Tren de la Costa privado con 90 años de concesión
Antes de fin de año, el consorcio AD Tranz presentaría a AFE su proyecto para la instalación del tren de la Costa, que uniría al balneario canario de El Pinar con la terminal de Tres Cruces en Montevideo. Desde allí habría una conexión subterránea hasta la Plaza Independencia.
El presidente del ente ferroviario, Víctor Lissidini adelantó que según la información que obra en su poder, la propuesta no exige erogación del país, porque es financiada por los capitales privados. De todos modos, el consorcio reclamaría una concesión de 90 años para que el proyecto sea redituable.
Lissidini comentó que la empresa considera que el proyecto «es viable sin subsidio estatal», pero con una concesión de 90 años a los efectos de recuperar el capital invertido. La estimación de costos ronda los U$S 400 millones.
La presentación de las propuestas de las empresas incluye un proyecto de impacto ambiental y otras variables no menos relevantes. Asimismo, AD Tranz tendría un porcentaje del 15% de margen de preferencia ante sus competidores en la licitación que está previsto por ley, en caso de presentar primero su idea.
LA REPUBLICA dialogó telefónicamente con el representante de AD Tranz en Uruguay, Jorge Glumcher, quien informó que se debió cancelar la llegada de representantes del consorcio a Montevideo por la huelga de los controladores aéreos, lo que seguramente impedirá presentar el anteproyecto a tiempo.
El empresario sostuvo que la empresa estaba interesada en conocer la posición del gobierno uruguayo sobre algunos aspectos del proyecto, en directa referencia a la posible concesión de espacios de propiedad municipal o estatal, como forma de que la inversión se torne redituable.
«El tren sobre ruedas que se mantiene sobre la base de un ticket que ronda el dólar y medio no es rentable en ninguna parte del mundo, si no lo subsidia el Estado, comentó el representante del concorcio nacido de fusión de capitales alemanes y estadounidenses. No obstante, añadió que es posible buscar otras alternativas al subsidio, como concesiones de espacios de propiedad estatal para ser usuados como estacionamiento, publicidad o cadenas de tiendas en las estaciones. Jorge Glumcher no se aventuró a estimar costos. No obstante, recalcó que todo depende de las características del proyecto, afirmando que inicialmente se puede operar con máquinas diesel de última generación y luego reemplazarlas por unidades eléctricas, que demandan una erogación muy importante.
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