Tiene la palabra

El liderazgo de la familia Lacalle/Pou

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

El liderazgo de nuestro ex presidente de la República Luis Alberto Lacalle Herrera y de su familia; nuevamente hoy.

Permítaseme realizar determinadas reflexiones, ya que vivo en un país libre donde la Constitución de mi República me ampara en mis derechos de expresión, y en base a ese Derecho inherente a la personalidad humana, y a mis orígenes de Cataluña, lo que pienso lo digo y no me callo. En primer término, como blanco, debo decir que para liderar un Partido se requieren determinados «talentos y virtudes». Esto conlleva tener presente la trayectoria política del doctor Lacalle Herrera, más de 40 años al frente de la actividad pública, desenvolviéndose dentro de todas las etapas que dicha actividad implica: desde la simple y no menos importante militancia, hasta alcanzar la Presidencia de la República. Por la Patria y por vocación de servicio hacia los demás, así lo hizo la senadora Ma. Julia Pou, y actualmente su hijo el diputado Luis A. Lacalle Pou, con trabajo, talento, tesón y valentía.

Yo puedo decirlo porque no me lo contaron. Lo ví. Así mismo, hoy, la modernización del Partido Nacional y el empuje hacia la consustanciación de la Unidad o de la idea de «Unidad Partidaria» fue necesario de la consagración de «talentos y virtudes» que la Constitución consagra en la sección (léase que enriquece). Ahora bien, ciertos compatriotas, blancos todos ellos, parecen no entender cómo se debe llevar un Partido adelante. Nuevamente, permítaseme explicárselos, de acuerdo a mi leal salber y entender: no es agraviando a una familia que tanto ha dado por el país, por nuestro país y que va a seguir dando; no es atacando al presidente del Directorio de su propio Partido, que trabaja día y noche para el fortalecimiento del mismo, como me consta (tampoco me lo contaron); no es tratando de sacar provecho propio, máxime cuando todos estos sujetos colaboraron durante el gobierno nacionalista. ¿Sería una paradoja, no es cierto?

El liderazgo saldría luego de la elección interna. Hasta ahora, la colectividad blanca, directamente, marcó el liderazgo en el doctor Lacalle. Les guste o no les guste. Es triste que «estos blancos», de quienes todos saben a quienes me refiero, opten por trabajar en política agraviando a sus correligionarios y lo que es más grave, a su autoridad.

¡No, señores!

Así no se hace Patria. Así se hacen mediocres que buscan presuntos triunfos hablando mal del compañero.

¿Ese es el ejemplo que quieren dejarles a nuestros hijos?

La familia Lacalle Pou honra al Partido Nacional, en todas y cada una de sus actividades asumidas; y al honrar al Partido, honran al país.

Así lo han hecho en el pasado y así continuarán haciéndolo en el futuro. Pero sobre todo, ninguno de ellos faltó a la cita electoral; cumplieron con sus deberes morales, cívicos y para con la sociedad toda. Estos otros personajes, en cambio, tan blancos como se ostentan llamar: ¿han estado en la cita?

Yo que he recorrido casi todo el país, y estuve en casi todos los actos, ni los vi ni los sentí. Y si falto a la verdad, como firmo con mi nombre y apellido, no sólo con un documento, espero una respuesta.

Igualmente, y que la soberbia me perdone, me comprenden las generales de la ley.

Dr. Rodrigo Ferrés Rubio <[email protected]>

 

Emma Sanguinetti responde a Urruzola

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

De mi consideración:

En virtud de las opiniones vertidas en la página editorial del día 26 de diciembre del corriente, solicito la publicación de la presente.

1. Desde 1997 dirijo la Fundación Buquebus, institución cuyo objetivo es la difusión de la cultura y el arte, contando por el atractivo de sus propuestas, con un importante apoyo de público y medios de prensa como es de notorio conocimiento.

2. Desde el inicio hemos defendido como un valor: el respeto al artista, el nivel de las obras a exponer y la libertad de opinión tanto de artistas como de gestores. Pueden dar cuenta de ello, la infinidad de pintores, escultores, fotógrafos y dibujantes, nacionales y extranjeros que han trabajado con nosotros.

3. En lo personal, nunca he buscado más credenciales que los hechos, únicos avales de mi labor. Mi opinión ha sido siempre clara y honesta, aunque en ocasiones no complaciente para con el artista.

4. El señor Urruzola, evidentemente molesto por la sincera opinión, exclusivamente artística que emití como responsable del espacio donde se iban a exponer las obras, ha intentado generar polémica atribuyendo razones políticas a la no concreción de su exposición en la Fundación.

