Insultos que descalifican
Entre ellos se destaca una extensa nota remitida públicamente por parodistas Cyranos donde entre otras aseveraciones negativas al fallo, se acusa frontalmente a uno de los jurados por considerar su actuación deliberada en su contra haciéndolo responsable directo de la eliminación. Por encima de cualquier otra consideración, es innegable que la eliminación a participar del carnaval que estas pruebas determinan es cuando menos, una consecuencia discutible y cruel cuando de divertimento se trata, en una fiesta de raigambre inminentemente popular.
De todas formas y hasta tanto no se pueda conjugar armónicamente lo artístico y lo popular, con lo profesional que esta fiesta también comporta en sus manifestaciones, tales como el concurso de agrupaciones o la actuación remunerada en los escenarios, éste parecería ser el único método idóneo para establecer una mínima selección de los espectáculos, para los cuales el público abona entrada. No dejemos de tomar en cuenta que los conjuntos que se presentan a estas pruebas salvo muy contadas excepciones, aspiran a competir en el concurso y participar en los escenarios, en actuaciones para las cuales establecen una tarifa y efectivizan contratos, durante el transcurso del carnaval.
Es decir, en buen romance que, salvada la cuota de «romántica carnavalera», de simplemente estar para divertirnos y divertir, todos y con legítimo derecho, pretenden una buena ubicación en el certamen y un buen número de contratos que cuando menos cubran costos y si se puede dejen ganancias.
Todo fallo y aún más cuando de eventos artísticos se trata dejan dudas y están sujetos a la polémica, de la que muchas veces participamos tanto en el acuerdo como en la discrepancia. Es por ello que no nos asombra ni nos molesta, es más, lo consideramos natural y válido, que estas discrepancias cuando existen se manifiesten. A lo que no nos afiliaremos jamás es a la diatriba, a la amenaza, al insulto soez, mal intencionado, que procura descalificar o al rival de turno o transformar en enemigo a aquel que juzgó la actuación.
Lamentablemente esto también aconteció en esta oportunidad, cuando el conocido y respetado actor carnavalero, excelente como actor y mejor como persona Carlos Nípoli, es insultado anónimamente a través del teléfono, dejando groseros mensajes y acusándolo de parcialidad por el fallo emitido.
Esta actitud, adoptada por los anónimos mensajeros en nombre de parodistas Cyranos, sólo contribuye lamentablemente, en este caso sí, a descalificar la propia recusación, cuando menos, hasta que se opere alguna aclaración al respecto por parte de sus responsables. Por otra parte, seguramente y de acuerdo a trascendidos, tomará cartas en el asunto Daecpu, en definitiva la gremial que reúne a los carnavaleros y a la cual están afiliados tanto la dirección de Cyranos como Carlos Nípoli. Nos negamos a tolerar estas actitudes aduciendo «calenturas» del momento o impulsos juveniles mal balanceados. Esta posición personal nace precisamente de ser muy respetuosos de la razón que en definitiva debe gobernar las pasiones y de la juventud a la que insultaría gratuitamente aceptando que por ser jóvenes se es incapaz de actuar racional y equilibradamente.
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