Federación de la Carne resiste desalojo y logra una prórroga
Al menos por tres semanas, trabajadores y jubilados de la industria frigorífica lograron detener la confiscación de su sede gremial prevista para ayer a las 14 horas. El anuncio fue realizado por el prosecretario de la Foica, Enrique López, durante el acto realizado en rechazo de la decisión judicial.
En caso de concretarse la medida, la Federación de los trabajadores de la industria de la carne, sería el primer gremio que ve confiscadas sus propiedades por un gobierno democrático. En el local también funciona la Asociación de Jubilados de la Industria Frigorífica integrada por 600 ex trabajadores.
Entre las decenas de personas que se hicieron presentes en apoyo a la federación se encontraban los diputados del Encuentro Progresista-Frente Amplio, José Luis Blassina y Raúl Sendic y el dirigente de la Corriente de Izquierda, Jorge Zabalza.
La pérdida de la Personería Jurídica, al no haberse reralizado elecciones de autoridades en los últimos 20 años, y por no funcionar de acuerdo a los estatutos, posibilitó que el Ministerio de Educación y Cultura solicitara la confiscación del edificio, adquirido en 1942 por los trabajadores.
«El principal obstáculo es que los gremios existentes en la actualidad son pequeños y están en diferentes puntos del país. Cuando Yamandú Fau fue ministro de Educación nos prometió que esto no iba a ocurrir. Después nos quitó el cine y el teatro y se lo entregó a una ONG por 20 años. Ahora nos encontramos con esta situación. Le presentamos a Mercader un proyecto cultural para nuestra sede, preservando la historia de este lugar, pero el ministro se niega a dialogar», afirmó López.
La Federación de la Carne fue un punto de referencia ineludible en la conquista de los derechos de los trabajadores, nucleando a miles de asalariados, especialmente en la primera mitad del siglo.
Sin embargo, la década del 50 marcaría el comienzo del fin. En 1958, el cierre de los frigoríficos SWIFT y Artigas, dejó sin trabajo a 7.000 personas. Casi dos decenios después se produciría el cierre de los frigoríficos Nacional, Castro y Casablanca, que significó la pérdida de otros 10.000 puestos de trabajo.
En 1997, la Junta Departamental de Montevideo, por unanimidad, expresó que el local sindical fuese declarado patrimonio histórico, hecho que, hasta el momento, no ha ocurrido.
«Nuestro gremio siempre fue vanguardia dentro del movimiento obrero, reconocido como una fuerza clasista, solidaria y reivindicadora de los derechos de los trabajadores. Todas las filiales del PIT-CNT y las fuerzas vivas de la zona expresaron su apoyo a nuestra lucha. Esta decisión es arbitraria y atenta contra los trabajadores. Hemos resistido una dictadura y no vamos a dejar que nos desalojen», afirmó el dirigente.
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