5. No es cierto que la muestra haya sido rechazada por el tema desaparecidos. Cabe recordar que no hubiera sido el primer artista en presentar dicha temática en nuestra Sala, abordada en años anteriores por creadores de prestigio internacional de la talla de Hermenegildo Sabat y Luis Felipe Noé.

6. El asunto es grave y preocupante como bien dice el editorialista. Pero por otras razones; las palabras que me adjudica fueron dichas por el señor Urruzola a «Búsqueda» y no por mí, en una equivocación que sólo demuestra una pésima comprensión lectora por parte del periodista, al confundir los entrecomillados de la nota.

7. A su vez, emite juicios morales y éticos sobre mi persona y la institución que dirijo, basados únicamente en lo que alguien dijo que yo dije.

8. Inaceptable es que se omita la transcripción de mis reales declaraciones al mencionado semanario, a las que me remito: «treinta fotos excactamente iguales, con el mismo recurso fotográfico no se sostenían en cuanto a valor artístico en sí mismo» y «mi función es cuidar el nivel de las cosas que se exponen», cualquiera sea la temática; resumen escueto de una larga charla con «Búsqueda», quien tuvo la seriedad de solicitar mi punto de vista por haber sido aludida.

9. Lamento que un artista necesite hacer uso de mi nombre para que se hable de su exposición, trasladando la polémica a un ámbito que escapa a lo puramente artístico. Lamento que un periodista se haga eco de ello, tergiversando declaraciones y cometiendo errores elementales de lectura. Hoy en vez de hablar de arte, se habla de política y la institución que dirijo, así como quien firma estos dichos, no se dedica a la política ni se deja utilizar con fines publicitarios personales.

Emma Sanguinetti – CI 1.483.212-4

 

Fantasía en el Cerro

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Muy señor nuestro:

Deseamos referirnos en estas líneas a un hecho que nos provocara profundo desagrado porque demuestra un notorio espíritu discriminatorio hacia las clases populares.

En el espectáculo que se ofreció el martes 19 de diciembre en el Cerro, titulado «Fantasía en el Cerro» los organizadores se preocuparon mucho de disponer de alrededor de 300 asientos para usufructo exclusivo de una exagerada nómina de invitados; pero obligaron al resto de la concurrencia –valla metálica mediante– a presenciar el evento sentados en el suelo o en sillas plegables propias, o del otro lado de la bahía mediante una pantalla gigante.

No creemos que deba procederse de esta manera si realmente se deseara organizar un espectáculo netamente popular.

En cuanto a la calidad de lo ofrecido, no podemos emitir opinión, dado que en protesta nos retiramos del lugar antes del comienzo del espectáculo.

Saludan al seño
r director con la mayor referencia:

Nydia Giaconi – CI 2.895.656-2

Juan P. Bottero Scasso – CI 623.066-7

 

Precisiones de Chiapponi

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

De mi consideración:

En la edición del día 26 de los corrientes, página 3 del diario de su dirección, bajo el título «Instauran el terror en el BSE» el artículo proporciona datos sobre el suscripto que no se ajustan a la realidad de los hechos y que considero necesario rectificar.

En el párrafo 4º de dicho artículo se expresa textualmente: «También Chiapponi temió presentar denuncia, «pero al poco tiempo debió ser removido de su cargo porque había abandonado los controles por temor a sufrir represalias, señalaron las fuentes».

Para ubicarnos en el tiempo, debemos manifestar que las gestiones y el atentado que se menciona en el párrafo anterior al que estamos comentando ocurrieron aproximadamente en los años 91-92.

Dicho esto precisamos:

1º) Se hizo denuncia policial;

2) No fui removido del cargo y mucho menos abandoné los controles por temor.

Lo cierto es que fue el suscripto quien exigió a la Gerencia General dejar de cumplir funciones en el Departamento de Automóviles por las razones que muy escuetamente paso a detallar:

En aquel entonces, conjuntamente con otros funcionarios del Banco, estábamos abocados a la difícil tarea de defender los intereses de la institución, circunstancia que llevó a la destitución de tres Peritos Tasadores y un Tasador y que posteriormente por presiones políticas el Directorio intentaba revocar y en definitiva revocó para dos Peritos Tasadores.

La simultaneidad de los hechos relatados hizo que llegara a la simple conclusión que no podía ser más realista que el rey y exigí el cambio.

Presté entonces funciones en el Dpto. de Accidentes del Trabajo y tres meses después fui enviado por la Gerencia General nuevamente al Dpto. de Automóviles.

