La marina de par en par
«Sale una cazuelita», voceaba el cocinero, ofreciendo una porción de los 500 kilos de cazuela preparados para los visitantes, en forma gratuita que fue degustado por la mayoría de los concurrentes.
Mientras tanto, en otros puntos de la zona portuaria, se ofrecía a los visitantes diversas visitas guiadas.
La mayor concurrencia se registró en el buque escuela «Capitán Miranda», el que abría la excursión. Allí oficiales de la Armada explicaron a los visitantes las características del velero construido en los astilleros de Matagorda, Cádiz durante los primeros meses de 1930.
Sobre la borda, los expertos oficiles explicaban que el «Miranda» era un buque oceanográfico, que sirvió en un principio para hacer relevamientos en el Río de la Plata y las aguas oceánicas
Sobre la calle, en el puerto estaban en exposición también algunos de los vehículos con que cuenta la Armada para distintas tareas. Así, se pudo observar una ambulancia todo terreno, el camión de las comunicaciones, así como el camión cisterna y otros de carga.
Paralelamente, efectivos de la rama se lanzaban desde el piso más alto a través de cuerdas, mientras en el interior del edificio, se hacía una demostración de buceo, mostrando cómo operaban los buzos y cómo funcionaban los trajes que afuera estaban en exhibición.
En un tanque de tres metros de profundidad, un buzo realizaba la demostración que era observada a través de un monitor desde la base.
Ametralladoras belgas y diversos fusiles de largo y corto alcance fueron exhibidos con la presencia siempre de un experto que ilustró en torno a sus características, procedencia y funcionamiento. Así, un oficial explicaba que una de las ametralladoras podía disparar 400 municiones por minuto en cualquier dirección.
A la par de esta demostración se formaban grupos de gente dispuestos a abordar los barreminas, todos idénticos al accidentando «Valiente», que protagonizó nuestra peor tragedia naval.
Los barreminas «Fortuna», «Temerario» y «Audaz» estuvieron a disposición del público, que tras la conocida experiencia del «Valiente», estaban ávidos de conocer su funcionamiento y operatividad.
Son todos iguales, de procedencia alemana (de la ex RDA), fabricados con tecnología de la Unión Soviética a principios de los setenta y que llegaron a Uruguay en 1991, luego de la unificación de Alemania. Sobre cubierta, distintos oficiales explicaron cada una de las funciones que cumplen los barreminas; cómo y para qué funciona el cañón (se encargan de hacer explotar las minas), que hacen las «chanchas» (aparatos que luego de detectadas las minas, cortan el alambre que llega a la superficie, haciendo que la mina explote en el fondo del mar), así como los aparatos de navegación y radares y el sistema de navegación, que alcanza los 20 nudos de velocidad.
Lo mismo aconteció con una de las fragatas, pero al estar al final del recorrido, contó con menor participación de público. Gran éxito tuvo la recorrida por la bahía. En una barcaza personal de la Armada guiaba a grupos de más o menos 20 personas durante 20 minutos por toda la bahía del puerto, mostrando donde había barcos hundidos, encallados y desde donde se podría tener otra perspectiva de conocidos paisajes montevideanos, como el Cerro o la Torre de las Comunicaciones.
Los niños fueron quienes más disfrutaron de la jornada. Para ellos fue toda una aventura. En la sesión de buceo se invitaba a niños a participar.
La Banda de Parada de la Armada participó también en esta jornada en dos portunidades tocando temas populares, boleros, etc.
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