Pautas culturales provocan patologías alimentarias
De los adolescentes que Aluba atiende por mes (entre 80 y 100) el 10% son varones. La licenciada Marysa Montenegro, coordinadora del equipo médico de la institución, indicó que en nuestro país, el 75% de las mujeres está preocupada por su peso, y el otro 25% son las que tienen obesidad y la preocupación la dejan de lado.
Las causas que provocan que una persona padezca bulimia o anorexia son las pautas culturales, que han determinado que la delgadez sea un sinónimo de éxito social, y muchos jóvenes luchan por lograr «el físico ideal», motivados por modelos o artistas, o por la publicidad, señala una publicación de Aluba
Hay que tener en cuenta que a la bulimia o a la anorexia se llega siempre por el camino de «la dieta», a partir de la cual se comienzan a desarrollar conductas patológicas como la preocupación constante por la comida, el miedo a engordar, seguir regímenes rigurosos, tener vómitos autoprovocados, o abusar de edulcorantes, laxantes o diuréticos.
Según esta publicación, las diferencias que se presentan entre la bulimia y la anorexia son que mientras las personas bulímicas comen compulsivamente y a escondidas, las anoréxicas tratan de mantener su peso corporal por debajo de los valores normales, desmenuzando la comida en pequeñas porciones o practicando ejercicio físico en exceso, por ejemplo.
En relación al método de trabajo que Aluba utiliza para el tratamiento de estas patologías, Montenegro explicó que se trabaja en forma interdisciplinaria con psicólogos, psiquiatras y médicos clínicos.
«En primer lugar –expresó Montenegro–, cuando una persona nos llama, la invitamos a participar de una charla informativa gratuita junto a su familia, donde le explicamos qué es la patología alimentaria, cuáles son las causas de la enfermedad, cuáles son los síntomas, ya sean clínicos, psiquiátricos o psicológicos, y a partir de esa explicación, la familia más o menos se da cuenta si la persona tiene determinadas características de las que nosotros le nombramos». «En segundo lugar –continuó– le hacemos una ‘entrevista de diagnóstico’ al paciente, donde evaluamos si tiene anorexia o bulimia, o algún otro desorden alimentario, y le indicamos una etapa llamada ‘módulo de evaluación diagnóstica’.
Esta es una etapa previa al ingreso del tratamiento, donde el paciente viene dos veces por semana durante dos horas, se incorpora a un grupo coordinado por un profesional y vamos ayudando al paciente para que incorpore las pautas del tratamiento.
En función de la evaluación que nosotros hacemos durante un mes, indicamos el grupo que se ha adecuado para ese paciente.
En caso de que tenga una buena evolución, vendrá dos o tres veces por semana durante una o dos horas. En caso de que tenga una mala evolución, debe venir todos los días en los turnos de 8 a 13 horas o de 12 a 17 horas, y si está muy mal, de 8 a 17 horas. Nosotros en Aluba no tenemos internación».
Es importante el apoyo de la familia porque «un 50% lo aportamos nosotros como equipo médico psicoterapéutico, pero el otro 50% lo tiene que aportar la familia», dice Montenegro.
A tales efectos, se invita a los padres una vez por semana a reuniones que también están coordinadas por un psicólogo, donde se les explica qué tienen que hacer y cómo ayudar a su hijo o hija que está en tratamiento. También se hacen reuniones para amigos, hermanos, y novios.
«Cuando hablamos con la familia y tratamos de concienciarla de qué se trata la bulimia y la anorexia, lo que hacemos es nunca apuntar a la recuperación, sino apuntar a la cura, porque una persona que se recupera puede tener una recaída. Si sólo se recupera, frente a una mínima dificultad, el mecanismo de la enfermedad va a seguir siendo el mismo».
Aluba fue fundada en Argentina por la doctora Mabel Bello en el año 1985, y en nuestro país funciona desde hace 10 años.
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