Pobreza infantil trepó del 38,1% al 46,5% en el gobierno de Sanguinetti

La inocencia robada

Por su parte, la tasa de mortalidad infantil, también en el período comprendido entre los 0 y los 5 años, se sitúa en 17 por mil. El índice más bajo corresponde al departamento de Flores, con 9.5 por mil, mientras que Rivera se encuentra en el extremo opuesto con un 28.2% por mil.

A nivel mundial, la violencia en todas sus formas, incluyendo naturalmente la miseria, se sigue abatiendo sobre los menores, con 11 millones de niños fallecidos antes de los cinco años durante el año pasado.

El documento fue presentado ayer en el hotel Radisson Victoria Plaza, en un acto que contó con la presencia de la representante delegada de Unicef en Uruguay, Sonia Eljach, el embajador nacional de la organización, Enzo Francescoli, y el director general de Salud, Eduardo Touyá.

 

Creció la pobreza

El informe, referido especialmente a la primera infancia, señala que en Uruguay el índice de pobreza en niños de hasta cinco años se ha incrementado en los últimos años. En 1994 el porcentaje de menores que nacieron en hogares situados por debajo de la línea de pobreza alcanzó el índice más bajo desde la restauración democrática, con un 38.1%. Cinco años después, concidiendo con la segunda presidencia de Julio María Sanguinetti, la cifra se ubica muy cerca del 50%.

En nuestro país hay actualmente 226.729 niños de entre 0 y 3 años y se estima que, anualmente, se producen 58.000 nacimientos. En 1995 la población de hasta 4 años representaba el 8.7% de la población total, mientras que para el presente año las proyecciones indican que será del 8.5%.

Según estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la cantidad de niños en el Uruguay continuará disminuyendo en los próximos años. De mantenerse la tendencia actual, en 2005 la población de hasta cuatro año representará el 8.1% del total y en 2015 el 7.5%.

La tasa de mortalidad infantil en menores de un año fue de 14.5 por mil durante 1999, según los datos recabados por el organismo internacional, cifra ostensiblemente menor si se compara con 1960, donde era de 48 por mil.

En Brasil, la tasa de mortalidad entre cero y doce meses es de 34 por mil, mientras que en Argentina es de 19 por mil.

 

Desigualdad

En otro orden, el minucioso estudio establece que el embarazo precoz, la pobreza, la falta de equidad y de posibilidades de acceder a servicios sociales básicos, representan los principales generadores de esta situación, sostuvo Sonia Eljach.

La tasa de mortalidad posneonatal, es decir niños que mueren entre la quinta semana y el primer año de vida, en 1997 era de 9.7 por mil en los hospitales de Salud Pública, mientras que en la salud privada alcanzó al 2.9 por mil.

Esto significa que la posiblidad de muerte es tres veces mayor en aquellos que se atienden en Salud pública, «lo cual constituye un evidente indicador de desigualdad e inequidad con relación a la calidad de los servicios que reciben los niños de distintos segmentos económicos», expresa el documento.

Dentro de la franja etaria comprendida hasta los 13 años, el 3.6% no tiene cobertura de salud, el 36.6% tiene acceso a la salud privada y un 49% se atiende en centros estatales.

Por su parte, el porcentaje de niños menores de dos años que presentan algún grado de desnutrición en 1990 era del 24.41%, mientras que en 1997 descendió al 17.92%.

En materia de educación, el 57.5% de los niños de tres años que viven en Montevideo no asisten a centros educativos, mientras que en el interior del país la cifra se eleva al 73.9%.

Por su parte, Enzo Francescoli hizo referencia a la necesidad de ‘aggiornar’ las normativa vigente para proteger a los más débiles.

«Hay cifras que sorprenden y asustan, por eso es que desde hace cinco años venimos pidiéndole al Estado que actualice el Código del Niño. También la sociedad en su conjunto debe tomar conciencia de esta problemática. La violencia contra el niño, dentro y fuera de los hogares, es una de nuestras principales preocupaciones», sostuvo el ex futbolista celeste.

 

Violencia y pobreza

Durante el año pasado, 11 millones de niños fallecieron en todo el mundo a consecuencia de situaciones de extrema pobreza, conflictos bélicos o enfermedades epidémicas, por lo que Unicef considera que el factor principal en la prevención y quiebre de este ciclo es la intervención preventiva en la primera infancia, es decir en el período comprendido entre 0 y 3 años de vida.

«La falta de equidad dentro de cualquier país perturba el equilibrio entre distintos países: los niños pobres, desnutridos y con salud deficiente redundan en Estados pobres.

Cuando los niños no reciben lo que se les debe, los países pierden también sus oportunidades».

De hecho, cuatro de cada diez niños nacidos en países en desarrollo, vivirán en situación de extrema pobreza. Esta situación define todos los aspectos de la existencia del menor: desnutrición, necesidades básicas insatisfechas y la imposibilidad de acceder a un sistema educativo y de salud adecuado representan las puntas del iceberg.

«La pobreza es una de las causas principales de millones de defunciones susceptibles de prevención y la razón por la cual los niños están desnutridos, no asisten a la escuela o son víctimas de malos tratos o explotación laboral», expresa el informe.

También se indica que las repercusiones profundas de la pobreza sobre el derecho de un niño de corta edad a la supervivencia y el bienestar físico tiene su paralelo en los efectos de la pobreza sobre los derechos del niño al desarrollo psicológico, emocional y espiritual.

La violencia representa otro de los jinetes de este Apocalipsis posmoderno: en el decenio pasado, 2 millones de niños murieron como consecuencia de las guerras, 6 millones resultaron gravemente heridos y 12 millones quedaron sin hogar. Según estimaciones, entre un 80% y 90% de quienes mueren o resultan heridos en los conflictos son civiles y, en su mayoría, niños y mujeres.

«El hambre, la enfermedad y la ignorancia –señala el informe– nunca han sido una base de desarrollo económico sostenido de la democracia o del respeto a los derechos humanos».

«Cuando se ofrece a todos los niños un buen comienzo de vida, se les ayuda a desbrozar el camino que conduce al desarrollo humano».

«Se necesita de un renovado compromiso en pro de los derechos del niño y la valentía de hacer lo necesario para cortar los lazos que atan a generaciones enteras a la miseria».

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