Como dato ilustrativo corresponde también destacar que quien suscribe prestó servicios en el Banco de Seguros del Estado durante 41 años y 6 meses ininterrumpidamente (4.5.59 – 30.9.2000).

Por lo expuesto solicito a usted proceder a hacer las aclaraciones correspondientes y publicar esta nota en la sección Llamadas al Director.

Le saluda muy atentamente.

Arturo Chiapponi Scarcela – CI 878.373-5

 

Tabaré al entretenimiento

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

De mi consideración:

En la edición del día 22 de diciembre me he enterado de los premios Tabaré entregados en la noche del día anterior.

En general comparto, con algún matiz, casi todos los premios otorgados, pero considero que el premio al mejor programa de entretenimiento se debió declarar desierto, pues premiar al menos malo de todos ellos creo que no es correcto.

Fundamento mi posición en el hecho de que este programa pretende ser una imitación de uno similar que se emite en la Argentina, donde a pesar de la chabacanería de muchos porteños, considero que es bastante más serio que el de acá.

Hay una persona en el panel del programa premiado, que más allá de los chistes que hace, algunos buenos, la mayoría malos, está deformando el idioma pues en lugar de decir uno dice unesco, por dos dice duquesa u otra palabra, por tres dice tricota, tristeza, etc.

Creo que en un programa que pretende ser cultural, además de entretener, no puede permitirse que personas que pretenden ser chistosas deformen nuestro idioma, pues es un programa que lo ven fundamentalmente niños.

En casa no se ve ese programa hace tiempo pues ya en los comienzos mis hijas de seis y ocho años me preguntaban qué significa «lo que dice ese señor», no entendían nada. Al final para no estar dando explicaciones reiteradas acerca del lunfardo, o expresiones chabacanas que utiliza, no sé cómo decirlo, dejamos de mirar el programa muy a nuestro pesar.

Agradeciendo la publicación de la presente, saludo a usted muy atentamente deseándole muchas felicidades a todo ese magnífico grupo humano que compone ese diario plural.

Criticón – CI 1.823.373-8

 

Una carta lamentable del doctor Enrique Tarigo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Hace unos días en el diario «El País» se publicó una carta de la firma Lingont SA acerca del Illa da Rua, buque cuestionado por denuncias sobre irregularidades en la pesca y en procedimientos administrativos posteriores, de los cuales su diario ya ha dado cuenta.

Sin entrar a considerar lo referente a este caso, cosa que ya pormenorizadamente denunciaron su diario y Primera Plana, indignado, deseo referirme a la carta que con tal motivo hiciera pública en El País, remitida al presidente Batlle, días después de la primera carta de la empresa pesquera.

Dice el doctor Tarigo: a) No conozco a empresa ni firmante de la carta a El País; b) soy abogado viejo o viejo abogado.

Comencemos por b). Un viejo abogado luego de leer una carta que según él no está bien escrita, que es demasiado larga y reiterativa, obtiene la convicción que los hechos allí narrados son ciertos, y que le permiten concluir que debe atenderse a los reclamos de la empresa y hasta da pautas que de no hacerlo existe la amenaza de juicios por «omisiones» y otras formas de presión sobre las autoridades actuantes.

Esto en la jerga jurídica es una osadía temeraria, pero además es casi una actitud desvergonzada. Es el primer abogado, además de viejo, que juzga y condena por la sola lectura de una carta mal escrita, con un único criterio, sin atender o escuchar a la otra parte. Más allá que se trate de una empresa largamente denunciada por irregularidades, la carta que alguien remite, ¿cómo puede contener argumentos en contra de quien la firma? Es tan elemental como burda la interpretación con que este viejo abogado pretende hacer creer a la ciudadanía de que su actitud no es cómplice y verdaderamente comprometida con la empresa. Deleznable y rechazable.

Es un agravio al lector, como si su soberbia le permitiera creer en la idiotez de los lectores, incapaces de no darse cuenta de su felonía.

Sigamos por a). No conoce a nadie, no sabe nada, pero le cree todo lo dicho de una carta mal escrita, reiterativa y demasiado larga. Capaz que no sabe que el que firma es representante de los verdaderos dueños de la empresa, españoles ellos, que se sirven del testaferro local para sus andanzas en estos pagos. Pero él no conoce a nadie. Seguramente no conoció a nadie español en sus 5 años en la Embajada de España, cobrando favores personales que al igual que a otros, con dinero del Estado, un ex presidente cumplió con sus compromisos sociales.

¡Por favor, doctor Tarigo! no sea tan cínico ni sea tan soberbio de creer que el pueblo de su país está formado por idiotas útiles que usted puede engañar y conducir, cumpliendo con sus apetitos personales de dudosa moralidad.

