Hedor sin peligro en el barrio Sur
Durante la tarde de ayer, los habitantes del Barrio Sur fueron sorprendidos por un intenso y desagradable olor procedente de la rambla que invadió literalmente la zona. Varios lectores después de las 16 horas llamaron a la redacción de LA REPUBLICA para manifestar su inquietud por un presunto escape de gas, el que podría resultar peligroso y tóxico para la población.
Según informaciones obtenidas por LA REPUBLICA, el hedor proviene de la planta de producción de Gaseba, ubicada en Rambla y Convención y el mismo continuará durante la jornada de hoy. Funcionarios del establecimiento aseguraron que no se trata de un escape de gas, sino que son emanaciones originados por el recalentamiento de los ladrillos refractarios de una línea de trabajo. Este problema en el barrio se produce aproximadamente una vez al año, cuando Gaseba decide reparar una línea de producción dañada. Al registrase la detención, los ladrillos que para el funcionamiento normal deben ser calentados a temperaturas altísimas, vuelven a su estado normal. Para reanudar la actividad –como sucedió ayer– se produce un lento proceso de incremento de calor en los ladrillos refractarios que comienza de cero, según afirmaron fuentes de la empresa privada. Al perderse la humedad contenida en estas piezas de barro, se desprende un desagradable olor, que «generalmente se dirige rumbo a la costa», acotó la fuente de Gaseba.
Ayer por la tarde, la temperatura en esta línea de trabajo alcanzaba los 300 grados y se aguardaba que recién para la jornada de hoy se llegue a los 850 grados, nivel necesario para un correcto funcionamiento.
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