Las ciencias genealógicas exhuman nuestros ancestros indígenas

Genes con historia

El profesional, que es bisnieto del ex presidente Bernardo Berro (1860-1864), explicó que la genealogía es el tratado de la génesis, estudiando todo lo relativo a los antepasados de cualquier persona, cualquiera sea su rango social.

«Todo ser humano tiene padre, madre, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos, y así continúa duplicándose, llegando a cifras astronómicas de millones de personas que son los antecesores de cualquier persona», destacó nuestro entrevistado. En ese contexto, el objetivo de la genealogía es estudiar esa pirámide de antepasados, reconstruyendo la historia genética de cada individuo en particular.

Berro explicó que la geneaología es una ciencia cuyo método de investigación es básicamente documental y no emergente de la memoria de las personas. «Se estudian los documentos, y para ello se recurre a los archivos eclesiásticos, judiciales o penales», destacó.

Remontándose en la historia, Berro recordó que después del Concilio de Trento en el siglo XV, donde se estableció como obligatoria la inscripción de las personas con sus datos filiatorios dentro de la Iglesia Católica, todas las parroquias debían llevar un registro de sus actividades, que eran bautizar, casar, y otorgar partidas de defunción. En esos archivos, que la Iglesia conserva en su inmensa mayoría, está toda la historia de una familia desde el siglo XVI hasta ahora. Antes de esa época, es más difícil encontrarla porque no existían los apellidos.

Luego se crearon los registros civiles, que heredaron los documentos originales de la Iglesia pero los ampliaron, ya que los laicos no figuraban en esos archivos.

El especialista destacó el aporte de los mormones, que trabajaron intensamente fotocopiando la mayoría de los archivos parroquiales en todo el mundo. Los documentos pueden ser consultados en Internet.

«Los documentos son la fuente genealógica más importante, afirmó Berro, quien añadió que también se puede conseguir información a través de cartas, testamentos, o sucesiones. «Los cuentos de los abuelos son importantes también, pero hay que documentarlos y confirmar que sean verdaderos».

La genealogía está ligada a la historia porque estudiando los ancestros, siempre se conoce la historia relativa a la época y al lugar donde vivieron, por eso «indirectamente todos los genealogistas son historiadores», opina Berro.

Por otro lado, destaca que «el Uruguay es producto de las inmigraciones y todo ese conjunto de seres que ha venido de distintos lugares, ha formado el crisol de razas que es el Uruguay, además de los indígenas. De éstos –explicó– «si bien fueron exterminados, quedan aún sus genes mucho más de lo que se cree, porque durante mucho tiempo era vergonzante decir que se tenía un ancestro indígena. Pero ahora sabemos que son muchos sus descendientes y están muy orgullosos de serlo».

El Instituto de Estudios Genealógicos del Uruguay es una institución privada sin fines de lucro, fundada el 26 de mayo de 1979 por un grupo de estudiosos de las ciencias genealógicas. Su creación fue impulsada por Ricardo Goldaracena, Arturo Berro Sienra, Lilia Castiglioni de Berro, Electra de las Carreras de Goldaracena, Carlos Zubillaga, Fabián Melogno y Juan José Villegas, entre otras personalidades.

Se han escrito varias obras relativas a la genealogía en nuestro país. Algunas de ellas son el «Libro de los Linajes», presentado en tres tomos por Ricardo Goldaracena en los años 1976, 1978 y 1981, respectivamente. También el alemán Juan Alejandro Apolant investigó el origen de todas las familias uruguayas, sin distinción de clases sociales y en 1975 escribió «Génesis de la Familia Uruguaya». En este volumen figuran las primeras familias que llegaron a Montevideo durante los primeros cincuenta años desde la fundación de la ciudad, lo que está registrado en los archivos parroquiales.

«Nosotros investigamos nuestra propia genealogía, pero además ayudamos a la gente dándole las pautas para que haga ella misma la investigación», explica Berro.

El Instituto está relacionado con genealogistas del interior del país y del exterior, que actualmente, con los avances tecnológicos, también se comunican a través de Internet y del correo electrónico, haciendo más fácil la búsqueda de datos.

Desde el punto de vista científico, Berro manifiesta que mucha gente acude a la genealogía para saber también sobre eventuales enfermedades hereditarias. El Instituto publica una revista en forma periódica, cuenta con una biblioteca donde se pueden consultar datos, una filmoteca que contiene la microfilmación de los libros de bautismo, matrimonio y defunción de las parroquias de la catedral metropolitana, Aguada, San José y Minas.

Desde su fundación, la institución ha desarrollado diversas actividades, exposiciones, cursos, y también jornadas sobre las ascendencias italiana, francesa, portuguesa, vasca, gallega, canaria y alemana, cuyos trabajos están publicados en su revista, que va por el número 23.

Mañana y el viernes se realizarán las jornadas británicas en la sede de la institución (Convención 1366), donde se presentarán trabajos relativos a los inmigrantes ingleses en nuestro país.

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