¿Hay varios bancos de suplentes?
Releyendo un viejo ejemplar de Búsqueda (de agosto pasado), me encontré con un enunciado que adolece de una de las faltas en que solemos caer con mayor frecuencia: el error de concordancia. El analista Tomás Linn, en su frenesí posmoderno, se une al coro que reclama más firmeza achicadora del Estado y reflexiona: «En estos días se anunciaron algunas desregulaciones importantes a nivel comercial. Son medidas que liberan la cancha, la hacen más amplia y borronean las excesivas marcas de cal que delimitan y traban el juego. Pero los jugadores siguen en el banco de suplentes, como si estuvieran encadenados a ellos«. Paso por alto la expresión a nivel comercial (error del que me ocupé no hace mucho) así como el recurso alegórico del fútbol, para señalar el yerro inexcusable consistente en haber escrito ellos en lugar de él. El banco de suplentes es singular; en primer lugar, porque se trata de un solo asiento alargado sobre el cual apoyan sus asentaderas los jugadores que esperan ser llamados por el técnico para remplazar a algún titular; y luego, porque así lo ha escrito el periodista. Entonces, no se entiende por qué curioso mecanismo se ha puesto que los jugadores parecen encadenados a ellos, en plural, como si lo estuvieran a varios bancos y no a uno solo.
Tal vez haya que atribuir la confusión al hecho de la superabundancia de plurales que hay en el párrafo transcrito; pero un mínimo de atención debería hacernos advertir el error y no poner un pronombre plural cuando el sustantivo que ese pronombre remplaza es singular.
Más cerca en el tiempo (29/12/00), el colega de la Plaza Cagancha informa sobre las irregularidades denunciadas por LA REPUBLICA en el Banco de Seguros y transcribe declaraciones de un representante sindical: «Es lamentable no haber actuado cuando se pudo, para buscar culpables si es que lo habían«. Aquí nos encontramos con un doble yerro. En primer lugar, el pronombre debe ser plural puesto que está en lugar de culpables (si es que había culpables). Pero el error impredonable está en el verbo haber. Cuando este verbo no cumple la función de auxiliar y tiene el significado de existir, ser, ocurrir, se comporta como un impersonal, vale decir que ha de construirse siempre en tercera persona del singular por más que lo que exista u ocurra sea plural. De modo que se debería haber escrito «para buscar culpables si es que los había«, con el pronombre plural y el verbo en singular, exactamente lo opuesto de lo que apareció impreso.
–¿Entendió, Pereira?
–Clarito: el hombre escribió el antídoto de lo que debería…
–¡Qué lo parió!
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