Advierten que la región será alimentada con transgénicos

"Consumidores de América serán de segunda categoría"

Este evento se realizó entre jueves y viernes en la sede del Centro de Protección de Choferes, coincidiendo con las expresiones del presidente Jorge Batlle, que anunció el explícito apoyo del gobierno a los transgénicos. El mandatario dijo que esa circunstancia «nos pone a la cabeza del mundo de la genética», al hablar en la culminación del XVII Seminario Panamericano de Semillas.

En el encuentro de organizaciones no gubernamentales, se hizo hincapié en las dificultades económicas que plantea a los países productores el uso de productos transgénicos, independientemente de otros daños, ya muchas veces analizados.

La representante de Paraguay, Raquel Rodríguez, explicó que su país se declaró libre de transgénicos, pues «toda la producción es para exportación y causó gran preocupación colocar en riesgo la producción nacional». A Paraguay le convenía mucho más como país, aclaró Rodríguez, una producción libre de transgénicos, para defender sus especies nativas.

Batlle defendió la tesis favorable a los transgénicos en la necesidad de atender la demanda de una población mundial en crecimiento. «Es evidente que la solución pasa por transformar las plantas», dijo. Sin embargo, en este aspecto, la opinión de las organizaciones del Conosur es diferente, ya que se argumentó que «hay suficientes alimentos para todos, y eso lo dice la FAO, el problema es la distribución de los mismos».

Elizabeth Bravo coordinadora de la red para una América Latina libre de Transgénicos, señaló el hecho de que «tenemos una gran riqueza genética y cultural y estamos apostando a una tecnología, a la biotecnología, que no ha sido desarrollada en nuestra región y, que los campesinos no pueden manejar. Eso pone en riesgo esa gran riqueza que es la biodiversidad».

Señaló, además, que la postura no es antagónica con la investigación científica, sino que se debe evaluar «qué clase de investigación científica le conviene a nuestros países. Nos conviene usar nuestra biodiversidad, apoyar esos 8.000 años de historia que tiene la agricultura en América para bien de las futuras generaciones en las que los campesinos puedan mantener el control sobre sus recursos y los población tenga asegurada su alimentación.

Bravo agregó que «países como Estados Unidos no tienen dónde colocar sus productos transgénicos como el maíz y la soja y ha iniciado en toda América Latina programas de ayuda alimentaria, donde envían precisamente la soja y el maíz que otros no quieren». Japón y Europa le han dicho no a los transgénicos, reduciendo el mercado de exportación de nuestros productos casi únicamente a América Latina.

Karin Nansen, en representación de Uruguay, señaló que el protocolo de bioseguridad de Naciones Unidas, aprobado por todos los países del mundo, especifica que los transgénicos son diferentes y por tanto se deben regular, se debe reglamentar su uso y su liberación al ambiente, porque presentan posibles impactos tanto para la salud humana como al medio ambiente, además del impacto socioeconómico.

«Hay un reconocimiento explícito a nivel internacional de que esto es una realidad.

Esto debe ser conocido por la población y no se puede admitir que vengan las empresas a plantear que no hay ningún tipo de riesgos».

Los representantes argentinos alertaron los riesgos económicos que está corriendo su país, (segundo productor mundial de transgénicos después de Estados Unidos), ya que los mercados de colocación de los productos se ven cada vez más reducidos. «El ingreso avasallente argentino en el mundo de los transgénicos en realidad es el ingreso de capitales e intereses estadounidenses en Argentina en forma avasallante.

Las relaciones carnales por las que se lució el canciller de Menem (Domingo Cavallo) con Estados Unidos tuvo una de las expresiones cuando en la década de los 90 se dio dado esa rara situación de que Argentina hoy sea el No. 2 en el mundo.»

El representante brasileño, Jairo Bosa, resaltó los beneficios que está obteniendo el estado de Rio Grande do Sul, único estado libre de transgénicos, en materia de exportaciones.

Finalmente, Karin Nansen señaló que «sorprende la poca inteligencia de las personas que están declarando la necesidad de que Uruguay se encamine por el lado de los transgénicos. Es una carrera suicida en términos económicos».

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