No hay polémica posible, ni firma, si el director de LA REPUBLICA quiere publicar esta carta, allá él, si no que quede informado y vea qué hacer con este caso de corrupción disimulado, pero no oculto.

Chau.

 

El abogado de Sergio Martínez, Boris Igelka, explica la resolución de un trámite ante el BSE por

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

De mi mayor consideración:

Me dirijo a usted con relación a lo publicado en el ejemplar de vuestro diario del día 26 de dicie
mbre de 2000, concretamente en las páginas 1 y 3, en las que comentando una situación relativa al Banco de Seguros del Estado, se hace alusión a mi persona y a la actuación profesional llevada a cabo en mi calidad de abogado en representación del señor Sergio Daniel Martínez Alzuri.

De la lectura de los artículos publicados se desprende con meridiana claridad que la información que les fuera proporcionada resulta contraria a la verdad, y quien así lo haya hecho se ha valido de la buena fe de vuestra redacción, aprovechando de su circulación; vaya uno a saber con qué fines, los que obviamente no comulgan con la realidad.

No obstante, para su conocimiento y al solo efecto de evitar que se utilicen indebidamente nombres y situaciones, realizó las siguientes puntualizaciones.

Primero, es cierto que intervine en representación del señor Sergio Martínez ante el Banco de Seguros del Estado en la tramitación del Siniestro Nº 21910/98, y que dicha actuación comenzó en el mes de abril o mayo de 1999, o sea mucho tiempo después de ocurrido el hurto de la camioneta de mi cliente.

Segundo, que tal representación fue ejercida por estar el señor Sergio Martínez radicado en La Coruña, España.

Tercero, que cuando inicié mi participación profesional, el Banco de Seguros del Estado había ofrecido pagar por el siniestro la suma de U$S 39.060,00; entendiendo mi cliente –en función de los precios de reposición y del costo original del vehículo– que el valor fijado por la aseguradora no se acompasaba con la realidad. En tal sentido, el 28 de mayo de 1999 presenté la solicitud de «reconsideración», a la que acompañé copia de las facturas extendidas oportunamente al señor Martínez por la firma concesionaria Chrysler de Argentina «Trotter SA» que documentan: la Nº 055 la compra del vehículo cuyo precio fue de U$S 47.500.00; y la Nº 0123 la compra de los accesorios que se incorporaron al automotor por la suma de U$S 6.716,69.

Cuarto, que recién en el mes de agosto de 1999 se expidió el Banco en los siguientes términos: «19/8/99: Visto el informe precedente, notifíquese urgente al abogado del asegurado que se mantiene el importe de U$S 39.000,00 como valor de indemnización al tipo de cambio del día de hoy. Decrétese el pago, rehabilitando el contrato y páguese descontando los montos pendientes. Firma contadora Graciela Vidal Castro. Dpto. de Reclamaciones de Automóviles».

Quinto, que enterado el señor Sergio Martínez de la propuesta del Banco de Seguros del Estado así como de las actuaciones que corresponderían procesar en caso de rechazarla, se resolvió por razones de tiempo aceptarla. En tal sentido y de acuerdo a las instrucciones recibidas, el 26 de agosto de 1999, o sea una semana después, comuniqué la aceptación del monto propuesto como indemnización, en los términos que luce la nota cuya copia acompaño al presente.

Sexto, a diferencia de otros siniestros, en el caso concreto se exigió para cobrar que se constituyera una garantía que afianzara las obligaciones del asegurado para el caso de que se recuperara el vehículo hurtado; lo que también se hizo.

Séptimo, finalmente el padre del señor Sergio Martínez procedió en el mes de setiembre u octubre, una vez finalizada la calificación de la fianza por parte de los servicios notariales del Banco, al cobro del siniestro previa deducción del precio de la póliza y demás gastos que obran en el expediente.

Que sin perjuicio de lo aquí expuesto, no tenemos objeciones en que vuestro diario o quien fuere, solicite el expediente y verifique la fidelidad de lo narrado, relevando en cuanto a nuestra parte del eventual secreto administrativo o bancario que pudiera existir sobre este documento.

Además, cabe resaltar que si bien tengo mi Estudio Jurídico en el mismo inmueble que el doctor Jorge Dotta, éste no tiene participación alguna ni directa ni indirecta en las actuaciones ni en los resultados de mis asuntos. Es más, en ningún momento el doctor Dotta a pesar de la proximidad física de nuestros despachos, ha participado en la tramitación de este asunto; lo que por otra parte se desprende del resultado de la indemnización y de las garantías que se debieron constituir.

