Emigrantes uruguayos cuentan en Internet sus alegrías y decepciones
Colonia
Las tres oficinas de identificación civil existentes en el departamento llevaban realizados hasta el 12 de diciembre pasado un total de 1.103 trámites para la concreción del pasaporte, según se desprende de los certificados de antecedentes judiciales para trámites de pasaporte brindados por la Jefatura de Policía.
El pico más alto de tramitación de documentos para irse del país se dio en el mes de octubre, cuando un total de 144 personas comenzaron los trámites pertinentes, en tanto que el mes de menor movimiento fue enero, con 28 trámites.
A lo largo del año, la capital departamental fue la ciudad en la que más trámite para pasaporte se realizaron con un total de 666 durante todo el año, un pico de 88 en octubre y un mínimo de 17 en enero. En Nueva Helvecia se tramitaron 256 documentos con un pico de 38 y un mínimo de 9 inicios de trámites, en tanto que para tramitar el pasaporte en la oficina de Carmelo se expidieron 181 certificados durante el año con un mínimo de 21 en enero y un máximo de 26 también en el mes de octubre.
No te olvidés del pago…
Creada por un uruguayo, «Redota.com» es un sitio en internet donde abundan testimonios de uruguayos que ahora viven lejos de su tierra. «Luego de estar más tres años fuera del Uruguay y de haber pasado por el proceso de adaptación, desde los primeros días de desorientación hasta empezar a entender cómo se compone y funciona esta sociedad donde nos tocó (o elegimos vivir), hemos pasado por varias etapas en lo que refiere al sentimiento de desarraigo del Uruguay. Llega un momento donde uno se empieza a sentir parte del lugar donde vive, pero sin poder creérselo del todo. La uruguayez es algo siempre presente, por lo menos en mi caso. Ahí fue cuando se me ocurrió que sería interesante y constructivo compartir estos sentimientos con gente en situación similar: Esta es la razón inicial de redota.com», cuenta Carlos Velásquez.
De esa página escogimos algunos comentarios de uruguayos que optaron por abandonar su tierra. Darío Caballero tiene 22 años, es soltero y salió de Villa Dolores el 13 junio de este año, derechito a California, en Estados Unidos, y ante la pregunta sobre qué consejo daría al que está pensando en emigrar afirma: «Le diría que va a vivir mejor pero las comodidades y el confort no pagan la falta de la familia y los amigos. El que tiene eso en Uruguay le aconsejo que no se venga porque ya lo tiene todo en la vida».
Daniel Olazábal tiene 32 años y salió desde el Parque Rodó con destino a New Jersey en agosto de 1996 junto a su esposa, quien recientemente tuvo su primer hijo en Norteamérica .
«Le diría a los compatriotas que no escuchen a los que están en el exterior, que hagan su propia valoración de las posibilidades que tendría dentro y fuera del país y con base en eso tomen su decisión. Que pongan en la balanza todo lo que va a perder y del otro lado las posiblidades reales de cumplir sus objetivos, que se informe y tenga todas las cartas sobre su mano al momento de tomar la decisión, que no lo haga como una acción desesperada».
Cristina Griego tiene 43 años, es casada y se fue del país el 23 de enero de 1997 junto a su esposo y sus cuatro hijas. Escribió en la página en internet que le «fascinaría regresar, pero la diferencia económica de los países hace que sea prácticamente imposible». Aconseja: «Si van a venir a EEUU, que lo piensen bien, y que se asesoren antes de hacerlo, y que busquen conocidos en el exterior, porque así es más fácil».
Leonardo Moreira vive en Nueva York pero es oriundo de Pocitos. Se fue a EEUU hace apenas dos meses: «Los últimos meses en Uruguay fueron horribles para variar, estudié 3 años en la Facultad de Derecho y no conseguía trabajo. Me vine a seguir estudiando y conseguir empleo». Ya instalado en el país del norte recomienda a los que se quieren ir «que ni lo duden, que salgan de ahí urgente. Estas salidas masivas del Uruguay se deben a los descuidos del gobierno, que no hace nada por salvar al país y todavía se llenan la boca diciendo que no van a apoyar a uruguayos en el exterior. Y se olvidan de todo el dinero que entra a Uruguay proveniente de este país, que envían los uruguayos para allá. La verdad no tienen ni un rastro de vergüenza. Yo hoy no invertiría en mi país ni loco. Si nunca me dio nada, al contrario lo que hicieron es sacarme y sacarme», afirma.
Con 34 años, Carlos Alfonso Domínguez Durán, tampoco lo amilanó el hecho de irse del país: «Salí de Uruguay el 2 de octubre de 2000. Aún estoy en el período de adaptación y estoy intentando conseguir un buen trabajo para poder obtener los documentos y así poder ayudar a mi familia que quedó en Uruguay». Cuenta sobre los últimos años en el país que » fueron desastrosos, y la cosa estaba cada vez peor. Yo hacía mas de un año que estaba sin trabajo y como forma de subsistir había colocado un puesto en la feria. Pero últimamente no se vendía nada. Me vine aquí por la gran desesperación de no poder conseguir trabajo, por estar cada vez más endeudado y escuchar sobre la gran cantidad de gente que se estaba yendo y que por lo menos podían trabajar».
Finalmente Carlos Daniel García Bravo, de 38 años, que vive actualmente en la ciudad de Vigo (España), adonde llegó desde Las Piedras con su mujer y dos hijos, señaló que se fue el día que llegó el Papa a Montevideo en marzo del 87. «Mis últimos años en Uruguay fueron muy ilusionantes hasta las elecciones del 94, y muy decepcionantes a partir de ahí». Afirmó: «Podría volver al país pero tanto mi familia como yo entendemos que hoy por hoy preferimos criar a nuestros hijos en una sociedad más segura». Aconseja a los que se quieren ir de Uruguay que «si están convencidos que van a portarse bien y a laburar más de lo que nunca lo hizo allá, que emigre, que tiene muchas posibilidades de triunfar». Por último desde Italia una uruguaya radicada escribió «Algunos de nosotros hemos salido de Uruguay, pero el Uruguay nunca saldrá de nosotros».
Compartí tu opinión con toda la comunidad