Escolares interpelantes
El relevamiento realizado por los niños de la escuela No. 219 de Malvín se concretó tras entrevistar a 230 vecinos de la zona que incluyó visitas a las seccionales policiales Nº11, 5 y 14 así como el Centro Comunal Zonal Nº 7.
En la investigación se planteaban cuatro preguntas a la población:
¿Qué espera usted de la seguridad?; ¿Qué acciones que conoce se realizan en el barrio?; ¿Qué programas y servicios vinculados a la seguridad pública conoce? y ¿Qué sugerencias hace para mejorar la seguridad en nuestra comunidad?
Ante la primera pregunta, «¿qué espera usted de la seguridad?» la mayoría de los consultados expresaron «sentirse sin miedos, seguros y tranquilos». Otras respuestas fueron «prevenir cosas que no queremos, estar protegido en su integridad física y síquica en los niños, estar protegidos contra todos los riesgos, vida, bienes y enfermedades, actuar con libertad dentro de los límites dados por la ley».
Ante el cuestionamiento sobre las acciones conocidas que se realizan en el barrio, la mayoría respondió «alumbrado de la calle». Las otras respuestas recibidas fueron: «Patrullaje y control de la Policía, prevención de accidentes, sistema de celular en los móviles y respeto a las reglas en general».
Respecto a los programas de seguridad pública, el 60% dijo no conocerlos, y del resto, los servicios más conocidos por los vecinos de Malvín son el denominado 222 y Vecino Alerta.
Finalmente las sugerencias que realizó la población encuestada referidas a la seguridad estaban orientadas fundamentalmente hacia un mayor patrullaje y vigilancia en las calles y que se pueda confiar en la honestidad policial, así como mejoras en el alumbrado y atacar las raíces de los problemas sociales como son el empleo, desarrollo social, económico, alimentación, seguridad social, etc. También sugieren los vecinos una mayor transparencia en la información acerca de la seguridad y mejorar la calidad de la formación policial.
Severo interrogatorio
Tras presentar el resultado de la investigación y cuadros estadísticos sobre las respuestas del barrio, los niños comenzaron a interrogar al ministro Guillermo Stirling y al jefe de Policía capitalino Nelsi Bobadilla, finalizando la sesión de preguntas con el presidente del Codicen Javier Bonilla.
Consultado sobre ¿qué es la seguridad?, Bobadilla respondió que «es dar protección a todos los ciudadanos, proteger la vida, los bienes, los niños, adolescentes, liceales, y prevenirlos de aquellas acciones de los delincuentes que están siempre al acecho».
El ministro Striling no pudo ocultar su sorpresa ante la primera pregunta que le plantaron: «¿Usted cree que la seguridad pasa por poner rejas, alarmas o salir sin monedero? «No, lamentablemente no», respondió el secretario de Estado y agregó que «desaríamos volver a la sociedad que nosotros conocimos y que lamentablemente ustedes no han conocido. Una sociedad enrejada evidentemente es expresión de que el tema seguridad está fisurado, razón por la cual se está perdiendo calidad de vida, vivir con seguridad, certeza, con tranquilidad, sin miedo. En Montevideo hemos retrocedido y por eso el proceso de enrejamiento y ahí está la responsabilidad del Estado, nuestra responsabilidad de devolver calidad de vida «.
Otra pregunta que sorprendió a los presentes, también dirigida al ministro, lo obligó a reconocer una de las deudas del Estado. ¿Cómo se podrían mejorar las cárceles dándole una oportunidad de rehabilitación a los reclusos». «Es una de las cuentas pendientes que tiene el Estado con el sistema carcelario», respondió Stirling. «El mejoramiento de cárceles», añadió, «tiene que ser una meta para procurar aplicar políticas de rehabilitación sobre la base de que esa población delictiva que está en las cárceles tarde o temprano va a salir de las cárceles y cuando salgan debemos procurar que lo hagan en forma provechosa, reintegrándose a sus hogares, a las posibilidades de trabajo y ahí es una de las fallas de nuestro sistema, ya que no hemos podido todavía desarrollar integralmente verdaderas políticas de integración. La falta de recursos no nos lo ha permitido», dijo el ministro.
El jefe de Policía Nelsi Bobadilla, encontró la oportunidad para explicar que los policías no pueden agremiarse ni hacer huelga y lo expresó ante una pregunta que nada tenía que ver con ese aspecto ya que el escolar había solicitado su opinión sobre si ¿los policías se sienten seguros siendo policías? «El problema de ser policía es un problema de vocación. Como ustedes saben el policía cuando ingresa a la institución deja de lado ciertos derechos que tienen todos los civiles. Hay un marco jurídico que así nos orienta y solamente tenemos el derecho constitucional del voto. Hay normas jurídicas que nos quitan el derecho de agremiación, derecho de hacer huelga, de hacer planteamientos colectivos.
El que ingresa allí sabe todas esas circunstancias», respondió el jefe policial.
Finalmente, le tocó el turno a Javier Bonilla, presidente del Codicen, a quien interrogaron sobre las drogas y reclamaron más información acerca de ellas. «Hay en los programas una serie de referencias a los daños que la droga puede causarles», respondió en primera instancia el presidente del Codicen, quien fuera nuevamente interrogado sobre este tema. Bonilla agregó posteriormente que el tema es tratado en Secundaria, pero que considerando que cada vez son menores los consumidores, podrían incluirse en Primaria.
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