Mañana se inicia la negociación luego de 35 días de ocupación de los centros, con una plataforma de 8 reivindicaciones

Trabajadores de los hospitales psiquiátricos de Salud Pública podrían recibir terapias de apoyo

«Fue una ocupación excelente», comenzó reflexionado Alfredo Silva, dirigente gremial de la Colonia Bernardo Etchepare, que fue fundada en 1912 y está ubicada a 3 kilómetros del río Santa Lucía.

Durante los días de ocupación, más de 300 trabajadores asumieron el control de las diversas dependencias del referido centro asistencial que atiende a los enfermos psquiátricos.

«Es la tarea que hacemos todos los días», dicen las funcionarias que condujeron a LA REPUBLICA por distintos pabellones del establecimiento dependiente del Ministerio de Salud Pública.

Conviviendo con el riesgo

Aunque en el momento de la visita la tranquilidad se impone, los trabajadores relatan que «estamos en contacto con el riesgo, fundamentalmente si hablamos del pabellón 24 –incendiado en marzo pasado– donde existen internos con medidas de seguridad».

El predio de la Colonia Bernardo Etchepare se redujo mediante un cerco que aún se encuentra sin terminar.

La resolución tomada por la administración encabezada por el hoy ex ministro Raúl Bustos, fue adoptada a consecuencia que, en 1998, aparecieron varios cuerpos en el terreno de la colonia y se notificaron 29 muertes sin causas debidamente establecidas.

Aunque la decisión de ocupar los centros psiquiátricos se originó en la situación de los trabajadores, los mismos analizan ahora el panorama general de los pacientes psiquiátricos y las condiciones asistenciales.

Acerca del proyecto del director del Area de Salud Mental, Horacio Porciúncula, que propone el desasilamiento de los pacientes, los funcionarios muestran conformidad, pues, según manifestó Porciúncula en varias oportunidades, «la internación prolongada no es positiva, pues agrava la desocialización».

Diálogo

Destacaron que durante el conflicto, los funcionarios del hospital cubrieron la totalidad de los servicios, atendiendo adecuadamente a los más de 500 pacientes y a los 100 que se encuentran conviviendo con familias y en casas de salud.

Luego de 35 días de vigencia de las medidas resueltas por los trabajadores del Hospital Vilardebó (fundado en 1888), a quienes se sumaron los funcionarios de las colonias psiquiátricas Santín Carlos Rossi (creada en 1940) y Bernardo Etchepare, «se firmó finalmente la constitución de una mesa bipartita y se abrió la posibilidad de diálogo», dijo la semana anterior la dirigente gremial del Hospital Vilardebó, Beatriz Fajián, quien asistirá mañana al encuentro con las autoridades ministeriales.

Los trabajadores recordaron que «transcurrieron prácticamente 40 días de intransigencia de las autoridades del Ministerio de Salud Pública –a través del director de la Administración de Servicios de Salud del Estado, Fernando Repetto– para que luego la Comisión de Salud intercediera entre los funcionarios y la cartera de salud».

Sobre la alimentación y la ropa de los pacientes no existen mayores críticas por parte de los trabajadores, aunque sí se observa que el aspecto edilicio de la Colonia Etchepare no puede considerarse óptimo.

Los pacientes se reúnen luego de almorzar fuera de sus salas, juegan a las cartas, se sientan a la sombra de los árboles o simplemente deambulan solitarios.

«Las salas debemos mantenerlas limpias la mayor parte del tiempo», dijo una de las enfermeras que custodia junto a otro trabajador uno de los pabellones masculinos.

Si bien la sala con una veintena de camas se muestra aseada, un vaho de orina golpea al visitante. «Es imposible controlar este tema, porque muchos de los internos hacen sus necesidades en la habitación y el olor se impregna».

Incentivos y otros

En la mesa que pondrá frente a frente a las dos partes, que se reunirá por primera vez mañana, se encuentran contenidos los ocho puntos de la plataforma reivindicativa. «A cada tema le corresponderá determinados plazos para buscar soluciones concretas».

La ley jubilatoria bonificada, licencia especial y el cambio en el régimen para que los funcionarios tomen días libres, se tratarán de forma conjunta.

Y aunque los trabajadores de los tres centros psiquiátricos subrayan los ocho puntos como «trascendentes», los incentivos para los funcionarios de las colonias –que ya perciben los funcionarios del Hospital Vilardebó– fueron calificados como un tema «medular» por parte de los demandantes.

«Nosotros tratamos con pacientes psiquiátricos y no tenemos por qué no estar incentivados», aclararon los funcionarios a LA REPUBLICA.

La diferencia reside en que si en el nosocomio capitalino los incentivos son escalonados, según el grado del funcionario, los trabajadores de la Colonia Etchepare y Santín Carlos Rossi solicitan que los mismos «sean uniformes».

En el cuarto punto de la plataforma reivindicativa promovida por los trabajadores, también se señala como necesario «analizar el tema de las economías para el Hospital Vilardebó.

En tal sentido, se destaca la necesidad de estudiar los servicios que se encuentran tercerizados y cuáles podrían llevar adelante los propios funcionarios del hospital».

Los funcionarios consideran que los recursos pueden provenir del Patronato del Psicópata dependiente del Ministerio de Salud Pública, parte de lo que se haya votado en el Presupuesto para salud mental y recursos de cada una de las unidades ejecutoras de los centros psiquiátricos.

En cuanto a los paciente menores internados en la Colonia Santín Carlos Rossi que son derivados del Instituto Nacional del Menor –tema denunciado por los funcionarios como grave pues los chicos se encuentran conviviendo con adultos de distintas patologías– sumado a los pacientes judiciales «será elevado para su ulterior tratamiento a la Suprema Corte de Justicia», relató a LA REPUBLICA Alfredo Silva.

La regularización de la situación laboral de las cuidadoras que se hacen cargo de alrededor de 100 pacientes en casas de salud y familias, «se incluirá en la reestructura que el Ministerio de Salud Pública proyecta realizar».

En torno al aumento de los certificados por depresiones que se registra entre los funcionarios que asisten a los pacientes psiquiátricos, la última demanda de los trabajadores postulada durante la ocupación, parece tener una salida a mediano plazo: las terapias de apoyo podrían concretarse a través de un convenio que podría acordarse con la Facultad de Psicología de la Universidad de la República.

Por otra parte, los descuentos sobre los ingresos de los funcionarios durante los días de ocupación, «se basarán en los antecedentes de la ocupación del Hospital Vilardebó realizada en 1998. La fórmula consistió en desquitar dos días por mes durante dos años».

Al instalarse mañana la mesa bipartita, «las expectativas de los funcionarios son las mejores, pues verificamos la voluntad de ASSE y de la Dirección General de Secretaría», declaró Silva.

El dirigente también hizo hincapié en la voluntad que existe por parte de los trabajadores, «que haremos de todo para acelerar los resultados de la Comisión Bipartita». Al escenario de los grandes centros psiquiátricos, como los son sobre todo las colonias ubicadas en San José, se agrega la problemática generada en las instituciones de asistencia médica colectiva, sobre el plazo de internación de los pacientes psiquiátricos afiliados al mutualismo.

Las entidades sólo cubren la atención durante 30 días, para luego –si así lo requieren los pacientes– derivarlos al Hospital Vilardebó, donde el 10% de ellos provienen del subsector mutual.

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