Terapia sexual

LA REPUBLICA cuenta con su aporte en esta columna y con su coordinación del Foro sobre Sexualidad en «La República por Internet». Por consultas particulares o para esta Sección se la puede llamar al 908 4510 o por correo electrónico a «[email protected]

–Teniendo relaciones con mi novia se me rompió el preservativo. A ella le tocaba menstruar al día siguiente, pero no le vino. ¿Puede haber quedado embarazada? Tomó unas pastillas para que le viniera pero hace una semana y no menstruó aún.

–Si tu novia fuera regular, es decir, si el tiempo entre una menstruación y otra siempre fuera aproximadamente el mismo, lo normal sería que no hubiera quedado embarazada, ya que su fecha de ovulación sería entre 12 y 15 días antes del día en que se les rompió el preservativo y sólo durante dos días o tres después habría riesgo de embarazo.

Si tu novia es irregular, puede suceder cualquier cosa… no se puede predecir.

Hay muchas situaciones emocionales, como un susto, una enfermedad, una operación, etcétera, que pueden alterar los ciclos menstruales de la mujer.

Para saber si está embarazada, pueden comprar algún test de los que venden en las farmacias para eso.

–Felicitaciones por su libro. Estoy molesta porque en la emisora que suelo escuchar al mediodía están leyéndolo y se ríen de las personas que le hicieron las preguntas. No sólo me parece un horario inadecuado, porque lo oyen los niños, sino que me parece una falta de respeto hacia usted. Yo llamé por teléfono para quejarme y me trataron de puritana, no me hicieron caso alguno y me dijeron que lo que ellos hacían era educación sexual… Yo no estoy de acuerdo y por eso llamo para avisarle, para que vea qué puede hacer usted.

–Creo que para hacer denuncias sobre la falta de respeto al horario de protección a los menores se debe llamar al Iname. Es lo más efectivo en ese sentido.

Si bien lamento que se rían de quienes hicieron las preguntas, no tengo derecho alguno a pedirles que cambien su actitud, pues, aunque no me gustara en este caso lo que dicen, valoro mucho que en nuestro país haya libertad de expresión y nunca iría contra ella.

También existe, para usted, la posibilidad de cambiar de emisora, supongo. Hablar de sexualidad en serio suele costarle mucho a gente de bajo nivel cultural y también a aquellas personas que nunca tuvieron oportunidad de hacerlo y una forma que encuentran de comenzar a abordar el tema es el chiste, el humor, la burla o las risitas inoportunas.

Pero es la única forma que saben de comenzar a hablar de sexualidad… y eso hace mucha falta en nuestro medio.

De alguna manera, ellos tienen razón al decir que hacen «educación sexual», a la que le podemos llamar «informal», es decir, la que todos recibimos en nuestro ambiente, de los padres, amigos, vecinos, etcétera, a veces con errores, otras con silencios o medias palabras, o poniéndole motes a los genitales, cerrando la puerta para preservar la intimidad del encuentro de la pareja, etcétera. Siempre estamos enseñando «algo».

El conocimiento científico nos permite tener sentido crítico y darnos cuenta de qué cosas nos sirven y cuáles no, para poder adoptar las primeras y prescindir de las últimas.

–Nunca me he comunicado antes con usted pero soy un asiduo lector de su columna. Tengo 25 años y hasta ahora nunca había tenido relaciones con una mujer virgen y esa posibilidad se me planteó hace poco con una chica de 23 años. Fue desastroso, cada vez que intentamos la penetración, fue muy doloroso para ella y tuvimos que interrumpirlo. Probamos muchos juegos previos, y, a pesar que ambos queríamos hacerlo, ella se ponía muy tensa y volvían los dolores. Me gustaría tener su opinión. Estoy preocupado e incluso he llegado a pensar que no soy el hombre indicado para ser su primer amante. Gracias desde ya por su respuesta.

–Si bien no puedo saber exactamente qué le sucede a la chica con la que sales, podría tratarse de una disfunción sexual que se llama «vaginismo» y que consiste en la contracción involuntaria de los músculos de la entrada de la vagina, haciendo imposible la penetración. Como es de origen psicológico, para su curación es necesaria la terapia de la mujer, pero es muy importante si la pareja la acompaña y colabora en el tratamiento.

No depende tanto de quién sea su primer amante como de la educación sexual, generalmente represiva, que haya recibido en su infancia, de sus propias fantasías en torno al tema y del poco conocimiento de su cuerpo, en especial de sus genitales.

–Creo que usted debe ver la cachada que le hicieron en la revista Berp. Es muy fuerte.

–No soy lector de esa revista pero su llamada despertó mi curiosidad y la estuve mirando. Creo que es coherente con el estilo de esa publicación, el no tomar nada en serio, en especial todo lo relacionado con la sexualidad. Quien la lee es porque le interesa ese tipo de humor y se habrá reído también de la página que emula mi columna. En lo que a mí respecta, no me molesta en absoluto e incluso logró sacarme alguna sonrisa.

El libro «Todo lo que los uruguayos querían saber sobre sexo y se atrevieron a preguntar» tomos I y II, que recopila los dos primeros años de esta columna, se puede adquirir en Galicia 1125, apto. 207. Tel. 908 3734 (conviene llamar primero).

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