Más uruguayos que extranjeros en Punta
Un caudal importante de uruguayos marcó el paso de este fin de semana navideño en Punta del Este. Argentinos y brasileños dividieron honores en un porcentaje menor al de temoradas anteriores. Las fiestas transcurrieron de manera más serena que en otras ocasiones.
En rigor, estos dos días navideños podrían llegar a determinar la tendencia de la temporada estival 2000 – 2001 en esta ciudad balnearia acicateada por temperaturas que superan los treinta grados centígrados.
Tendencia que, de algún modo, se había expandido en el pasado feriado largo del 12 de octubre: esto es, picos altos de visitantes durante los fines de semana con una capacidad de gasto medida o en todo caso cuidada, sin llegar a despilfarros mayores y optando particularmente por el universo hotelero en desmedro del sector inmobiliario que a esta altura, y según importantes voceros, han tocado fondo en materia de alquileres.
Para enero la renta esencialmente de casas o chalés se redujo prácticamente un 50% en relación a la temporada anterior, pese a todos los esfuerzos y las financiaciones que se dispusieron.
Febrero ni se asoma a la concreción de alquileres. «Estamos quedando fuera del mercado», señaló un operador inmobiliario con evidente susceptibilidad ante una realidad que rompe los ojos y que ha despotencializado al sector y sin niveles concretos de competitividad, algo que podría de algún modo señalarse para la oferta global puntaesteña. Otro operador inmobiliario de alto rango, como Luis Sader, manifestó en forma inapelable: «Estamos viviendo la peor crisis que yo conozca desde que trabajo en el sector».
Lo cierto es que, una vez más, parecería estar repitiéndose la película del verano anterior: mercados regionales y paquetes turísticos más atractivos de la costa brasileña se están devorando a turistas que se ven hartamente seducidos por los beneficios.
La estructura competitiva no puede con el resto de los mercados, pese al esfuerzo de los operadores privados y del factible apoyo de los sectores oficiales.
Por tales razones es que, tanto el intendente de Maldonado, Enrique Antía, como el ministro de Turismo, Alfonso Varela, han venido insistiendo en todos los medios de comunicación locales en que se deben bajar los precios en todos los niveles de operatividad. Con tal solicitud se cancela definitivamente aquella idea del Punta del Este «VIP» y superexclusivo.
Por otra parte, está bien que se solicite a los comerciantes que bajen los precios de sus productos –y muchos de ellos lo han practicado, según hemos podido constatar–, pero el asunto reside en que la competitividad interna también es desigual.
Un ejemplo: un refresco de dos litros en un hipermercado llega a los treinta pesos, mientras que en un mercadito cuesta cuarenta pesos. La relación de precios, en todos los productos, es directamente proporcional.
La otra preocupación es la seguridad y los narcos, de modo que hay más de mil efectivos policiales locales y provenientes del Interior del país para que los turistas transcurran tranquilos y sin problemas, ya que el aumento de robos ha sido importante en los últimos meses e incluso en el anterior verano. En autos, motos, bicicleta, el turista podrá cruzarse con agentes policiales para todos los gustos y se sentirá más que cuidado, aparentemente. Además, Policía Caminera redobló esfuerzos para estar en fase preventiva tanto en la ruta como en áreas urbanas con automóviles, radares y asistencia de helicópteros.
Navidad serena
El 24 fue un día espléndidamente playero. Por la tarde, la mayoría de los uruguayos inundó los hipermercados y los que pudieron reservaron mesas en sitios elegantísimos, como el Hotel San Rafael, que otorgó una velada refinada, de claro tono familiar y con apoyo musical y agite después de los brindis de medianoche. Pero, más allá del ruido natural de los jóvenes que dispararon hacia sitios nocturnos como La Morocha, El Viejo Jack, Moby Dick o La Plage, entre otros, el arribo de la Navidad 2000 fue más bien un gesto de serenidad y sin mayores turbulencias y más familiar que nunca, tal vez porque la chisporroteante farándula porteña aparecerá en el firmamento esteño para fin de año o bien para los primeros días del nuevo siglo.
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