Asimismo, corresponde precisar que durante mi gestión nunca se planteó por parte del Banco de Seguros del Estado no pagar el siniestro, lo único que estuvo en discusión fue el precio que correspondía fijar en razón de las depreciaciones que se suceden entre los vehículos cero kilómetro y los usados. Tampoco conocí ni traté al nombrado señor Mariño.

Ergo, el Banco de Seguros del Estado pagó en definitiva una suma de dinero que a su criterio entendió era la que correspondía de acuerdo a lo asesorado por los funcionarios de la Institución; y ésta fue aceptada por mi cliente; poniéndose punto final al asunto hace ya más de un año a la fecha. No se entienden entonces los motivos por los que se intenta involucrar a terceros con un hecho que se tramitó y culminó en forma enteramente normal, donde el Banco de Seguros del Estado se tomó el tiempo suficiente para resolver (más de un año de ocurrido el hurto), y todavía tiene garantías que avalan cualquier circunstancia derivada del recupero del vehículo. En fin.

Antes de finalizar también informo que con relación a lo publicado por Posdata, es falso que el señor Martínez dejara el vehículo en el aeropuerto para regresar dos años después.

Sin más saluda a usted y solicita, ejerciendo el derecho de respuesta, que se publique la presente.

Dr. Boris Igelka – CI 1.173.841-8

PD: Se adjuntan copias de los escritos presentados al Banco de Seguros del Estado con fecha 28 de mayo y 26 de agosto de 1999.

Se envían copias de la presente a los diarios «El País» y «El Observador» por ser quienes también trataron el tema, de acuerdo a mi conocimiento.

 

«Alberto y Mirtha sí pagan»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Punto número uno: no nos consideramos casa de salud sino Residencial de Ancianos para la 3ª edad.

En respuesta a nuestro «Lector preocupado» y a quienes lo encubren, no sólo se esconde no dando su nombre sino que agrede nuestra firma y nuestra institución verbalmente y gratuitamente no presentando pruebas, sírvase saber que nuestros empleados reciben sus aportes de sueldo nunca pasados los diez díaz de mes, «no pagamos miserias», «no brindamos atención medianamente adecuada», «brindamos atención personalizada y calidad de vida a nuestros pacientes», «tenemos habilitación ante el Ministerio de Salud Pública Nº 2091″.

No ignoramos ningún tipo de denuncia ante el Banco de Previsión Social porque no tenemos ningún tipo de denuncia.

No tenemos ningún tipo de acomodo político ante ninguna entidad del Estado.

Nunca creamos angustia de ningún tipo a nivel del personal pertinente, puesto que nuestro personal cobra llegada la fecha, «nunca dejamos a ninguno sin cobrar».

¡Todo razonamiento cabe ante la duda de pedir vale!

No consideramos pagos miserables nuestros sueldos.

Informamos por medio de este matutino que «nunca pagamos salteado» a ningún empleado sabiendo y entendiendo que la penuria económica alcanza a nivel nacional.

Desde ya muchas gracias. Saluda atentamente.

Alberto y Mirtha

 

Cambio de recorrido afecta a pasajeros

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Me comunico a través de este medio para solicitarle a usted en lo posible que publique la inquietud de los pasajeros de la Compañía Cita (Montevide
o-Florida).

A partir del mes de octubre de este año según disposición de la IMM, la empresa se vio en la necesidad de cambiar el recorrido habitual (que es entrando y saliendo por Agraciada).

Habiendo una gran disconformidad de los pasajeros porque se llega más tarde y se sale más tarde de la ciudad debido a que se tiene que entrar y salir por Bulevar Artigas y habiendo de por medio más de veinte semáforos, lo que implica por un lado la pérdida de tiempo ya que una de las paradas claves del recorrido anterior era en el Palacio Legislativo, dejando allí más de 20 personas por turno siendo empleadas de: AFE, UTE, Palacio Legislativo, Frigorífico Fernández, Prohin, ANP, estudiantes de la Facultad de Medicina, Química, IPA y otras.

Aparte de lo expuesto está el problema del consumo del boleto urbano, más la tasa de embarque de Tres Cruces. Esto significa alrededor de $ 119 por día, dependiendo del pasajero.

El cambio solo beneficia a la Intendencia de Montevideo, llegando a lucrar con más de 300 personas por día, porque nos vemos obligados a tomar Cutcsa. Los mismos pasajeros enviaron cartas firmadas a la IMM para hallar una solución y en ningún momento se obtuvo respuesta alguna.

Somos todos gente obrera y estudiantes y pedimos por favor que se vuelva al recorrido anterior.

Alejandra Rossini – CI 3.492.551-3

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