Cuando los elefantes vienen molestando
En la columna del pasado domingo, había empezado a ocuparme de la invariabilidad de los adverbios, y le recordaba al lector desmemoriado que sirven para agregar algún elemento a los verbos, a los adjetivos o a otro adverbio. Los hay de diverso tipo: de tiempo (ayer), de modo (lentamente), de lugar (aquí), de cantidad (mucho). Así decimos Llegaron ayer; Caminaba lentamente; Aquí no se rinde nadie; Comimos mucho.
En estos ejemplos, los diferentes adverbios están agregando algo a los verbos. Pero veamos cómo pueden también acompañar a un adjetivo: Lo que dijo es totalmente cierto; Es demasiado lindo para ser cierto. Y a otro adverbio: El almacén quedaba muy cerca.
Hasta aquí, ninguna dificultad aparece. Los líos empiezan con ciertas palabras que pueden funcionar ora como adverbios, ora como adjetivos; es el caso de, por ejemplo, mucho, poco, demasiado y otras que suelen enfrentarnos a terribles dilemas. Cuando decimos Tomó mucho vino, parece obvio hacer notar que mucho funciona como adjetivo y que por tanto habrá de concordar con el sustantivo al que determina, puesto que si en vez de vino fuera ginebra, diríamos Tomó mucha ginebra, ¿no está de acuerdo? Del mismo modo, diremos Leyó pocos libros; Te lo dije demasiadas veces. En cambio, estas mismas palabras permanecerán invariables si cumplen la función de adverbios, tal como ocurre en los ejemplos siguientes: Son cosas demasiado importantes para dejarlas en manos de irresponsables; Son temas que revisten mucho mayor trascendencia; Personas muy poco solidarias. Como puede advertirse, funcionan como complementos de los adjetivos importantes, mayor y solidarias. Es aquí cuando aparecen los problemas, pues hay una tendencia a mantener la concordancia como cuando funcionan como adjetivos. Es lo que ocurre con la palabra medio, polifuncional, si las hay. Puede ser sustantivo: El fin no justifica los medios; puede también ser adjetivo (y corresponde hacer la concordancia con el sustantivo): Medio litro de agua (¿vio que no hablo sólo de bebidas alcohólicas?), Media manzana; y finalmente, puede ser adverbio, con el sentido de un poco o en parte: Ando medio jodido; Están medio locas. En este último caso, se comporta como un adverbio legítimo y se mantiene invariable, por lo que resulta incorrecto decir media loca, expresión que no significaría otra cosa que la mitad de una loca.
–Por eso decimos un elefante molesta a mucha gente, dos elefantes molestan mucho más. Y cuando tenga una duda, ya sabe: piense si es un adjetivo o un adverbio.
–Mire, Mendieta: yo siempre digo: ante la duda, ausente; así que agarro y me voy.
–¡Qué lo parió!
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