«Es horrible», fue la muletilla común a todas las preguntas, cuando salimos a investigar el fenómeno del suicidio en Maldonado.

Con los datos en la mano, la calificación no suena tan alejada de la realidad: en este departamento se suicidan anualmente más del doble de personas que las que son víctimas de accidentes de tránsito u homicidios.

La psiquiatra Silvia Peláez, responsable de Urgente Respuesta, explicó que las autoeliminaciones se puede prevenir y desmitificó la creencia de que informar induce al suicidio.

En medio de tanta belleza natural y tanto dinero desparramado generosamente para incidir sobre el entorno, el departamento de Maldonado tiene el triste privilegio de tener la más alta tasa de suicidios de todo el país.

Pero de este tema no se habla. Tanto los medios de comunicación como las autoridades se niegan sistemáticamente a informar y a comentar las razones, basados en una creencia anticientífica de que la noticia provoca «contagio» y por ende más suicidios. Silvia Peláez explicó que «no sólo esa posición es equivocada, sino que es imprescindible informar sin sensacionalismo para prevenir».

Los datos obtenidos en fuentes oficiales, demuestran cifras preocupantes al extremo e indican que algo no está funcionando correctamente en nuestra sociedad.

Según las estadísticas de la Jefatura de Policía de Maldonado, en el período que va entre el 1º de enero y el 30 de noviembre de 2000, se registraron 25 fallecimientos por accidentes de tránsito en el departamento. De ellos, 19 corresponden a personas del sexo masculino, 5 a personas del sexo femenino y un menor de sexo masculino. En tanto, durante el mismo período se produjeron tres homicidios, siendo las víctimas todas del sexo masculino.

Pero las cifras de suicidios superan en más del doble a las otras muertes en situaciones de violencia.

LA REPUBLICA encontró dificultades a la hora de obtener la cifra total de autoeliminaciones ocurridas en el departamento, ya que las autoridades consultadas se mostraron reticentes a informar.

Sin embargo, en fuentes judiciales se pudo confirmar que el promedio de suicidios anual es de una persona por semana, «aunque hubo meses de un caso cada cinco días e incluso hubo tres autoeliminados el mismo día», por lo que la cifra es superior a las 60 muertes en el año.

Las fuentes indicaron que en Maldonado se registran datos diferentes al resto del país. Por ejemplo: hay situaciones extremas como la de una adolescente de 12 años que se ahorcó con la corbata del uniforme liceal o la de un anciano de 93 años, que se colgó del cuello con un alambre y además se disparó un balazo.

Si bien en su mayoría son hombres en edades de entre los 35 y 45 años, también se registran autoeliminaciones de mujeres y adolescentes.

Un experto sostuvo que «a diferencia de lo que aseguran los textos clásicos sobre el tema, en este departamento la mayoría de las mujeres que se suicidan lo hacen por ahorcamiento».

Se constata, además, los que se denominan «mecanismos profesionales», como el caso de los médicos que emplean grandes dosis de barbitúricos u otros medicamentos que, ingeridos en grandes cantidades, provocan intoxicaciones que llevan a la muerte.

Pero también hay casos de personas que emplearon un vehículo de su empresa o de la que trabajan como «escenario» de su muerte.

En todas las circunstancias, se ha determinado con precisión que la causa principal es siempre económica. Le siguen razones de tipo afectivo o violencia doméstica, fundamentalmente en mujeres y recién la tercera causa serían los trastornos psíquicos. Punta del Este tiene, además, el triste privilegio de ser el lugar elegido por algunos ciudadanos extranjeros para autoeliminarse.

Se pueden salvar muchas vidas

Los partes policiales nunca incluyen las muertes por suicidio.

Es que la policía también acepta como válida esa norma no escrita acerca de que no se debe proporcionar esa información, porque «podría incentivar a otras personas a tomar la misma decisión».

Todas las fuentes médicas consultadas coincidieron en que «se actúa ante hechos consumados, pero no existe una estructura de prevención». Más adelante veremos cómo la psiquiatra Silvia Peláez explica que «los suicidas siempre dan señales que son incorrectamente decodificadas por los médicos».

Aun así, se constata la existencia de políticas de seguridad para prevenir los atentados contra la propiedad privada o los accidentes de tránsito.

Sin embargo, no hay un solo dato que indique preocupación sobre el hecho que más fallecimientos provoca.

En todos los casos de suicidios, se podría sostener que se trata de desequilibrios o quiebres emocionales puntuales y que generalmente la decisión no se toma de un momento para otro. La persona va dando señales inequívocas de su drama, pero no hay muchos que escuchen.

Cierto es también que el tema económico –desempleo, problemas financieros– es la primera causa de autoeliminación y ello conlleva factores exógenos de no fácil resolución. Pero existen otras causas como la violencia doméstica, sobre la que se puede actuar desde la educación, o razones emocionales en las que se puede ayudar.

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