Psiquiátricos ocupados
La fachada del Hospital Vilardebó –fundado en 1888– se encuentra cubierta de reivindicaciones y un ataúd, ubicado a la entrada del nosocomio, encierra «los restos mortales del presupuesto para la salud», según reza una de las pancartas. Aunque con motivos diferentes, hacia 1983 el ministro de Salud Pública de la dictadura, Luis Givogre, sostenía que el hospital debía cerrar sus puertas «porque daba una triste imagen para el país».
Alrededor de 327 trabajadores no médicos tomaron ayer el control del nosocomio y a partir de hoy a la mañana harán lo propio los funcionarios de la Colonia Santín Carlos Rossi, al tiempo que es inminente la ocupación de la Colonia Bernardo Etchepare. Los trabajadores de la Colonia Santín Carlos Rossi reivindican, en uno de sus puntos, el no ingreso de menores «por riesgo a las violaciones por parte de otros pacientes psiquiátricos de mayor edad».
Hospital Vilardebó
La mesa de diálogo con los funcionarios del nosocomio psiquiátrico no se instaló en la víspera «y por ello ocupamos el hospital», dijo Beatriz Fagián, dirigente gremial del centro que alberga a más de 300 pacientes.
Adelantó asimismo que si son desalojados por la Policía irán a la huelga, y ante esa hipótesis se preguntó ¿quién asistiría a los pacientes?
El director de la Administración de Servicios de Salud del Estado, Fernando Repetto, negó a LA REPUBLICA que la mesa de diálogo con la comisión interna de los centros psiquiátricos debiera instalarse ayer. «Necesitamos hasta el lunes para responder, aunque con ocupación no habrá diálogo», advirtió.
El presidente de la Federación de Funcionarios de Salud Pública, Angel Batalla, dijo a LA REPUBLICA que «el Plenario determinó que si no existen señales de soluciones, se podrán ocupar centros». Repetto entendió que «la medida de ocupación es ilógica» y manifestó estar «preocupado por la asistencia a los pacientes».
Asistencia
La atención a los pacientes internados continúa junto con casos de emergencias y policlínicas (entregando una receta y no tres por cada medicamento y por paciente).
Además del reclamo por Presupuesto justo para la salud y Asistencia Integral para sus funcionarios, reclamaron «resolver definitivamente el tema de los pacientes judiciales. No los queremos acá», sentenció Fagián. Los mismos se encuentran internados en la sala 11 y suman más de 40.
Las reivindicaciones salariales no faltan. Un funcionario percibe $ 3.764 mensuales, sin contar ingresos por concepto de antigüedad. A diferencia de los trabajadores de las Colonias psiquiátricas, se encuentran incentivados con $1.064. En el hospital Vilardebó se registran 357 funcionarios y alrededor del 80% prestan sus servicios desde hace más de 10 años.
Los certificados psiquiátricos de los trabajadores aumentaron. Durante este año ascendieron en 50%, «porque los pacientes son más violentos y los funcionarios lo manifiestan con depresiones». Reclaman, además, licencias especiales –como sucede en los centros psiquiátricos de otras partes del mundo–donde el funcionario, obligatoriamente debe gozar de 20 días de descanso, además de la licencia reglamentaria.
Los pacientes tienen conciencia del conflicto del Hospital Vilardebó y «apoyaron la ocupación a través de una carta». Por su parte, los trabajadores de las Colonias psiquiátricas Benardo Etchepare y Santín Carlos Rossi-, asciendien a más de 600, y alrededor de 1.000 pacientes ocupan los pabellones de sus predios, ubicados en el departamento de San José. Los trabajadores perciben un salario de $3.500 por mes, no cuentan con incentivos y la mayoría de ellos hace más de 10 años que cumple funciones. En la Colonia Santín Carlos Rossi, un total de 7 pabellones –cuatro de mujeres y tres de hombres– albergan un promedio de 70 pacientes. Los funcionarios reclaman, en tanto, una jubilación especial (retiro a los 15 años de trabajo) y la regularización de 32 funcionarios no presupuestados.
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