Discapacitado se siente "estafado"
Denunció que hay miles de personas en esta situación «que no tienen acceso al trabajo y que el BPS les niega una jubilación».
Ernesto Picó comenzó a trabajar a los quince años y lo hizo durante 27, por los que aportó al organismo previsional por ese período. Hace unos años, a raíz de una enfermedad de origen laboral, comenzó a padecer problemas auditivos, motivo por el cual el Banco de Seguros del Estado (BSE) le decretó una incapacidad física, otorgándole una renta vitalicia.
Ese subsidio fue aumentado en 1997, cuando Picó se volvió a presentar al BSE, luego de un accidente laboral que le provocó una fractura de cadera.
En ese momento y ante la imposibiliadad de continuar trabajando, Picó solicitó al BPS un subsidio, que le fue otorgado en forma transitoria por tres años. Seis meses antes del vencimiento del beneficio, tal como lo prevé la ley, el ex trabajador se presentó ante el organismo previsional para solicitar el subsidio definitivo, munido de un pormenorizado chequeo realizado por una junta médica particular y avalado por un médico del Banco de Seguros.
El diagnóstico establecía su discapacidad en un 66 baremos, porcentaje mínimo requerido por el Banco de Previsión Social para otorgar la jubilación por incapacidad.
Picó narró a LA REPUBLICA que luego de presentar estos estudios fue citado por la junta médica, integrada por dos médicos del BPS y dos de las AFAPs, que le realizó una serie de chequeos y exámenes, algunos de los cuales consideró «poco serios».
«Meses después de presentar la solicitud y cuando ya hacía dos meses que había dejado de percibir el subsidio transitorio, se me informó que no se me otorgaba la jubilación porque seguía manteniendo un 50% de discapacidad, porcentaje no suficiente para acceder a la jubilación», explicó.
En ese momento se le informó que tenía diez días hábiles para presentar más incapacidades que le permitieran alcanzar el porcentaje requerido. Picó, que a esa altura había tenido que borrarse de su mutualista porque al dejar de percibir el subsidio transitorio «no podía pagar», manifestó sentirse «estafado».
Dijo que a raíz de esta decisión del BPS, intentó autoeliminarse debido a que su sistema nervioso «no coordina». A raíz de esta situación fue medicado para evitar que se repitiera el intento de suicidio.
«No le estoy pidiendo limosna al BPS. Trabajé 27 años y los aporté todos al organismo. No puedo seguir trabajando porque mi discapacidad me lo impide y sólo quiero que me den lo que me corresponde», expresó.
Dijo que cuando se le otorgó el subsidio transitorio padecía dos discapacidades –auditiva y de cadera– y que al momento de solicitar la jubilación definitiva, ambas enfermedades se habían agravado y presentaba dos discapacidades más. «Ahora me dicen que tengo 10 días para presentar nuevas pruebas. Yo no sé si lo que quieren es que me corte un brazo para poder acceder a una jubilación», precisó.
Picó señaló que este tipo de «arbitrariedades» es padecida por miles de discapacitados, considerando ser víctima de «una discriminación que nos hacen a los discapacitados de parte de un organismo oficial».
Asimismo, calificó como lamentable el hecho de que «haya legisladores que no saben lo que es un baremo y que no sepan de dónde salieron».
Picó dijo, además, que es «interesante ver como quienes son discapacitados para la Intendencia no lo son para el BPS» y señaló que «sería buena cosa unificar criterios en este aspecto».
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