La lengua no es de trapo

Curiosas maneras de valorar

valorada positivamente la flexibilidad de horarios». (Semanario Búsqueda, 14/12/00).

Me pregunto muchas veces al leer enunciados como el que sirve de ejemplo a esta columna (no me diga que nunca vio u oyó el verbo valorar en oraciones similares a esa), cómo habría que arreglárselas para hacer una valoración negativa de alguna cosa o persona.

En efecto, si –como bien señala el diccionario elaborado por los popes realhispanoacadémicos– el verbo valorar significa –además de señalar el precio de una cosa y aumentar el valor de una cosaapreciar el valor o mérito de algo o de alguien, valorizar, no se comprende bien cómo podría acompañarse este verbo del adverbio negativamente.

Y si estamos de acuerdo en que ello implica una flagrante contradicción (algo así como intentar imaginar un prisma cilíndrico), habremos de concluir que la expresión usada por el columnista buscador es ni más ni menos que un soberano pleonasmo. Cuando alguien valora algo, siempre lo hace en forma positiva, carácter que se halla implícito en el concepto expresado por el vocablo. De manera pues que valorar algo (o a alguien) positivamente es de una redundancia casi pleonásmica (o un pleonasmo redundante, como usted prefiera), algo así como hablar de un cuadrado de ángulos rectos.

Tal vez el parentesco fónico con evaluar sea el responsable de este disparate tan recurrente en la prensa. Cuántas veces habremos leído enunciados como estos: «Si no cambiamos el rumbo, el país se desbarranca», valoró el dirigente gremial, donde parece claro que lo que se quiso decir es que el dirigente gremial evaluó, vaticinó, estimó, o cualquier otro verbo menos valorar, porque el dirigente gremial no dio valor a cosa ni a persona alguna; se limitó a emitir una opinión sobre la situación del país.

Reservemos entonces el verbo valorar para los casos en que realmente se trata de valorizar, de dar valor a algo. En ese sentido, podemos decir, por ejemplo, Arana valoró la disposición al diálogo de Adeom; o también: La opinión pública valoró que la Policía haya resuelto el crimen. Se puede valorar mucho, poco, demasiado o nada, pero nunca andar agregando positivamente o negativamente.

El enunciado que sirve de ejemplo debería haberse escrito como sigue: «También es juzgada positivamente la flexibilidad de horarios», o «También es valorada la flexibilidad de horarios».

–Lo que yo siempre valoré es su disposición a mandar la vuelta.

–¡Qué lo parió!

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