El narcisismo de Giordano

Antonio Gasalla, en la recepción que otorgó el Conrad a los medios de prensa aquí acreditados para la cobertura de los eventos estivales, se mandó un «gag» descacharrante pensando en el famoso peluquero argentino Roberto Giordano.

El actor dijo a sus oyentes: «¿Ustedes saben por qué Teté Coustarot acompaña año a año a Roberto Giordano en la conducción de sus desfiles? No lo saben, claro. Yo les voy a contar a ustedes el secretito. Teté Coustarot, una vez culminado el desfile, es la encargada de ir recogiendo las eses que Giordano pierde en torrente al momento de dirigirse al público». Las risas fueron totales.

Lo cierto es que Giordano, quien el año pasado había amenazado con no hacer más sus arlequinescos y circenses desfiles del peinado y la moda, ya está anunciando que su espectáculo será el primer gran impacto pustaesteño del nuevo milenio y un discurso ya patológico: el narcisismo del hombre parece no tener fronteras y su voracidad por facturar no ha cesado ni por asomo.

Con todas las facilidades de las autoridades oficiales y la venia de la farándula argentina, habrá un nuevo desfile marcado para el 13 de enero, a las 22 horas, en el miniestadio que ya se ha montado en el parking lateral del Hotel Conrad, el que más tarde servirá también para el torneo internacional de tenis en la categoría senior.

Pero volviendo a Giordano, el poeta peruano César Vallejo hablaba de «humildar», un neologismo que le vendría a la medida al peluquero argentino.

Volvé a tus tijeras, master.

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