Curiosidades del diccionario ¿Cuál es el antónimo de prolijo?
Juan Mendieta
Desde los felices tiempos de la escuela, hemos incorporado a nuestra lengua las palabras desprolijo/a y desprolijidad para expresar la idea opuesta a prolijo y prolijidad. Se nos decía a aquellos alumnos que no nos esmerábamos demasiado al hacer los deberes y los entregábamos con borrones y tachaduras, que éramos desprolijos.
Ahora bien, una lectora nos ha hecho llegar una sorprendente revelación: en el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) no figuran los términos desprolijo ni desprolijidad.
Estoy seguro de que los lectores compartirán mi asombro al enterarse de esa ausencia notoria en el mataburros. Existen sí, prolijidad y prolijo. De la primera palabra, se nos dice que es la calidad de prolijo (algo bastante obvio por cierto) y de la segunda, nos da tres acepciones: 1)Largo, dilatado con exceso (reconozco que jamás empleé el vocablo con esta acepción. 2) Cuidadoso o esmerado (que es la definición que más conviene al concepto que habitualmente evoca este adjetivo en nuestro código lingüístico). Y en tercer término, un significado que –lo confieso– ignoraba: Impertinente, pesado, molesto.
Ahora bien, ¿cómo calificar a alguien que no es cuidadoso ni se esmera en su tarea? Supongo que habría que recurrir a descuidado o a la expresión falto de esmero. Sin embargo, como ya dije en notas anteriores, la lengua es un fenómeno en constante evolución; y la Academia no hace sino registrar (normalmente con atraso) los neologismos y modificaciones impuestas por la realidad. Así que no tengamos miedo de seguir diciendo desprolijo y desprolijidad, que nadie nos va a censurar.
–Bueno, Mendieta: no se ponga demasiado prolijo (3a. acepción) y mande la vuelta.
–¡Qué lo parió!
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