Simulacro de accidente con amenaza real de bomba
Mientras se desarrollaba el operativo, la advertencia de que había un artefacto explosivo en el lugar, generó momentos de tensión y el desalojo de la principal terminal aérea.
El episodio recién fue advertido por los medios de prensa presentes una vez que el ejercicio finalizó y los periodistas se disponían a regresar a sus respectivas redacciones.
El director de Relaciones Públicas de la Fuerza Aérea, coronel José Vignoli, informó que si bien, en el marco del simulacro, fue agregada una amenaza de bomba ficticia, se recibieron dos llamadas reales alertando sobre la colocación de un explosivo en el aeropuerto.
Tras el llamado, las autoridades dispusieron la convocatoria del Equipo de Desactivación de Artefactos Terroristas (EDAT), que tras una minuciosa búsqueda, confirmó que la alarma era infundada. Se retiraron bolsas negras que contenían basura y que fueron encontradas en la cinta transportadora de equipajes.
Los servicios de seguridad del aeropuerto procedieron de inmediato a investigar el origen de las llamadas.
El simulacro real
Con ese inquietante factor adicional agregado a lo programado, el Aeropuerto Internacional de Carrasco fue ayer un verdadero caos. El permanente sonido de las sirenas de medio centenar de ambulancias y de una decena de vehículos de bomberos se confundió con el ruido de las turbinas de los helicópteros de rescate.
En el marco del cinematográfico operativo, hubo un intenso trajinar de socorristas y personal militar, que cumplieron su papel a la perfección, haciendo recordar algunos memorables filmes del género de cine catástrofe, como el taquillero «Aeropuerto».
El simulacro motivó que los accesos a la terminal aérea fueran cortados, por lo que se produjeron aglomeraciones de vehículos a lo largo de avenida Italia y Camino Carrasco.
El simulacro de accidente aéreo, que fue presenciado por tres expertos norteamericanos, tuvo el propósito de «aceitar» los mecanismos de seguridad y evaluar la capacidad de respuesta de los distintos servicios de emergencia, ante la eventualidad de un accidente real.
El operativo involucró a un avión de Pluna, un Boeing 737-200, que simuló ser el vuelo 511 de la Compañía Fallen Air Line, procedente de la ciudad de Saint Paul, con destino al aeropuerto de Carrasco, con 92 pasajeros a bordo.
En el momento de toque de pista, el tren principal derecho de aterrizaje se replegó lo que hizo ingobernable a la aeronave. El piloto perdió el control del aparato, lo que provocó averías en el fuselaje y el incendio de la nave.
En esas circunstancias, los responsables del simulacro dieron el Alerta 3.
A partir de allí, se desarrolló un amplio operativo que involucró a decenas de vehículos, entre ambulancias de Salud Pública, emergencias móviles, bomberos, unidades militares, y helicópteros de salvataje.
Tras el accidente, pocos segundos después se abrió la puerta trasera del avión, y por la manga que se desplegó comenzaron a deslizarse los pasajeros.
Paralelamente, se escuchó la sirena del aeropuerto y un minuto después, aparecieron las primeras unidades de socorro, bomberos y una ambulancia, ambos afectados a los servicios médicos del aeropuerto.
Luego partieron los primeros socorristas, también personal de Carrasco, a la vez que una unidad de la Policía Aérea procedió a acordonar el lugar del accidente.
A los siete minutos de haberse registrado el siniestro, arribaron las dos primeras unidades de emergencias móviles.
A todo esto, tanto las unidades de emergencia como las autobombas que comenzaron a arribar a Carrasco, desconocían que se trataba de un simulacro.
Llega el auxilio masivamente
Al cabo de unos veinte minutos de haberse incendiado parte del fuselaje del avión, el lugar se pobló de unidades de asistencias, tanto de Salud Pública como privada, mientras médicos y personal de socorro procedían a clasificar a las víctimas como muertos, heridos graves o heridos leves.
De acuerdo al tipo de lesiones que presentaban, se le colocaba una cinta de color que señalaba el estado de gravedad de cada una: negro, fallecido, rojo, estado grave y amarrillo, heridas leves.
A los 20 minutos de ocurrido el accidente, despegó el primer helicóptero hacia el lugar.
Posteriormente, se sumaron otros dos helicópteros, lo que procedieron a trasladar a los heridos, hacia el Hospital Policial.
Los otros heridos fueron derivados a distintos centros asistenciales tanto privados como de Salud Pública. En el lugar del accidente, el trabajo de médicos, enfermeros, camilleros, personal de bomberos y los socorristas era intenso y por cierto agotador.
Al cabo de una hora y 32 minutos, el operativo había finalizado, con el traslado de los últimos heridos hacia los centros asistenciales y la intervención del médico forense que certificaría la identidad de los fallecidos. El resultado final de este accidente ficticio fue de 30 personas muertas, 46 heridos graves y 16 heridos sin mayores consecuencias.
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