El 63% de los jóvenes capitalinos sufre desigualdad y exclusión social

El futuro en peligro

La Comisión de la Juventud de la comuna capitalina buscará profundizar los programas especiales en la periferia, como forma de minimizar la brecha social entre jóvenes residentes en las zonas urbanas socialmente más deprimidas y la franja costera, luego que un estudio realizado por el Instituto de Desarrollo Social (IDES) reveló diferencias sustanciales a nivel social y económico.

El estudio, realizado entre noviembre del 1999 y marzo de este año, señala que un 63% de la franja etaria comprendida entre 14 y 29 años vive en zonas periféricas en situación de violencia estructural.

También se analizó el factor de riesgo social en situaciones específicas, como el caso de jóvenes que no trabajan y no estudian y tampoco tienen intenciones de hacerlo y madres jóvenes solteras.

Capital social en riesgo

En este sentido, se expresa que la correlación entre riesgo social y embarazo adolescente es «notable» y «preocupante», en el caso de gravidez de madres jóvenes de nivel socioeconómico bajo.

«En estos casos, es evidente que el ‘estigma’ de ‘mujer joven’, soltera y ‘pobre’ se convierte en una peligrosa barrera social, que además pone seriamente en cuestión a la reproducción del capital social del conjunto de la sociedad montevideana», señala el documento.

Asimismo, el estudio consigna que la niñez y la juventud son las franjas etarias más vulnerables de la sociedad montevideana.

A su vez, la juventud es el grupo que presenta mayores desigualdades internas y más notorias y de mayor valor estratégico para garantizar la calidad de la reproducción del capital social y cultural, así como la equidad futura del conjunto de la estrucutura social de Montevideo.

El índice de desocupación en el cinturón periférico es del 9%, mientras que en la zona este de Montevideo se sitúa en el 4,3%.

La cobertura médica también muestra diferencias sustanciales: el 43% de los jóvenes de la periferia se atiende en centros asistenciales de Salud Pública.

En tanto, sólo un 5.7% de la zona este concurre al MSP.

En relación a la actividad juvenil, los cuadros comparativos entre ambas zonas señalan que la población ocupada o dispuesta a trabajar denominada como «Población Económicamente Activa» (PEA), entre 15 y 19 años en la periferia, es del 44.6%, mientras que en la costa este es del 28.5%, de lo que se desprende que los jóvenes de la costa tienden a postergar su ingreso al mercado laboral.

La PEA entre 20 y 24 años en la periferia es del 75.1%, mientras que en la costa este alcanza el 72.8%.

El documento señala que esta igualación responde a «procesos emancipatorios» constatados en todo el departamento y que la diferencia radica en la forma de las oportunidades y en la forma en que se ingresa al mercado laboral.

Entre 25 y 29 años, la PEA en la periferia es de 77.35% en comparación a un 89.07% en la costa este.

Esta diferencia está sustentada en que las mujeres que residen en la zona costera ingresan masivamente al mercado laboral, en tanto, las mujeres de la periferia quedan relegadas, por falta de capacitación o por problemas familiares.

Más segmentación

El director de la Comisión de la Juventud, Gonzalo Reboledo, explicó a LA REPUBLICA que el estudio tuvo como objetivo identificar en qué zonas se ubicaban los jóvenes y, en función de esto evaluar cuál era su problemática.

«En primer lugar», señaló, «se constató que Montevideo es una ciudad en procreso de segmentación.

Los barrios son más cerrados y existe menos interacción entre ellos.

La función de ruptura de esta segmentación era cumplida en otros tiempos por la escuela pública, cosa que ahora no ocurre. La gente de recursos amplios se ubica en una zona de la ciudad y la de bajos recursos en otra». A partir de las conclusiones establecidas en el documento, el objetivo de la comisión es profundizar la preparación laboral y las actividades culturales, tratando de abatir las tasas de deserción escolar.

Para ello, la Intendencia cuenta con dos modalidades de programas en el área social y cultural.

En el plano social, y a través de convenios firmados con organizaciones no gubernamentales, se busca capacitar a los jóvenes brindándoles una primera oportunidad de empleo y la experiencia necesaria para ingresar al mercado laboral.

En este sentido, se destaca el trabajo realizado por el programa «Girasoles», una experiencia conjunta de los sectores púnlico y privado, a través de fondos recaudados por concepto de alquiler del Club de Golf de Punta Carretas, para el mantenimiento de espacios verdes y plazas públicas y los «Cazabasurales», programa de erradicación de basurales capitalinos ejecutado por jóvenes del Movimiento Tacurú y El Abrojo, entre otras ONGs.

El 40% de los jóvenes que han pasado por el programa «Girasoles» han logrado una inserción laboral.

«Otro elemento de este programa es la distribución. Recibimos este dinero y lo redistribuimos en los centros comunales para brindar cursos de capacitación y de formación a jóvenes que viven en la periferia.

Además, este programa tiene una devolución a la sociedad.

El dinero invertido en la recuperación de una plaza o el mantenimiento de un espacio verdad son disfrutados por la sociedad en su conjunto», afirmó Reboledo.

En estas zonas se instalaron 8 centros juveniles donde se dictan, en coordinación con ONGs, cursos de computación, hotelería, herrería, carpintería y jardinería.

En el caso de jardinería, se otorga un diploma expedido por Jardín Botánico, firmado por el intendente de Montevideo.

La idea, sostuvo Reboledo, es «tratar de obtener respuestas ante la deserción escolar o brindar alternativas a la educación formal.

Buscamos cursos que permitan un fácil ingreso al mercado laboral y que no se transforme en una nueva frustación para estos jóvenes».

En el área cultural, la Comisión de la Juventud realiza actividades que incluyen una participación directa de los jóvenes.

En octubre pasado se realizaron cuatro eventos: «Teatro Joven», «Murga Joven», percusión y poesía.

«Los talleres de murga, por ejemplo, son coordinados con el Taller Uruguayo de Música Popular. Es un espacio donde jóvenes provenientes de diferentes zonas como puede ser Pocitos y el Cerrito de la Victoria, pueden interrelacionarse entre sí.

Lamentablemente, salvo esta experienca, no existen espacios que promuevan este intercambio», sostuvo el jerarca comunal.

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